Sophia - Despliega el Alma

30 enero, 2020 | Por

Guadalupe Berrino: “Interpretar a Alfonsina Storni cambió mi vida”

La actriz, protagonista del unipersonal "Yo, Alfonsina (una mujer libre)", nos habla de su fascinación por la vida y obra de la gran escritora argentina y comparte una experiencia que trasciende el escenario: “La gente sale del teatro conmovida y me pregunta: '¿Te puedo dar un abrazo?'”.

 

La actriz en Mar del Plata, el lugar simbólico donde buscó homenajearla. Foto: Facebook.

Por María Evangelina Vázquez

El relato genera una gran empatía. Su muerte, trágica, en el mar, terminó con una tortuosa enfermedad. Sus versos y textos periodísticos nos hablan de la liberación de la mujer. Tanto la vida como la obra de Alfonsina Storni forman parte del espectáculo Yo, Alfonsina, una mujer libre, que todos los lunes de enero y febrero a las 20 se presenta en el Teatro Larreta, Mendoza 2250, CABA, dentro del Museo de Arte Español Enrique Larreta.

Una experiencia que moviliza a la audiencia y también a su protagonista, Guadalupe Berrino, actriz y docente; una mujer que cree en el poder de la palabra para cambiar el mundo y se declara admiradora de Storni por haber sido —por ser aún hoy— una adelantada para su época.

—¿Cómo fue que llegó esta propuesta de Yo, Alfonsina?

—En el año 1989, la directora María Esther Fernández estrenó este mismo unipersonal que estoy haciendo con Leonor Manso en el San Martín. Estuve en el estreno y para mí fue una experiencia inolvidable. Experimenté esa función transformadora que tiene el buen teatro. Como decía Alfredo Alcón: “El arte sirve para ayudar a mirar“. Y a mí ese día se me reveló una mujer fascinante y pensante, como pocas. Siempre había quedado en mí la idea de interpretar ese texto. Muchos años después, conversando con María Esther, le pregunté cuántos años tenía Alfonsina cuando se suicidó y ella me respondió que tenía cuarenta y seis, casualmente (o no) la edad que yo tenía en ese momento. Pasaron meses hasta que me atreví a proponerle hacer la obra y tengo la sensación de que Alfonsina me buscó a mí, un día en que mi maestra subió a mi auto con un montón de libros para regalarme y ¡oh sorpresa! todos eran de Storni. Esos libros me abrieron la puerta a estos cuatro años maravillosos a pura poesía.

—¿Qué nos podés contar de tu relación con la directora, María Esther Fernández?

—Ella es mi maestra desde los 15 años, pero no sólo es mi maestra de actuación, es mucho más que eso, es mi “mamá artística”.  En mi adolescencia fue muy importante para guiarme y saber qué esperaba del teatro y qué actriz quería ser. También me enseñó la importancia del compromiso de buscar siempre lo que te haga feliz. Es una mujer que dedicó su vida al teatro y a formar actores. Ella fue la directora de El Búho, uno de los escenarios más queridos del teatro independiente, donde se trabajaba con profundo amor y absoluta libertad.

A sala llena, en el Teatro Larreta. Se la puede ver todos los lunes de enero y febrero.

“Con la directora, María Esther Fernández, nos propusimos encontrar el alma de Alfonsina y aunque nunca buscamos un parecido físico, mucha gente sale del teatro diciendo cuánto me parezco a ella, eso es hermoso”.

—¿Cómo ha sido el proceso de ensayos y el montaje de la obra?

—Empecé por investigar y a centrarme en conocer más sobre la vida de Alfonsina, ya que su obra me había acompañado desde muy chica. Encontré una biografía hermosa, Genio y figura de Conrado Nalé Roxlo, y Una biografía esencial de Josefina Delgado. Con María Esther nos propusimos encontrar el alma de Alfonsina y aunque nunca buscamos un parecido físico, mucha gente sale del teatro diciendo cuánto me parezco a ella, eso es hermoso. Después la tuve que ir encontrando en el cuerpo y la voz. Trabajé mucho con mi profesora de Método Alexander, María Inés Azarri, para lograr ese equilibrio entre la mujer que se llevaba al mundo por delante y esa niña lastimada que tuvo que sobrevivir en una época equivocada. Alfonsina, aún hoy es de avanzada. Digo textos que ella escribió hace 100 años y parecen del diario de ayer.

—¿En qué lugares se han presentado y dónde y cuándo continúa su actual temporada?

—Estrenamos con mucha ilusión en 2017 en el querido teatro La Comedia. Nunca nos imaginamos que íbamos a hacer cuatro temporadas. El famoso boca a boca del teatro nos ayudó a sumar espectadores y a mantenernos en cartel. Lo que pasa es maravilloso, la gente sale con ganas de leer a Alfonsina y eso es muy reconfortante, es una manera de mantener viva su palabra. Nos presentamos en Mar del Plata, en Córdoba, en el Teatro Municipal de Morón y en la Feria del Libro de Buenos Aires. Este verano nos estamos presentando los lunes de enero y febrero en el mágico Teatro Larreta, con vista a los jardines del Museo de Arte Español Enrique Larreta.

La actriz en un recorrido por los mágicos jardines del Museo Larreta. Foto: Facebook.

“Tuve que lograr ese equilibrio entre la mujer que se llevaba al mundo por delante y esa niña lastimada que tuvo que sobrevivir en una época equivocada. Alfonsina, aún hoy es de avanzada. Digo textos que ella escribió hace 100 años y parecen del diario de ayer”.

—¿Cómo viviste la temporada en la costa?

—La temporada en Mar del Plata fue todo un desafío. Llegar a esa ciudad maravillosa, donde había más de 150 propuestas teatrales en el verano fue impresionante. Además del valor agregado de que Alfonsina es un ícono marplatense. Quizá la cantidad de público no fue la esperada para esa ciudad, pero para nosotros como compañía de teatro fue una experiencia muy enriquecedora.

El desafío de ser Alfonsina

En Yo, Alfonsina hay muchas primeras veces para mí. Es la primera vez que hago un unipersonal, cosa que —confieso— me parecía imposible y hoy disfruto enormemente. También es la primera vez que interpreto un personaje real, siempre hice personajes de ficción. Este punto para mí fue muy importante porque es tanta la empatía con ella, que la siento como una amiga. Quiero mucho a Alfonsina, creo que ese amor fue la base para todo lo demás“, comparte Guadalupe.

—¿Cuál ha sido tu experiencia de montarla en el teatro La comedia?

—Mi experiencia en el Teatro La Comedia fue maravillosa, nosotros fuimos con la propuesta a ver a Roberto Bisogno y Marcela La Salvia y ellos se engancharon inmediatamente y nos apoyaron incondicionalmente desde el principio. La Sala 3 de La Comedia es un salón antiguo muy hermoso y mágico, un escenario ideal para darle vida a nuestra Alfonsina. Me da mucha tristeza el cierre del teatro, ya que somos muchos los actores que nos quedamos sin “casa”. Me llevo amigos entrañables de esos tres años. Ojalá, donde hubo un teatro, siempre haya un teatro.

—¿Cómo se diferencia la puesta original del San Martín de esta puesta actual?

—La puesta era más despojada que la nuestra, no había silla, velas ni retrato de Alfonsina. Solo estaban los zapatos en escena, que rememoran aquellos zapatos que fueron devueltos por el mar luego del suicidio. El concepto del vestuario era el mismo, una mortaja gastada por el tiempo y un tapado de terciopelo verde. Leonor Manso, en la piel de Alfonsina, estaba fantástica. Fue una actuación memorable.

“Es la primera vez que interpreto un personaje real, siempre hice personajes de ficción. Este punto para mí fue muy importante porque es tanta la empatía con ella, que la siento como una amiga. Quiero mucho a Alfonsina, creo que ese amor fue la base para todo lo demás”.

—¿Cómo está conformado el texto? ¿Son todas palabras originales de Alfonsina?

—La dramaturgia del texto estuvo a cargo de María Esther Fernández y todos los textos que digo fueron escritos o dichos alguna vez por Alfonsina. María Esther hizo un trabajo de investigación muy exhaustivo y hasta el mismísimo Alejandro Storni (hijo de Alfonsina) colaboró con manuscritos y anécdotas. María Esther lo recuerda como un buen hombre con mucho cariño y admiración.

—¿Sos lectora de poesía?

—Sí, soy una ávida lectora de poesía desde muy chica. Mis poetas preferidos son Federico García Lorca (fue el primer poeta que leí a escondidas a los 8 años, “prestado” de la biblioteca de papá), Raúl Gonzalez Tuñón, Cesar Vallejo, Oliverio Girondo, Alejandra Pizarnik y Alfonsina. De los poetas contemporáneos me gustan mucho Sharon Olds, Osvaldo Bossi y Sol Fantín.

—¿Creés que la historia de Alfonsina genera empatía?

—Sí, la gente sale del teatro y me pregunta: “¿Te puedo dar un abrazo?”. Eso es lo que genera su historia. Esos abrazos significan todas las palabras de aliento que le dirían a Alfonsina. Muy pocos saben que durante su infancia sufrió por el alcoholismo de su padre y tuvo que salir a trabajar a los 12 años y hasta llegó a pagar el alquiler de su casa. Tomó la decisión de ser madre soltera en una época en la que la sociedad lo condenaba y fue señalada durante años por eso. Amores desencontrados, soledad y también el cáncer, la enfermedad que cambiaría su vida, le dejaron marcas indelebles.

—¿Tienen algo en común Alfonsina y vos?

—Podría decirte que cada función descubro más cosas en común, ya somos entrañables amigas. Su sentido de la justicia, su capacidad de lucha y el profundo amor por la escritura me conmueven y, en algunos de sus actos, me descubro a mí misma. Lo que siento es que Alfonsina, con su vida, cambió la mía. Este unipersonal me encontró en un momento en el que yo estaba desilusionada de la profesión, cansada de esperar esa llamada que nunca llega para algún proyecto. Asumí todos los riesgos y con el apoyo incondicional de mi familia, especialmente de Juan, mi marido, me puse a producir por primera vez. A prueba y error, aprendí muchas cosas y acá estoy, transitando la cuarta temporada, con sala llena en el Teatro Larreta y con muchos proyectos. Su lucha fue mi motor y mi inspiración.

“Muy pocos saben que durante su infancia sufrió por el alcoholismo de su padre y tuvo que salir a trabajar a los 12 años y hasta llegó a pagar el alquiler de su casa. Tomó la decisión de ser madre soltera en una época en la que la sociedad lo condenaba y fue señalada durante años por eso. Amores desencontrados, soledad y también el cáncer, la enfermedad que cambiaría su vida, le dejaron marcas indelebles”.

—¿Cómo interpretás la elección de su muerte?

—La interpreto como un acto de valentía, padecía una enfermedad en ese entonces incurable que le provocaba dolores insoportables. En aquella época los tratamientos para curar el cáncer eran tortuosos y tenían pocas posibilidades de éxito. Decidió dejar de sufrir y partir entera. Como ella misma dice en su poema dedicado a Horacio Quiroga: “Más pudre el miedo, que la muerte que a sus espaldas va”.

—¿Qué otros proyectos tenés para el 2020?

—El 2020 se viene con todo, la obra empezó otra temporada en el Larreta con las localidades agotadas. En marzo viajaré a Estados Unidos y Europa, donde tengo funciones programadas por Natalia Bocca para llevar la palabra de Alfonsina por el mundo. Estoy en pleno proceso de ensayo bajo la dirección de María Esther Fernández de una nueva biopic teatral sobre Victoria Ocampo y estoy comenzando con Dipo dramaturgia y dirección de Marcelo Bertuccio. Además, este año reponemos Vernissage, obra también dirigida por María Esther.

—¿Qué es lo que te mueve a la hora de elegir interpretar determinados personajes?

—Siempre voy detrás del desafío, busco salir de la comodidad. Me apasiona la búsqueda; el proceso de tratar de decir algo te hace crecer. Creo que el teatro puede cambiar el mundo, porque te abre la cabeza y el corazón, te llena de preguntas… y cada uno tiene  que intentar hacerlo desde su lugar. Yo lo intento desde el escenario.

Guadalupe y Alfonsina, dos mujeres fundidas un mismo espíritu: el de la libertad.

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