Sophia - Despliega el Alma

22 marzo, 2021 | Por

“Perdemos mucho cuando tratamos de imponernos”

Hace más de veinte años que la documentalista argentina Carolina Pacheco vive en Estados Unidos y su trabajo de producción la fue transformando en una curadora de historias personales, respetuosa de costumbres y espacios que, a medida que se narran, se expanden y la llevan más allá.

Carolina Pacheco en Congo durante su trabajo para la serie de Netflix Home game.

Por Catalina Castro Almeyra

El mundo es un glosario de historias para narrar, un bastidor inagotable que se enriquece a medida que los relatos dibujan trazos y matices. Esta vastedad que aparenta ser inasible se vuelve concreta cuando se captan los gestos, los detalles, los secretos del mar, los laberintos de algunas mentes insondables, los derroteros de los conquistadores o el registro de una vida cotidiana plagada de milagros diarios. Para ello la curiosidad es una condición indispensable, también la confianza y la humildad, características que Carolina Pacheco ya reunía cuando, hace 24 años, decidió tomarse un avión y sin quererlo ni buscarlo, se transformó en creadora de lienzos para contar estas historias.

Orgullosa de su ADN argentino se siente tan arraigada al país como si no se hubiera ido aquel otoño de 1997. Dejó su carrera y partió tras las huellas de una canción de Jim Morrison sobre un poema de  Willam Blake, que la llevó a instalarse en Venice Beach, Los Ángeles, una ciudad −según sus palabras− sorprendente y caprichosa.

Trabajaba en un restaurant cuando una muy poco tentadora invitación a la que accedió sin ganas, la llevó vestida de playa a una glamorosa fiesta en Hollywood. Y quisieron los caprichos de aquella ciudad −o los del destino− llevarla a conocer a un señor con el que terminó hablando de historia norteamericana durante toda la fiesta. “Al final de la noche me dijo: deberías trabajar para el History Channel”.

Filmando en Florida, EEUU, en una de sus largas jornadas de grabación. 

“Creo que estamos perdiendo culturalmente al querer simplificar la realidad”.

Él era el vicepresidente de producción de una de las empresas que más trabajaba con ese canal. “Cuando la jefa de post producción me preguntó por qué deberían contratarme a mí y no a alguien egresado de la escuela de cine, yo le dije: ‘¡Porque soy nerd y este trabajo para mí es muy divertido!‘. Me contrataron y empecé de cero aprendiendo con los editores y buscando diferentes tomas en los archivos del canal”.

Actualmente su trabajo está concentrado en la producción general, aunque los roles pueden ir variando en cada nuevo proyecto. “Todo lo que tiene que ver con logística es mi responsabilidad, si hay un problema, me llaman a mí”. Y saben que pueden hacerlo. Esa solidez y  profesionalismo la llevaron, con un equipo chico y con gran parte de la producción y responsabilidad a sus espaldas, a alzarse con orgullo y sin divismos con un premio Emmy obtenido por el programa Ocean Mysteries, trabajo que realizó junto al conductor Jeff Corwin.

Su actividad la llevó a ser una exploradora del mundo y a conocer diversas culturas y lugares tan distintos como Alaska, Tailandia, Nueva Zelanda y Perú, entre tantos otros.

En Alaska y en Botswana, África, durante la filmación de “Ocean Mysteries”, la serie que explora el mundo marino y habla sobre la importancia de su conservación.  

Cada ciudad es un personaje

El documental es lo más puro a nivel de filmación y ahora, con las nuevas plataformas, se están haciendo trabajos estéticamente más interesantes y con acceso a tecnología. Filmamos de una manera más cinematográfica y sofisticada, pero en mi carrera hice todo tipo de documentales”. Esta nueva estética, reconoce con admiración, nace del programa Chef’s Table, que según Carolina, fue una revolución. “Francis Mallmann fue el protagonista del segundo episodio y ahora en Estados Unidos todos lo conocen”.

El género ha ido cambiando y la demanda de los consumidores también. Y ve con ilusión el interés que generan los nuevos documentales en el público joven. “Desde que empecé, cada vez se busca más el entretenimiento en lo que uno cuenta, y lo que se define como entretenido ha cambiado muchísimo. Al principio yo hacía trabajos sobre historia para el History Channel, pero luego del 9/11 la gente miraba más las noticias, empezó a irles bien a los reality shows y la producción de documentales bajó. Ahora los documentales empezaron a volver”.

Visitando una casa para retratar las costumbres de la vida en India. 

Fue productora de las series Home Game, donde se relatan diferentes costumbres de juegos locales, y de Street Food en Latinoamérica (donde hay un capítulo sobre Buenos Aires). Este último es de los mismos productores de Chef´s Table, y ambos trabajos están disponibles en Netflix. En Street Food las mujeres tienen un rol fundamental.Cada una de estas historias es increíble. Yo estudié Antropología y este es un trabajo de inmersión en sus vidas y sus culturas. Entrar en sus casas, conocer sus familias, sus tesoros personales. De lo que hago lo que más me gusta es la gente, conectar con alguien de una forma real. Sacar los prejuicios o ideas previas, suspender mi historia y ser testigo. Es muy enriquecedor poder entrar humildemente. Perdemos mucho cuando tratamos de imponernos”.

Esta serie rescata historias de superación, de valentía y de amor propio. Por su impronta latina y lenguaje común, Carolina tuvo la posibilidad de hacer las entrevistas y esta empatía fue clave para ir creando los espacios y climas de confianza que se abren desde la pantalla. De su experiencia filmando en el país se lleva el grato recuerdo de haber formado un equipo sólido y confiable. “Filmar en Argentina me encantó, me sorprendió y la redescubrí a través del trabajo”.

Radicada desde hace 20 años en EEUU Carolinaredescubrió Buenos Aires a través de su trabajo filmando Street Food. 

“Todo me interesa, sobre todo las personas. Este trabajo es un privilegio, es como ver un show en la primera fila”.

Luego la llamaron de una productora de Inglaterra para un trabajo para National Geographic que se llamó Drain The Oceans, “era más sobre arqueología, sobre qué habría en los océanos si se sacara el agua”. Como trabajaron tan bien como equipo les fueron saliendo otros proyectos, como el hicieron para Investigation Discovery, un documental sobre asesinos seriales que generó tanto interés que los contrataron para hacer una miniserie, y actualmente está filmando otro del mismo género, también para Netflix.

Encontrar humanidad

Enamorada del mundo y las personas, no pareciera haber proyectos a los que les diga que no, como el que la hizo navegar en la genealogía de los dinosaurios o las soluciones de ingeniería para resolver grandes problemas. Su mente nómade y sensible no puede dejar de apasionarse por los más diversos temas, incluso en aquellas historias tan difíciles de narrar o mostrar como la de los niños afganos copiando y armando las armas que dejaban quienes los invadían. “Todo es interesante porque nos es ajeno, pero hay que encontrar la narrativa que sea accesible”, afirma con esa pasión insaciable de quien se sabe vaciar para llenarse nuevamente en cada nueva producción, con mundos infinitos repletos de sentidos. “Qué lindo es darse cuenta que no sabemos todo o que estábamos equivocados”.

Con varios proyectos entre manos sigue reinventándose constantemente para sortear los obstáculos que trae la pandemia y que hasta mayo la tendrán ocupada. “No tengo tiempo para nada personal, estaría bueno poder tomar un descanso. Lo malo es que cuando no estoy trabajando, tengo que buscar trabajo. Nunca me tomo vacaciones, pero es un privilegio hacer lo que hago en un espacio tan competitivo como este”. Y como es una fuente inagotable de energía, ahora a sus 48 años, con la modalidad de educación virtual, se plantea terminar la carrera de Antropología que dejó en suspenso cuando una ciudad no tan caprichosa, cautivada por sus ganas y tesón se dejó conquistar y le fue abriendo sus puertas.

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