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2 agosto, 2019 | Por

María Paula Farina Ruiz: “Proteger nuestro patrimonio es proteger nuestras raíces”

Ella es restauradora y está a cargo de la recuperación de los vitrales de la emblemática Confitería del Molino. Desde su notable experiencia, reflexiona: "Lo hacemos para que sigan viviendo y contando historias”.

 

Su trabajo transcurre gran parte en el taller, donde lleva adelante una tarea minuciosa.

Por María Eugenia Díaz de Vivar *

“Algunas veces me siento más cerca del sol”, dice María Paula Farina Ruiz, que hasta hace un momento estaba trabajando en lo más alto del edificio de la Confitería del Molino, un emblema porteño que, desde hace 103 años, ve pasar la historia del país desde la esquina de Callao y Rivadavia. Ubicado frente al Congreso de la Nación, el lugar es un gigante que despierta de un largo letargo de dos décadas gracias a una monumental obra que lo sacará del olvido.

A sus 41 años, la restauradora platense María Paula Farina Ruiz es la responsable de la puesta en valor de los 2000 metros cuadrados de vitrales pertenecientes a este ícono arquitectónico. En cualquier día de la semana, no es raro verla subida a una cúpula, en lo alto de un andamio o con una soldadora en mano. Como cabeza de dos equipos de expertos, y parada en medio de la obra, confiesa que nunca imaginó abrazar un desafío de esta envergadura, pese a que lleva hecho un largo recorrido: solamente en Buenos Aires, recuperó vitrales del Congreso de la Nación, la Casa Rosada, el Círculo Militar, la Medalla Milagrosa y la cúpula de la estación Mitre, entre otros edificios. Y no se detiene. En su agenda figuran dos nuevas obras en los salones de La Ideal y Las Violetas, otras dos confiterías históricas del centro de la ciudad.

Un amor que nació en Francia

Cuando le faltaban dos finales para recibirse de odontóloga, sufrió la pérdida de alguien muy cercano y para aliviar el momento, sus padres la invitaron a viajar a Europa. Allí se deslumbró con los vitrales de París. “Estaba ahí y pensaba… ¡ah, esto lo hacen los gnomos!”.

Ya no volvió a las aulas de Odontología y, siguiendo el deseo y la curiosidad, se sumergió en el mundo mágico del vidrio y se formó como vitralista en la Catedral de La Plata, su ciudad natal y donde aún vive.

Al principio mis padres no estuvieron de acuerdo con la decisión, pero pasaron los años y ahora están fascinados. Sienten el cariño que le pongo a mi trabajo. Ya no creen que es un hobby y me apoyan en el camino que elegí, entienden que soy feliz con esto”.

María Paula Farina Ruiz lidera dos equipos que hoy recuperan la Confitería del Molino.

Cuando estaba a punto de terminar su carrera, María Paula donó un vitral a una iglesia y ese sería el primer trabajo de muchos encargos que vendrían después. Entre ellos, el imponente vitral del Papa Francisco que está emplazado en la Catedral de Luján.

Se especializó en restauración en Chartres, París, uno de los mejores lugares de formación del mundo y fue la primera extranjera en ser aceptada en el Centre Internacional du Vitral, luego de aplicar durante varios años. La espera valió la pena, tras ser becada para especializarse en pintura medieval para vitrales, que la llevó a trabajar con los vitrales de la Catedral Notre Dame de Chartres.

-¿Qué significa para vos restaurar y poner en valor las obras?
-Restaurar es establecer un diálogo que me permite entender qué es lo que hay ahí, quién lo hizo, por qué, cómo y para dónde. Restauramos los objetos para que dejen de ser algo común y devolverle el valor que el artista les quiso dar, hacerlos revivir, darles nuevamente vida. Permitir que trasciendan a través de los años y poder, al verlos, entender la cultura de un país. Cada vitral trae su historia.

El arreglo de la cúpula de una estación del ferrocarril Mitre es parte de su recorrido laboral.

-¿Qué buscan rescatar?
-Queremos evitar que se deterioren y se pierdan, como ha pasado tantas veces, porque sería perder parte de nuestra historia. La conservación permite mantener estas obras, rescatarlas, restaurarlas, revalorizarlas. Es importante poder hacerlo para nuestra idiosincrasia, nuestra vida; para saber quiénes somos.

-Venís de una familia de médicos y trabajaste en el hospital Gutiérrez en la sección de patología. ¿Qué relación encontrás con tu actividad actual?
-La patología es la parte de la medicina que estudia los trastornos de los tejidos y los órganos enfermos, a través de los cuales se manifiestan las enfermedades. En mi trabajo actual se trata un poco de eso, de curar los vitrales en sus lesiones para que sigan viviendo. Los vitrales nos traen color, diversidad, alegría, sacan de la penumbra a los espacios para aportar luz.

-Del edificio del Molino se rescataron el 95% de los vitrales. ¿Cómo fue el proceso?
-Se está haciendo una restauración general de cada uno de los dos edificios que lo componen. Hay dos equipos a cargo de las diferentes áreas de trabajo y, de manera multidisciplinaria, relevamos y evaluamos el estado de los vitrales, les sacamos fotos, los enumeramos y etiquetamos. Son 2000 metros cuadrados de vitrales; hay horizontales, verticales, vitral Tiffany, vitrales que hablan del Don Quijote, paneles, balcones. Existe una gran variedad y técnicas utilizadas; hay piezas trabajadas con moldes, hay vidrio nacional e importado. Luego de esa primera etapa, hacemos una reevaluación, donde se pueden encontrar patologías como hongos; en esos casos, sacamos muestras testigo para saber cómo encarar la restauración. Por lo general, se limpian en seco o con agua.

Su misión, dice, es recuperar objetos para que sigan contando historias.

-Otro de los trabajos de restauración que hiciste fue el del Círculo Militar…
-Sí, fue un trabajo muy grande. Trabajaba de lunes a lunes y fue un esfuerzo enorme, pero siempre pienso que tengo la suerte de hacer esto, porque no es solo el trabajo del taller sino también esta posibilidad de sumergirme en la búsqueda histórico-artística, que lleva mucho tiempo. Poder encontrar números escondidos, frases, inscripciones en los plomos. Uno se traslada a la época en la que esas obras se montaron. La restauración de la cúpula del Círculo Militar fue la más importante que hice por su imponencia en el lugar en el que está emplazada, por su historia. Los vitrales fueron traídos de París y ese Palacio fue la construcción más importante de la época. El día que lo vi terminado no podía creer lo que habíamos hecho.

La cúpula del Círculo Militar, uno de los desafíos más emocionantes en la carrera de María Paula.
La cúpula del Círculo Militar, uno de los mayores desafíos de su carrera.

-¿Cómo fue el trabajo de restauración en el Congreso de la Nación?
-Cuando restauramos el salón de los Pasos Perdidos, en la Cámara de Diputados, fue monstruoso: desmontamos todos los paños, 500 en total. Clasificamos todo, hicimos una búsqueda histórico-artística, y nos dimos cuenta de que había piezas rotadas, los dibujos estaban doblados en los sentidos y otros no coincidían. Eran imágenes de 1916 en blanco y negro y trabajamos con una historiadora y una diseñadora. Con el respaldo histórico del registro original, pudimos hacer 50 pruebas de color, lo llevamos a escala y quedó increíble. Hoy cada uno de los vitrales te cuenta algo, le devolvimos la lectura con cada uno de sus atributos. El trabajo quedó documentado. Con este tipo de obras estás, de alguna manera, formando parte de la historia, y tu decisión pesa en un sentido diferente. Es una gran responsabilidad.

-Con tu experiencia podrías trabajar en el exterior, ¿por qué decidiste quedarte en el país?
-Elegí quedarme porque acá tengo mi familia y mi pareja. Hace un tiempo me ofrecieron trabajar en Europa, en la sección de estudios de documentación histórica de vitrales, pero, de alguna manera, lo estoy haciendo acá. Proteger nuestro patrimonio es proteger nuestras raíces, nuestra Nación, nosotros elegimos jugarnos por esto y para eso trabajamos sin descanso.

Para ver más sobre el trabajo de María Paula Farina Ruiz podés visitar su blog farinaruiz.blogspot.com

 

Si querés ver detalles de la obra de restauración el el edificio del Molino, hacé click en este enlace.

 


 

* María Eugenia Díaz de Vivar dirige la publicación Objetos con Vidrio, que difunde la labor de artesanos, artistas, curadores, arquitectos, coleccionistas y educadores en relación al vidrio artístico.

Fotos: Gentileza María Paula Farina Ruiz.

 

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