Sophia - Despliega el Alma

27 agosto, 2020 | Por

Valeria Schapira: “A los 50 siento que no tengo que correr detrás de nada ni de nadie”

La periodista y escritora acaba de lanzar su último libro, Hola 50, en el que bucea a través de los pro de esta edad tan temida por algunas mujeres y tan liberadora para otras. ¿Vos cómo estás viviendo tus 50?

 

Foto: Christian Beliera.

Por Karina Bianco

El día que cumplí 50 años el llamado de la mamá de una amiga fue revelador. Ella, que estrenaba muy feliz sus 80, me dijo: “¡Feliz cumpleaños, queridísima! Te digo yo, que vengo del futuro, que llegaste a una edad maravillosa. ¿Sabés por qué? Porque ahora solo vas hacer lo que tenés ganas de hacer y estar con quienes querés estar. De aquí en más, solo toca disfrutar de la vida desde otro lugar”.

Con esas palabras de mi querida Olguita supe que todo lo que estaba por venir sería maravilloso, o por lo menos lo iba a atravesar con otra actitud. Sin embargo, para muchas personas la segunda mitad de la vida no tiene tan buena prensa: cambios hormonales, de humor, físicos. ¿Cómo atravesar esta década de la mejor manera posible? Para averiguarlo se me ocurrió llamar a la periodista y escritora Valeria Schapira, quien también cumplió el (¿tan temido?) numerito redondo el 14 de febrero pasado, a bordo de un crucero en Bahía Paraíso, Antártida, cumpliendo un sueño. Uno más en su vida. Justo un mes antes de que nuestro mundo –exterior e interior– nos sacudiera con un virus que nos obligó a encerrarnos. En este contexto, Valeria lanzó su último libro Hola 50 (Urano), inspirado en una propuesta de su agente de prensa y amiga Georgina Distos para hablar con honestidad sobre el tema.

—¿Cómo sentís  que fue tu llegada a los 50?
—Fue linda, casi sin darme cuenta. Siento que estos años pasaron muy rápido. Corriendo detrás de cosas y personas. Hoy siento que no tengo que correr detrás de nada ni de nadie. Me siento plena… no te rías con esta frase que suena a cliché. Obvio que faltan cosas, porque el ser humano siempre desea algo más.

—¿Por ejemplo?

—Viajé por el mundo (hasta antes de la cuarentena, por supuesto), con mi proyecto “Viajo sola”. Conocí lugares y personas increíbles y sé que para muchos puede parecer la vida perfecta pero, por ejemplo, no tengo al “gordo” que me abrace a por las noches.

—¿La cuarentena sin pareja te pesa?

—Para nada. Estuve sola casi toda la vida. Mis padres fallecieron cuando era muy joven. Mi hermana y mis sobrinos viven en Francia y la otra parte de mi familia en Rosario, donde nací. Cuando llegué a Buenos Aires estaba sola. Así que estoy muy acostumbrada y me llevo muy bien conmigo misma.

—¿Y cómo te sentís en esta nueva etapa de la vida?
—Uno tiene la edad de la vida que ha tenido, capaz suena a frase hecha, pero soy una convencida de eso. Quiero decir uno refleja lo que lleva en el alma. Por ejemplo, escucho a muchas mujeres quejarse de la menopausia, decir lo mal que la pasan, los calores que sufren o la falta de deseo sexual… ¿La verdad? A mí no me pasa nada de eso. ¿A vos?

—Para nada.

—¡Ves! Ya somos dos. Creo que todo pasa por la forma de ser de cada uno. Medito, hago homeopatía, me rodeo de gente que vibra más o menos en mi misma sintonía, soy una convencida de que todo eso ayuda. Hay una estigmatización, las mujeres sufrimos doble discriminación: por la edad y por la estética. Y la verdad… no me hago cargo de eso. Al que no le guste lo que hago o cómo soy,  siempre lo repito: “Dos besitos y circulen“. De hecho, cuando vemos un comercial con una mujer que quiere representar nuestra edad nos sentimos casi agredidas por el mensaje. La publicidad invisibiliza a las mujeres que consumen. Tanto los hombres, como nostras a esta edad, compramos vino, ropa y viajamos, mientras que en la tele te ponen una piba de 25 que sabemos que en realidad no tiene la guita para consumir todo eso o vive con los padres. Creo que en la actualidad el público ya no quiere comprar lo aspiracional. Hay necesidad de ver la vida real. A mí me costó mucho ser auténtica, pero yo siempre conté la verdad de las cosas que me pasaban. A los 30 no tenía miedo de confesar que lloraba porque el tipo que me gustaba no me llamaba…

—¿Y ahora?

—¿La de llorar porque un tipo no me llama? Por suerte a los 50 esas boludeces ya no la hago más jajajaj.

—Esa es una gran ventaja de esta edad: una está más segura y sabe lo que quiere.

—A los 30 me deslumbraban otras cosas. Ser reconocida en mi profesión, ser famosa. Hoy tengo otras necesidades. Por ejemplo, me casé y me separé. Ahora estoy sola. Años atrás esto lo vivía como una carencia y ahora lo pienso más desde el lado de cómo me gustaría que fuese ese compañero. Sé más lo que quiero y banco más cosas, porque también me banco más a mí.

—¿Sentís que las mujeres que no tuvimos hijos atravesamos esta etapa de una manera diferente que las que armaron una familia?

—Para mí lo interesante es cómo todas nos reencontramos desde otro lugar. Me pasa con mi hermana, ella se dedicó a su familia y a su trabajo y hoy, a los 50, se puso a estudiar gastronomía profesionalmente. En algún momento del camino todas nos vamos encontrando. Y la misma que antes te criticaba porque a los 30  te levantabas a alguien por Internet, a los 45 se separó y se bajó el Tinder. La necesidad de reinventarnos, la muerte del nuestros padres; todas vamos atravesando la misma puerta. A lo mejor a los 30 tomabas un café con cara de culo porque estabas sentada con alguien por compromiso y ahora estás feliz tomando mate sola y tranquila.  Empezás a disfrutar cada momento y cuando viene una buena racha la vivís a pleno.

—¿Qué es lo que más te entusiasma de esta etapa?

—A mí me entusiasma muchísimo la posibilidad de rediseño que proponen los 50, porque aparece una mirada optimista y diferente a esta edad, en la que las mujeres estamos plenas para iniciar al nuevo, maduras para rechazar lo que no deseamos y activas para la empresa personal o profesional que nos propongamos.

Los pro de los 50, por Valeria Schapira

  • No tenés ganas de tener todo tan programado.
  • No sé por cuánto tiempo andaré por aquí (lo repito porque me parece fundamental para tomar algunas de mis decisiones e indecisiones).
  • Decimos NO sin culpas.
  • Sabés qué tipo de personas querés tener a tu alrededor.
  • No te hacés cargo de la mirada del otro.
  • Sabés qué cosas estás dispuesta a negociar y cuáles no.
  • Sabés que tipo de personas no querés en tu vida.

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