Sophia - Despliega el Alma

31 octubre, 2022 | Por

Chamanidad en el siglo XXI, un camino para recuperar el alma y el sentido de lo sagrado

Un nuevo libro de la antropóloga argentina Ana María Llamazares llega a las librerías con una propuesta: despertar en cada uno la facultad de "ver" más allá de "mirar", como una salida posible ante la fragmentación, el materialismo y la desacralización contemporáneas. La autora asegura: “Vivimos una encrucijada y un momento clave para la toma de consciencia”.


Ana María Llamazares, autora de Símbolos de lo sagrado. (Foto: Sol Levinas. Archivo Sophia).
Ana María Llamazares, autora de Símbolos de lo sagrado. (Foto: Sol Levinas. Archivo Sophia).

Por Carolina Cattaneo

¿Cuándo es el instante exacto en que nace un nuevo libro? ¿En el momento Eureka del autor? ¿Ante el cursor que titila en el abismo de la página en blanco de la pantalla? ¿Cuando sale de la imprenta? Quién sabe. Tal vez los libros tienen varios nacimientos, y vayan siguiendo su curso, cada uno a su tiempo, hasta alcanzar el destino manifiesto de arribar a manos de un lector.

Ese trayecto -el de los muchos comienzos, el de los muchos alumbramientos- es quizás el que transitó Símbolos de lo sagrado. El poder visionario de las imágenes chamánicas, la obra más reciente de la antropóloga y epistemóloga argentina Ana María Llamazares. Publicado por la editorial Kairós de Barcelona, llega al país en una edición argentina paralela realizada por ediciones Continente. Ve la luz después de una profunda y extensa exploración que la autora realizó tanto en el universo de las relaciones entre arte y chamanismo, como en el de la crisis contemporánea global, los nuevos y viejos paradigmas científico-culturales y los procesos de transformación de la consciencia humana. En el camino hacia librerías y bibliotecas, el nuevo libro de Llamazares tendrá su presentación al público el viernes 4 de noviembre a las 19:30, durante un diálogo entre la autora y la periodista y doctora en ciencias sociales Adriana Amado, en el auditorio de la Fundación Columbia (Borges 2020, CABA).

¿Te interesa participar de la presentación? Inscribite haciendo clic acá (cupos limitados).

Símbolos de lo sagrado es un libro que se viene cocinando hace muchos años”, dice por teléfono Ana María Llamazares, ante la pregunta de cómo y por qué surgió la motivación por escribirlo. “La base es mi investigación de 35 años en el CONICET sobre el arte rupestre, primero de la Patagonia, y luego del Noroeste argentino”. En aquel territorio, inmersa en la observación y el estudio de piezas artísticas de La Aguada, una cultura prehispánica que se desplegó a lo largo de las actuales provincias de Catamarca, La Rioja y San Juan entre el 650 y el 1100 d.C., Ana se adentró en el chamanismo. Un cosmos que, según la autora, resurge hoy como una necesidad y un camino para sanar las heridas que nos dejaron siglos de modernidad.

"Kay Pacha", una obra del autor Harry Chávez, artista chamánico peruano.
«Kay Pacha», una obra del autor Harry Chávez, artista chamánico peruano.

“La Aguada fue una cultura prehispánica que usó técnicas chamánicas, plantas psicoactivas, sobre todo las semillas del árbol del cebil, y durante muchos años este fue mi tema de investigación, mi carrera académica. De modo que el libro es una síntesis de lo que fui estudiando por muchos años, pero que ha pasado por distintas formas”, dice Ana María, y apunta que el fruto de todo aquel trabajo es, precisamente, el corazón del libro, la Tercera parte: allí aborda los temas centrales del arte chamánico, como el viaje, el trance, la transformación y el poder.

Pero por delante y por detrás de ese corazón temático se desarrolla, página a página, como dice la propia autora, “una trama básica” que tiene reflejo con el continuum de su propia vida y que, como narra en el Post Scriptum del libro, está enlazada con el nacimiento y desarrollo de su vocación, “eso que tanto nos convoca -escribe- y que no es ni más ni menos que la búsqueda de nosotros mismos”. Vocación que nació un día de su adolescencia mientras acompañaba a su hermana mayor al Museo Etnográfico de Buenos Aires y una “flecha envenenada” la alcanzó desde una de las vitrinas, donde una cabeza de un aborigen maorí, completamente tatuada, la conmovió tanto que despertó en ella la curiosidad – lo sabría más tarde- por descubrir qué hay más allá de las imágenes.

Despertar la “chamanidad”

Ana María Llamazares inaugura el libro con un conjunto de ideas y reflexiones que maduraron en un caldero en el que confluyeron sus intereses antropológicos y sus inquietudes epistemológicas, y da el puntapié a la lectura con una invitación para estos tiempos en que estamos ante lo que Llamazares nombra como una “multifacética crisis contemporánea, que abarca desde la ecología planetaria hasta los abismos del alma humana”, cuya raíz profunda se inscribe en nuestra manera de pensar, de concebir el mundo, de darle valor y sentido -o de quitárselo-. Sin embargo, estamos ante una oportunidad y transitamos, según la autora, “una encrucijada y un momento clave para la toma de consciencia”.

Sobre la autora

Ana María Llamazares es antropóloga de la Universidad de Buenos Aires, especializada en el estudio de las relaciones entre el arte el chamanismo. Sus estudios de posgrado en epistemología la llevaron a interesarse en los procesos de cambio de paradigmas y transformación de la consciencia. Entre sus libros se destacan: El Lenguaje de los Dioses, arte, chamanismo y cosmovisión indígena en Sudamérica (2004); Del reloj a la flor de loto, crisis contemporánea y cambio de paradigmas (2011) y Diálogos para la convergencia espiritual: La sabiduría de los Ermitaños (2022). Desde 2020, forma parte del equipo de talleristas de Revista Sophia, donde brinda seminarios y cursos online sobre lenguajes simbólicos, evolución de la consciencia y chamanismo.

Su propuesta es recuperar la “chamanidad”, término que toma de dos autores que la antecedieron y lo extiende, resumiéndolo como “una forma de estar en el mundo”, “una suerte de espiritualidad secular de los nuevos tiempos, una oportunidad para multidimensional nuestra consciencia, integrando la sabiduría ancestral con la osadía de la perspectiva contemporánea”.

—¿Qué tiene el chamanismo para ofrecer hoy en el mundo?

—En el libro desarrollo el concepto de las “heridas de Occidente”. Occidente está herido en muchos aspectos, pero básicamente por la fragmentación que nos impuso este “viejo” paradigma, que nos llevó a creer que al separar vamos a pensar mejor y condujo a cortar vínculos con lo sagrado, con la naturaleza, con la subjetividad, con lo simbólico, en busca de una visión muy empírica, materialista y cientificista de la realidad. Este paradigma entra en crisis en el siglo XX y también empiezan a aparecer otras respuestas posibles, caminos alternativos de búsqueda, como el autoconocimiento y el chamanismo, así como otros lenguajes simbólicos. En este libro me aboco al estudio y la interpretación de las imágenes, a las técnicas curativas, al poder que tiene la imaginación y las imágenes para invocar, para convocar, para sanar. Al investigar el arte chamánico como un lenguaje simbólico, al principio mirás las imágenes y te parece que no entendés nada, a lo sumo podés describirlas someramente. Por eso sugiero que para poder acercarnos al significado de este arte, es necesario hacer un cambio de paradigma personal previo: hay que ampliar nuestro modo de observar esas imágenes. Entonces surge la propuesta de adentrarnos un poco más en la cosmovisión chamánica, de comprender lo que es una concepción energética, un estado visionario, una idea animista (que sostiene que todo está animado con un alma y un espíritu), muy cercano a lo que son las creencias de las culturas indígenas tradicionales. Este acercamiento se produce desde los nuevos paradigmas en Occidente que han permitido también abrirnos a estas concepciones, porque hay puentes conceptuales muy fuertes.

—¿Qué quiere decir “despertar la chamanidad”?

—No se trata de convertirnos en chamanes, sino de recuperar una facultad que tenemos todos los humanos: la capacidad para reconectar con otros planos de realidad, para ampliar nuestra consciencia y acceder voluntariamente a dimensiones más sutiles y profundas. Sitúo esta propuesta en el marco de la crisis contemporánea, que conlleva la necesidad de sanar las “heridas” culturales de las que hemos hablado, tema que en este libro desarrollo sintéticamente bajo el título “La recuperación del alma”. Esta es la forma de nombrar una de las tradicionales técnicas curativas del chamanismo. Se piensa que cuando una persona pierde una parte de su alma por una determinada razón (por un hecho traumático, un accidente, un susto), esta se fragmenta y queda “retenida” en algún lugar del cosmos. En términos contemporáneos, es equivalente a la idea de que un trauma produce una contracción y parálisis energética. En la visión chamánica, el chamán tiene que ir a buscar esa parte del alma que se ha desprendido de la persona, y convencer a los espíritus que la tienen retenida para recuperarla. Yo invito a hacer una extensión de este concepto, aplicándolo a lo que ha sucedido con el alma occidental, como el alma colectiva. Debido al proceso de evolución de la consciencia y la necesidad de construir nuestra identidad como sujetos separados de la Gran Madre y de ese útero contenedor que fue la consciencia premoderna, hemos sufrido muchas fragmentaciones, muchas heridas, muchos cortes; sobre todo el corte en la dimensión de lo espiritual, de lo sagrado, pero también cortes con lo emocional, lo físico y la vivencia del cuerpo. Hemos sobredimensionado la racionalidad como algo natural, mientras cortábamos muchas otras dimensiones de lo humano. Y finalmente, esto ha producido una enorme sombra a las espaldas de la consciencia occidental moderna, con muchas cosas reprimidas; entre ellas, la Naturaleza y lo femenino, por ejemplo.

 

 

—¿Cómo está nuestra alma hoy?

—Hoy estamos asistiendo -y esto es una forma de comprender la crisis actual-, a una necesidad de sanación anímica colectiva. Desde mi perspectiva, en medio de este proceso se inscribe el resurgimiento actual del interés por el chamanismo, ya que trae una visión integral de lo que es la salud, basada en el equilibrio del cuerpo físico, el cuerpo emocional, el cuerpo mental y el cuerpo espiritual. El chamanismo propone una mirada más holística de la salud y la enfermedad, y también, tiene técnicas naturales y sencillas para alinear los diversos planos de los distintos cuerpos. Básicamente, hay dos grandes caminos chamánicos para sanar a través de la ampliación de la consciencia: el más tradicional es el del viaje guiado por tambor, y también, el del uso ceremonial de plantas sagradas psicoactivas, que requiere una muy cuidadosa supervisión.

—La “vía imaginativa” aparece en tu libro como un concepto clave. ¿Podrías explicarlo?

—La vía imaginativa es un camino que propongo recuperar para desarrollar la “chamanidad”. Es también una facultad que todos los humanos tenemos, aunque devaluada y muy reprimida. Se relaciona con la capacidad de simbolizar, de usar la imaginación no como mera fantasía o ilusiones deshilvanadas, sino como un recurso creativo para aplicar en nuestra propia vida. Es un camino que propongo rescatar, junto con la “chamanidad”. Implica un modo de pensamiento particular porque salta a otro paradigma, que no es el de la racionalidad lineal. Se corresponde a lo que Carlos Castaneda llamó el pasaje del “mirar” al “ver”. Propone saltar al paradigma de ver más allá de lo inmediato, no quedarnos en la superficie de las cosas, ni creer que todo es lo que vemos en la materia sólida, sino de “ver” más allá. Eso abre una perspectiva nueva y aquí es donde se une con la propuesta del cambio de paradigmas. Según la descripción de Don Juan, de Castaneda, el “ver” chamánico es “percibir directamente cómo fluye la energía del universo”. Así, estaríamos pasando del “mirar al ver”, del paradigma del materialismo (ver y quedarse en la superficie de las cosas) al paradigma holístico que permite captar la energía por diversas vías perceptivas.

—¿Qué aventura le espera a quien se adentre en la lectura del libro?

—Ampliar la percepción es ya de por sí, una aventura. La posibilidad de interpretar las imágenes chamánicas de arte visionario, con las pautas que se van desarrollando a lo largo del libro, apunta en ese sentido. Ver más allá de lo evidente, tratar de entender qué hay detrás de un punto, una línea o un círculo, para lo cual, se requiere desplegar la “vía imaginativa”, pero también apelar a una serie de conocimientos que tienen que ver con la cosmovisión chamánica de las culturas que estamos tratando. La aventura es meterse en las imágenes como si fueran ventanas a otra realidad y ver a través de ellas; y en medio de ese proceso, despertar al mismo tiempo nuestra propia chamanidad. También, si nos aventuramos un poco más allá aún, tal vez surja la posibilidad de recuperar partes de nuestra alma, de nuestro sentido de lo sagrado, y sanar esa herida colectiva y personal que tanto dolor nos está trayendo y que está en la raíz de la crisis contemporánea.

Dónde conseguir Símbolos de lo sagrado

El libro se vende en librerías del país. La edición física y el ebook se consiguen a través de Editorial Kairós, Letras Kairós y Amazon.

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