Sophia - Despliega el Alma

8 junio, 2020 | Por

Gaby Herbstein: “Necesitamos elevar nuestras conciencias por medio de la espiritualidad”

La artista visual argentina lanza hoy por National Geographic el documental Creer para ver, un proyecto audiovisual que es a la vez un viaje personal en el que, junto a diez líderes espirituales del mundo, bucea en las distintas manifestaciones de la creencia y la fe.

Por: Carolina Cattaneo. Fotos: National Geographic.

Hay un esquimal descendiente de familia de curanderos. Se llama Angaangaq y vive en Groenlandia. Hay una chamana coreana especializada en danzas sanadoras. Se llama Hiah Park y habla desde Austria y República Checa. Hay un abuelo mexicano que recorre su país dando a conocer la ceremonia ancestral de la pipa de la paz. Se llama Héctor Falcón y vive en León, Guanajuato. Hay un monje católico abocado a difundir la práctica de la gratitud. Se llama Brother David y habla desde Argentina.

La lista de nombres sigue, alcanza a diez, son todos de personas de diferentes credos, dedicadas compartir la sabiduría ancestral y las tradiciones de espiritualidad de sus pueblos. Esos diez nombres, que incluyen también a un rabino y a una médica psiquiatra, completan la lista de los protagonistas de Creer para ver, el documental que desde hoy emitirá el canal National Geographic y será conducido por la artista visual argentina Gaby Herbstein, una serie de ocho episodios que llega a la pantalla en un momento en que los seres humanos tenemos más dudas que certezas, donde la incertidumbre por la pandemia de coronavirus nos planta ante desafíos y cuestionamientos, de los más básicos a los más existenciales.

Creo que no existen las casualidades. Después de casi cuatro años de trabajo, que el proyecto sea compartido justo en este momento, no siento que sea una casualidad. Vivimos un momento en que la gente, al estar encerrada, experimenta ir para adentro y ve cómo, guardados en nuestras casas, los ríos están más limpios, hay animales en lugares donde antes no había, el aire está más puro. Esto nos obliga a un replanteo: el planeta no necesita de nosotros pero nosotros sí del planeta, y tenemos la responsabilidad de cuidarlo”, dice Gaby Herbstein, en diálogo con Sophia, previo al estreno en la Argentina, hoy a las 22.

En Rusia, Nikolay Oorzhak practica los sonidos conocidos Khoomei. Según su tradición, esas vibraciones conectan con los ritmos del universo.

Fotógrafa desde los 20 años, la artista visual que trabajó para marcas comerciales de ropa y cosmética y revistas de moda internacionales, expuso en galerías de renombre como el Palais de Glace o Art Basel, en Miami, trabajó en proyectos de concientización en salud y medio ambiente con organizaciones como Fundación Huésped o Fundación Azara, tampoco llega a la conducción de este documental sobre creencia y fe de casualidad: como suele ocurrir, su búsqueda empezó a partir de una falta. “Un vacío”, lo describe ella. Fue cerca de sus cuarenta años, y tal vez le ocurrió eso que el psicoanalista suizo Carl Jung llamó “La crisis de la mitad de la vida”, ese momento en que, a veces con angustia, los seres humanos necesitamos hacer un balance de los los pasos que hemos ido dando y de las huellas que dejamos para redescubrir nuevos sentidos a la experiencia de vivir. Fue así, entonces, a partir de un gran signo de pregunta, que Gaby Herbstein comenzó a relacionarse con distintas tradiciones de sabiduría y espiritualidad y hoy, a los 51 años, llega a su primer trabajo audiovisual, financiado por ella misma, cuya sinopsis oficial lo describe así: “Creer para ver es la expresión de lo invisible, la red que nos mantiene unidos, lo que muchos conocen como fe”.

-¿Por qué creés que un programa sobre la fe sale por una señal como National Geographic, un medio históricamente dedicado a la ciencia, cuando ciencia y fe en general son concebidos como conceptos antagónicos?

-National Geographic se ocupa hace años de apoyar proyectos que tienen que ver con sustentabilidad, con el cuidado del planeta, y hoy estamos comprendiendo que necesitamos elevar nuestras conciencias por medio de la espiritualidad. Empezamos a comprender que el daño que le estamos haciendo al planeta hoy ya es gigante y en muchos casos es irreversible. Se necesita de una amplitud de conciencia, de comprender que somos uno con el todo, que somos parte de una red, y que lo que le hacemos al planeta nos lo estamos haciendo a nosotros mismos. Entonces, está directamente ligado.

Angaangaq, jefe espiritual de las tribus Kalaallit de Groenlandia, y Brother David, monje abocado a difundir el poder de la gratitud.

-Entre las persona que entrevistaste y que se verán a lo largo de los episodios hay muchas que rescatan la sabiduría de los pueblos originarios. ¿Cuánto de esa sabiduría ancestral tiene que ver con esta conciencia de la que hablás?

-El proyecto se trata de descubrir que todos esos maestros y líderes nos están hablando de lo mismo, expresado de diferentes maneras. Esta cultura ancestral en realidad es la misma y es el ADN de la humanidad, los maestros nos hablan de recordar, porque el conocimiento lo tenemos impregnado en nuestra memoria biológica. De eso se trata, de recordar. Recordar que debemos cuidar a nuestra madre tierra, que somos uno con ella y sus elementos y que todo está interconectado.

-Vos empezaste tu carrera como artista visual y has hecho fotografía comercial para marcas de moda, de productos de consumo, ¿cual fue el recorrido vital que te lleva a hacer un programa hoy acerca de la fe?

-Tiene que ver con el fluir de lo que me fue pasando en la vida, el cual agradezco mucho. Nunca pensé que iba a ser fotógrafa. Yo estaba convencida de que iba a ser antropóloga, egiptóloga, y la fotografía llegó a mí sin intención, llegó porque una amiga me invitó a acompañarla a un curso de fotografía y fue como una revelación. Inmediatamente dije: “Wow, quiero esto”. Y me quedé y me fue yendo muy bien. Se me fueron abriendo puertas, pero no es que desde siempre haya tenido pasión por la moda. A mí lo que me apasiona son las diferentes formas de expresión humana. Llámese moda o cualquier otra cosa que tenga que ver con la creatividad, con cómo los humanos nos expresamos, eso me fascina.

La Abuela Margarita y Ayakcihuatl, la niña considerada la chamana más joven del mundo.

Crecer, creer

Hubo en un momento de su carrera un hito, según cuenta. Nuevas tareas y nuevos desafíos fueron moldeando el camino profesional que seguiría en adelante, con oportunidades de trabajo más allá de la moda. “Me empezaron a convocar a proyectos relacionados con fundaciones para que las ayudara a crear imágenes que transmitiesen conciencia, diferentes mensajes”. Y así trabajó para Fundación Huésped en una serie de retratos a personajes conocidos de la Argentina con el propósito de educar y prevenir la propagación del virus. O en los proyectos “Huella Ecológica” (2009) o “La Basura no es Basura” (2010) para la Fundación Azara, con el fin de alertar sobre el desequilibrio ambiental.

Aquello, dice, fue un antes y después. “En un momento de la vida me pregunté: ‘¿Qué me dio más orgullo desde que empecé a trabajar hasta ahora?’. Y la respuesta fue: ‘Este tipo de proyectos’. Transitando el trabajo con estas fundaciones comprendí el poder de las imágenes y la responsabilidad. Me planteé que como comunicadora visual tenía una responsabilidad grande y un poder que podía utilizar por medio de lo que me sale hacer, que es sacar fotos. Me cuestioné: ‘¿Qué tipo de imágenes decido compartir con el mundo?’. Y bueno, empecé a trabajar con proyectos artísticos que tenían que ver con sembrar pequeñas semillas de conciencia, no porque creo que vaya a cambiar al mundo, pero sí porque creo que todos podemos cambiarlo aportando pequeñas semillas de conciencia desde nuestros lugares”.

Estreno en la Argentina

Creer para ver se podrá ver el lunes 8 de junio a las 22:00 (hora local). Luego del estreno la serie se volverá a emitir los martes a las 23:35 y los domingos a las 17:20.

Entonces hizo el libro “Aves del Paraíso” (2009) para hablar sobre la extinción de especies y más tarde la serie “Estados de Conciencia” (2013), fotografías de tono onírico que bucean en las profundidades de la búsqueda espiritual. “Este documental no llega de la noche a la mañana. Fue un fluir, hay un recorrido y un por qué, un día sueño con este proyecto y me despierto y lo empiezo a hacer, saliendo de mi zona de confort y metiéndome en lugares en los que jamás me había metido. Fue así, sucediendo: no fue algo planificado. No fue concebido como un programa de televisión, fue concebido como un proyecto 360 que incluía el documental, y la idea es seguir desarrollándolo en otros aspectos: un libro, muestras, y cerrar el círculo con una temporada 2”.

-¿Te consideras una persona de fe?

-La fe me fue encontrando a mí, no yo encontrando la fe. Porque yo no tuve educación religiosa, por más que mis ancestros son judíos. Mi familia es atea, entonces jamás me hablaron de algo superior. No tuve esa educación. En un momento de mi vida empecé a preguntarme y sentí un vacío y empecé a investigar y a leer sobre diferentes corrientes filosóficas y espirituales, estudié muchos años Kabbalah. Eso me acercó a mis ancestros. Empecé a fascinarme, a obsesionarme casi, a buscar similitudes entre cada una de estas corrientes filosóficas de pensamiento y de espiritualidad. Fue una búsqueda intensa, de empezar a unir cabos y decir: “Acá están hablando de esto y mirá qué similar lo dicen de otra forma”.

En India: Gaby Herbstein y Sri Sri Ravi Shankar, el creador de la fundación El Arte de Vivir.
Hiah Park, una “mudang” o chamana coreana especializada en danzas rituales, es otra de las protagonistas de la serie.

-¿Encontraste nuevos aprendizajes después de hacer el documental?

-Encontré herramientas fascinantes. ¿Sabés de qué me di cuenta? De que está buenísimo tener la teoría, pero finalmente lo que se experimenta en el camino es lo que va a imprimir la huella profunda en uno. La experimentación, el estar y el participar de la ceremonia de la pipa de la paz con el Abuelo Héctor Falcón, vivenciar una búsqueda de visión con la Abuela Margarita y estar cuatro días en la montaña sola, estar en una ceremonia chamánica en Siberia a las tres de la mañana, ya casi de día, y sentir el sonido de los tambores que repercute en el alma y en el corazón, sentir esa conexión. El sentir es lo que me deja este proyecto y es una impresión imborrable que me supera de agradecimiento.

-Recorriendo tu curriculum, hay proyectos personales y muestras fotográficas relacionadas con mujeres. Divina belleza, Heroínas, Huellas. ¿Qué hay de lo femenino que te atrae para mostrar?

-Me atrae todo de lo femenino, de lo masculino también. Creo que como dice Jean Shinoda Bolen en el documental: lo femenino es un ala y lo masculino es la otra y eso tiene que estar en equilibrio. Pero en determinado momento de mi vida necesité mostrar diferentes aspectos dentro de lo femenino. Soy más instintiva. Son momentos, son sentires, son caminos que uno va recorriendo a través de la carrera, de la vida.

-El otro día entrevistaba al escritor Sergio Sinay y él decía que el sentido de muchas cosas tarda en manifestarse, pero finalmente siempre lo hace.

-Tal cual, en la Kabbalah dicen que las respuestas fueron escritas antes que la pregunta, entonces me parece que está buenísimo el poder de la intuición, escuchar al corazón. Tengo ganas de hacer y no me planteo demasiado.

La médica y analista junguiana Jean Shinoda Bolen, desde Estados Unidos, y el Abuelo Héctor Falcón, desde México.

-¿Cuál fue el criterio para elegir a las personas entrevistadas?

-El criterio fue seleccionar diferentes maestros que utilicen distintas herramientas. Mostrar diferentes piezas del mismo rompecabezas, en distintas partes del mundo, diversidad. De pronto vamos a ver en el documental a Nikolay Oorzhak, en Rusia, un maestro del Khoomei, un canto con vibraciones de garganta que podemos generar nosotros mismos , no solamente él, y que pueden ayudarnos a sanar. O Hiah Park, una mudang o chamana coreana que por medio de la danza y el movimiento busca la sanación de las personas y la elevación de consciencia. O Ravi Shankar, que trabaja con la respiración y la meditación para detectar las emociones. O el monje Brother David, que divulga el poder del agradecimiento. Cada uno nos da herramientas diferentes, pero a la vez esas herramientas y sus formas de transmitirlas nos están hablando de lo mismo y van hacia lo mismo. A lo que van es a ayudarnos, a guiarnos a encontrar nuestro propio poder, a comprender que somos responsables de nuestro destino y que no debemos esperar que la felicidad venga de afuera.

-¿Hay algo del orden de la fe o lo sagrado que se modificó en vos a partir de este viaje?

-Es un despertar. Ahora observo más: observo y siento más la naturaleza. Me ayudó a estar más sensible y a detectar una emoción negativa o a darme cuenta si desconecto. Viví la conexión, experimenté estar conectada con el todo, y en eso me ayudaron estos maestros, y al haberlo experienciado, hoy me doy cuenta cuando desconecto. Como si se me hubiese seteado una alarma interior que me dice “Eso no está bueno, hay que encontrar una forma de corregirlo”. Tomé más conciencia: eso. ¿De qué? De muchas cosas que antes se me pasaban de largo, un cúmulo de emociones negativas del que de pronto explotaba. No me volví iluminada, el cambio es pequeño, sutil, pero a la vez es enorme. Haber tenido la inmensa oportunidad de compartir tiempo con estos maestros me hizo ver mucho, pero mi trabajo interno es de todos los días.

-¿Y sigue?

-Y sigue, más bien. Y el de todos estos maestros también. Su trabajo es un trabajo como cualquiera, en el que cuanto más uno lo practica, más se agranda tu potencialidad de conexión.

Mirá el trailer de Creer para ver haciendo click en este enlace.

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