Sophia - Despliega el Alma

Vivir bien

3 septiembre, 2019

Equipajes

Cuando nos vamos de casa, ya sea de manera transitoria o definitiva, algo de nosotros muere en esa mudanza y una nueva dimensión nace en nuestro interior. ¿Qué llevarnos en las maletas del alma para que no nos pesen tanto?


Empacamos nuestros objetos preciados para llevar más que eso. Foto: MikesPhotos (Pixabay).

Por Dani Cuesta*

La vida es un camino, una peregrinación con muchas etapas. Y, como jesuita, son muchas las veces en las que toca volver a ponerse en marcha después de haber hecho una etapa de camino.

Ello siempre conlleva tener que hacer mudanzas y equipajes. Momentos en los que se aprovecha para hacer limpieza y deshacerse de cosas que llevas tiempo sin usar, en los que vuelven a pasar por tus manos fotos, escritos y recuerdos que te evocan personas importantes de tu vida, experiencias vividas, etcétera.

Y al empaquetar, siempre tienes la sensación de estar precintando toda tu vida en cajas de cartón, a la espera de volver a recolocarla en otras estanterías y armarios que el futuro tiene preparado.

Y es que, en el fondo, al hacer maletas y viajar, sea más lejos o más cerca, de manera temporal o definitiva, siempre hay algo de nosotros que muere, algo que se queda y algo que se va.

Algo que muere, como las cosas que tiramos a la basura, puesto que para salir hacia un nuevo horizonte es necesario de alguna manera romper con el lugar que nos cobijaba hasta el momento. Y esto es algo que ni las comunicaciones ni las redes sociales han podido solucionar.

Algo que se queda, como las cosas que regalamos a gente querida, porque hay una serie de personas que paradójicamente permanecen a nuestro lado cuando nos marchamos. Son aquellas personas que nos han marcado, en las que hemos confiado y con las que mantendremos una relación más o menos frecuente, pero con la conciencia de que desde allí estarán con nosotros.

Y algo que se va, que se viene con nosotros dentro del equipaje, como los regalos de despedida que se unen a nuestras pertenencias. Porque al marchar de un lugar, siempre nos llevamos con nosotros todas aquellas personas y experiencias que nos han marcado, haciéndonos crecer y madurar, cambiando nuestra manera de ser y de pensar.

Caminar, salir, marchar, dejar, permanecer, morir… son verbos que hablan de experiencias fundamentales de la existencia, que nos hacen más humanos, y que en el fondo nos enseñan que en esta vida es tan importante saber decir hola, como aprender a decir adiós.

* Publicado en Pastoralsj

En cada mudanza, una llave para abrir nuevas puertas. Foto: Congerdesgin (Pixabay).

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

Whoops, you're not connected to Mailchimp. You need to enter a valid Mailchimp API key.

Comentarios ()