Sophia - Despliega el Alma

23 septiembre, 2019 | Por

Ioana Menéndez: “El gesto de soltar es emocionante”

Es fotógrafa profesional y trabajó en varias ediciones impresas de Sophia. Pero ahora, a los 53 años, se anima a disparar algo más que su cámara: en su rol de arquera será parte, durante los próximos días, del Torneo Sudamericano en Chile junto al equipo argentino. Una mujer que se animó a encontrar (y seguir) sus verdaderas pasiones.

Por María Eugenia Sidoti. Fotos © Ioana Menéndez

Su nombre aparece firmando varias de las fotos que acompañaron los primeros años de la edición impresa de Sophia, trabajos de los que guarda los mejores recuerdos. Especializada en arquitectura, deco y retratos, Ioana Menéndez es conocida en el ambiente por sus imágenes increíbles. Pero, a través del tiempo, fue forjando nuevos desafíos y metas más allá de su día a día como fotógrafa.

Hoy, a los 53, se anima al deporte de competición a través de la arquería, una disciplina que exige la misma calma meditativa que antecede al ejercicio de sacar una buena foto: “La fotografía y este deporte tienen un tempo, una respiración, un instante perfecto que los asemeja. Filosóficamente, el gesto de soltar es emocionante. Cuando soltás una flecha, tenés que estar bien anclado, abrir el pecho en estado relajado y alerta, sin perder de vista el blanco, en presente absoluto“, contó en una entrevista que, por sus logros deportivos, le hicieron en el portal Infobae meses atrás.

Estamos entrenando porque en octubre vamos con el equipo argentino al Torneo Sudamericano en Chile de tiro de campo. Es seguro que traeremos varias medallas de allá”, comparte con Sophia, deseosa de que por fin llegue la fecha tan esperada.

Podés recorrer los trabajos fotográficos de Ioana Menéndez desde su cuenta de Instagram@yogipixel

Mujer múltiple e integrada, sus búsquedas definen el horizonte lleno de sueños que se abre ante ella, una y otra vez, hasta el infinito. “Como artista visualizo un hilo que vincula mi trabajo con lo que soy y lo que pienso sobre este universo. En mi vida personal soy una madre presente, una arquera entrenada. y un amante de la naturaleza“, se describe a sí misma desde su página web, donde muestra su arte y también esa parte fundamental de su vida que es ser madre de una hija, Indiana Terzolo (20), bailarina contemporánea formada en el Teatro Colón y en el American Ballet Theatre , quien actualmente forma parte del taller del Teatro General San Martín.

—Si tuvieras que trazar el camino que te convirtió en la mujer que sos hoy, ¿cuáles serían los principales hitos que marcarías en tu hoja de ruta?

—Mi camino, más que trazado, ha sido atravesado por el trabajo en todos los aspectos que uno pueda conocer. Desconfío del camino fácil, porque busco la excelencia. Solo sé que, para ser, hay que hacer y vivir a conciencia. Nacemos estrella y vivimos para crear todo un universo propio que se une con todos los miles de universos que nos rodean.

—En ese viaje, ¿qué cosas te marcaron?

—Ser hija de un gran amor y una historia complicada podría ser el primer hito en mi hoja de ruta. Llegué al mundo cosiendo la grieta de dos mundos distintos. Desde entonces he aprendido a caminar sin caer. Puedo decir que unir el pensar y el sentir me han permitido vivir la vida con coherencia y autenticidad. Sentirme adulta y fiel a mí misma me pone feliz. Sería raro que yo dejara de hacer algo por miedo, aunque me anime a todo; me cuida un alto grado de supervivencia con límites claros que respeto. El amor es otro hito. Amar y ser amada intensamente me definen. La incondicionalidad del amor de mi madre y el mío hacia mi hija, me enseñaron a ser infinita. El resto… va y viene, menos amar la vida.

—¿Y cómo es el tránsito?

Me agarro con firmeza a esta fascinante aventura, como si fuera un barrilete, esperando que vuele por mucho tiempo. Cuido sus hilos y, si hay mucho viento, espero. Me gusta transitar la vida con pasión y veracidad a veces regulando, porque andar en quinta a fondo todo el tiempo no sería muy inteligente. La maternidad, mis hermanos y primas, vivir del arte, escribir, trabajar de fotógrafa, las pérdidas, los amigos, clientes, los amores fuertes, los maestros generosos, la naturaleza, el campo, el mar, amar el planeta y el deporte competitivo son los aspectos que conviven dentro de mí y me definen, como el viento que talla la lenga achaparrada en la Patagonia. Soy fruto de la convivencia de todos estos micro-universos y sentirme agradecida es lo que da valor a mi vida.

—¿De qué manera la fotografía y ahora la arquería fueron guiando tus búsquedas y qué es lo que te impulsa a seguir aprendiendo?

—La vida cotidiana nos llena de ruido y encontrar algo nuevo ocurre por necesidad, o bien aquietando la mente para escucharse en profundidad. Los años no son gratuitos y desde joven tuve la conciencia de trabajar mis emociones y tener mis herramientas para crecer. Desde los 18 años he transitado, a través de distintos lenguajes, el arte. Como artista, realizar un proyecto genuino sin mirar las tendencias del entorno y exponer, requiere de un fuerte compromiso con uno mismo. No es casual que sea fotógrafa y arquera, es la consecuencia de una vida atenta y honesta conmigo. Hay quien dice que el que busca encuentra, a mí me funciona al revés. Todo el tiempo se me presentan nuevos y variados desafíos.

Algunas, apenas, de todas las imágenes que lleva retratadas Ioana. Trabajos que se muestran en ioanamenendez.com

 

“La maternidad, vivir del arte, escribir, trabajar de fotógrafa, las pérdidas, mis amigos, primas, clientes, los amores fuertes, los maestros generosos, la naturaleza, el campo, el mar, amar el planeta y el deporte competitivo son los aspectos que conviven dentro de mí y me definen”.

—¿Cómo te atravesó la experiencia de la maternidad?

Los hijos son nuestros grandes maestros. Me siento presente y atenta. Indiana sabe que estoy y viceversa. Y desde esta confianza mutua e incondicional celebramos nuestra vida. Elegimos disfrutar nuestro vínculo amoroso cada vez que se puede. La maternidad ha sido una bendición, tener a Indiana es la felicidad. Solo pensarla cuando no está me da calorcito en el pecho. Verla es emoción, saberla feliz es gratitud.

—¿Pudiste aprender a soltar? 

—Siempre supe que los hijos están de tránsito por nuestra vida. Vienen como una segunda oportunidad para recorrer nuestra propia historia. Me pregunto si he podido transmitir lo necesario para su futuro y la verdad es que la respuesta a eso sí es soltar. Los padres hacemos lo mejor que está a nuestro alcance, sabiendo que lo perfecto es enemigo de lo posible.  Le dimos los recursos necesarios para ser una persona de principios sólidos, preparada, de buen corazón, adulta para enfrentar los momentos difíciles que le toquen vivir y con una capacidad para trabajar como no conozco dos.

—¿De qué manera transitás esta nueva vida ligada al deporte competitivo, en una etapa en la que muchas personas no se animan a darse permiso para recalcular?

—El autoconocimiento y amor al vacío dan lugar a ese “recalculando” del gps interno. Muchas veces un quiebre fuerte, una pérdida, permiten que aflore lo necesario para emprender algo nuevo que estaba latente. Hoy en día veo mucha gente emprendedora y valiente, sobre todo mujeres, que por resiliencia o necesidad se están redescubriendo. En mi caso, la arquería era algo que por años tuve postergado, pero comencé desde un lugar poético, no competitivo.

—¿Cómo surgió la idea de animarte a competir?

—Los torneos surgieron por curiosidad, para vivir una experiencia nueva. Me pareció fascinante y con el tiempo tomó un lugar cada vez más importante y los desafíos cada vez fueron mayores. Competir le dio sentido al deporte. Esa búsqueda por superarse cada vez genera una exigencia mayor, porque uno compite fundamentalmente con uno mismo. El año pasado participé del Mundial de tiro con arco en Sudáfrica, donde aprendí muchísimo sobre mí y la fuerza interior que surge cuando el cuerpo no da más. Evidentemente ya no tengo 20 años, así que tuve que hacer un máster acelerado para ser todo terreno, ya que la modalidad de tiro de campo requiere de un entrenamiento mucho más riguroso.

Reflexiva al atardecer, mientras empuña su arco en el silencio del campo.

 

“La arquería es un deporte de precisión y como tal no solo tiene la exigencia física, sino la fuerza mental. Así que en mi lenguaje cotidiano no solo se incorporó la alimentación, sino deportólogo, kineseólogo, levantamiento de pesas, y entrenamientos con lluvia, mosquitos o 40 grados de calor. Por eso soy una convencida que todo lo que uno emprende es 10% intuición o talento y 90% sudor”.

—¿Y qué lugar ocupa ahora el arte en tu vida?

—Yo le he dedicado la vida al arte. Algunos pintores se hacen fotógrafos y en mi caso descubrí el arte del tiro con arco. Realmente la arquería me ha dado mucho mas de lo que soñé. Tengo un grupo humano de primera, gente con la que comparto muchos momentos. El arte y el deporte me ayudaron a aquietarme cuando las cosas se ponen bravas, a pararme firme y decidida aunque la vida sople fuerte, a estar relajada y alerta, a saber que el presente es lo único que existe. Y que todo ocurre en el momento exacto: cuando todo eso se alinea con la respiración perfecta, la flecha caerá en la cruz.

—¿Cómo influye el hecho de ser mujer a la hora de practicar arquería?

—En Argentina no somos tantas arqueras como en Europa, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Estados Unidos, con lo cual mi entrenamiento es con hombres. La exigencia es mayor y la posibilidad de aprender también. Creo que las mujeres tenemos que disfrutar más de la libertad y sincerarnos con nuestro propio espejo. En relación al deporte nunca fui de las que se sentaban a ver a los demás. En mi familia jamás existió la idea de “cosas de mujeres” o “cosas de varones”. Todo era para todos: cazar, manejar o jugar un picadito. Espero ser vieja y seguir disfrutando esta vida de aventuras, un buen road trip o correr una buena ola. En este momento de mi vida estar en el campo de tiro con mi arco es lo máximo. Y para el 2020 espero lograr mi mejor puntaje.

Invitada a elegir una de las fotos principales de su vida, la fotógrafa Ioana Menéndez se quedó con esta imagen donde se la ve abrazando a su hija Indiana. 

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

Whoops, you're not connected to Mailchimp. You need to enter a valid Mailchimp API key.

Comentarios ()