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«En la Argentina de la grieta trabajamos para generar acuerdos plurales»

Con esa convicción nació Argentinos por la Educación, una ONG que fue creciendo con la idea de ser la plataforma de datos educativos más grande del país y proyectar un futuro grande a través de la educación.

Por Catalina Castro Almeyra

Apostar por el futuro es empezar a transformar el presente. En comunidad, con un propósito claro y con información que permita medir y comparar datos para poder proyectar, pensar, cambiar y aprender de los aciertos y los errores. La educación pública es parte de esa visión. “Creemos que podemos construir una Argentina grande y que el camino para hacerlo es la educación”, expresa Ignacio Ibarzábal, director ejecutivo de Argentinos por la Educación, un movimiento independiente que surgió en 2017 gracias a la iniciativa de un grupo amplio de expertos, dirigentes y empresarios, con la vocación de generar un espacio lo más amplio posible para apoyar los cambios necesarios para mejorar la educación.

“Un diferencial es que todo el movimiento que venimos generando no se apoya en un posicionamiento ideológico o partidario, sino que trabajamos con mucha independencia, es un movimiento creado en torno a los datos”. Además, conformaron una red de la que participan otras setenta instituciones, y con la misma convicción y apelando a la formación de líderes de la sociedad civil, desde 2020 fueron generando una red nacional de familias que desarrollaron una serie de documentos sobre su posicionamiento respecto a la educación.

Con un sentido muy fuerte de vocación por el servicio público, Ignacio estudió abogacía, trabajó en el Gobierno de la Ciudad, en el Congreso y en distintas ONGs, hasta que llegó a Argentinos por la Educación luego de una maestría en la universidad de Harvard. “Creo que, como muchos otros de mi generación, sentí muy fuerte que el desarrollo del país dependía de lo que hiciéramos nosotros”. 

¿Cuáles son los principales ejes de tu trabajo?

—Hacemos muchísimas cosas, pero lo simplificamos en tres propósitos: lograr que todos los chicos estén en la escuela, o sea, un propósito de inclusión; lograr que estén alfabetizados a más tardar para tercer grado, un punto muy importante y estratégico para nosotros; y tercero que cada estudiante pueda desarrollar saberes o conocimientos adecuados para su edad.

¿Qué dato sería el más apropiado para reflejar la situación de la educación actual en el país?

—Si tuviera que tomar un dato para reflejar el momento de la educación argentina, tiene que ver con un índice de resultados escolares que nosotros desarrollamos y que, básicamente, combina datos de trayectoria educativa con datos de evaluación de aprendizaje. Y lo que arroja este índice es que en Argentina, de cada cien estudiantes que empiezan la primaria, solo trece llegan al último año de la secundaria en el tiempo esperado.

Ser parte del cambio

Existe, además, una crisis educativa a nivel global. El Banco Mundial, explica Ignacio, publica el Índice de pobreza de aprendizaje que, junto con otros datos, pone de manifiesto esta situación. “Hay una crisis educativa global, hay una crisis en Latinoamérica y nosotros tenemos también nuestra crisis en Argentina”. En este sentido, desde Argentinos por la Educación trabajan en tres ejes para lograr los cambios enmarcados en sus propósitos principales: datos, acuerdos y campañas. “Desde los datos lo que hemos conseguido es que nos volvimos la principal fuente de evidencia y de noticias educativas en el país. Estamos logrando que la educación esté más presente en la agenda pública y que esa presencia sea cada vez más sobre evidencia”.

Luego, con esos datos, desarrollan informes técnicos analizando los temas estructurales de la educación. Este eje es, según aclara Ignacio, una respuesta técnica a la crisis. “El segundo eje de trabajo lo llamamos ‘acuerdos’. Estamos generando acuerdos fundamentales entre dirigentes de distintos espacios, y desde los acuerdos, tratamos de contribuir a generar una respuesta política. En el país de la grieta trabajamos por generar acuerdos plurales. Y lo tercero que hacemos son campañas de demanda social en las que trabajamos con familias y con ONGs en todo el país. Ahora estamos muy enfocados en el tema de la alfabetización inicial, que para nosotros es un punto absolutamente estratégico en la política educativa”.

—Según sus datos, en torno a la alfabetización, aparece a nivel mundial un debilitamiento generalizado. ¿A qué se debe esta situación y cuál es el escenario en nuestro país?

—Por un lado, hay una especie de crisis global muy estructural del modelo escolar y su adaptación a los tiempos que corren.  A eso se le sumó el efecto de la pandemia, que en todo el mundo generó una merma en los aprendizajes. En la Argentina teníamos una crisis estructural del sistema particularmente acentuada y a eso se le sumó el confinamiento. Docentes y pedagogos empezaron a ver un problema muy serio con la lectura y la escritura, nos decían: ‘Los chicos nos saben leer. Acá hay un problema grave y los datos no lo están reflejando, y eso no está en la conversación pública’.

Investigando, encontraron que el dato que mejor grafica la situación con la información que hay disponible es el de las pruebas ERCE (Estudio Regional Comparativo y Explicativo) que realiza UNESCO. Esta prueba, entre otras cosas, hace una evaluación de desempeño de lectura en tercer grado. “El dato que surge de estas pruebas es que en Argentina uno de cada dos estudiantes en tercer grado no entiende lo que lee. Es tremendo, porque de alguna manera los logros en otras disciplinas como matemática, ciencias, etc. dependen de esta competencia fundamental”. 

¿Cómo estamos en comparación con otros países?

—En 1997, que fue la primera edición de estas pruebas regionales, Argentina era el segundo país con mejor puntaje de la región en lectura después de Cuba. Hoy estamos por debajo del promedio. Más allá de los desafíos económicos y sociales que nuestro país atraviesa, es un hecho que en educación podríamos hacer mejor las cosas. Nos pareció que este era un tema muy estratégico, entonces junto con otras 150 organizaciones lanzamos la Campaña Nacional por la Alfabetización.

¿En qué consiste esta campaña?

—Nos planteamos tres etapas. La primera fue posicionar bien fuerte el tema. En mayo de este año la lanzamos con el hashtag #NoEntiendenLoQueLeen, con streamers que empezaron a hacer video reacción y nos ayudaron a convocar a seguidores suyos a generar conversación en las redes. Después llevamos ese lanzamiento a los medios tradicionales y se logró posicionar que la alfabetización inicial es un tema en crisis y un tema fundamental en Argentina. El segundo hito fue lograr que los principales precandidatos a presidente, antes de las PASO, asumieran un compromiso para priorizar la alfabetización inicial, y esto creo que fue algo histórico en educación y también una excepción en una campaña presidencial de tanta polarización. El tercer punto fue empezar una gira federal por todo el país. Estamos generando articulación con la sociedad civil en todas las provincias y también buscando el compromiso de los gobernadores electos por la alfabetización. Ya logramos que nueve gobernadores firmen el compromiso.

Este compromiso, tanto a nivel nacional como provincial, implica tres cosas, explica Ignacio: presentar una política de alfabetización, que haya un plan claro de cómo se va a abordar esta problemática y que se precisen cuáles son los recursos concretos que se van a aplicar. A nivel nacional, el compromiso de que las pruebas Aprender se realicen en tercer grado, para entender qué sucede desde la evidencia, y a nivel provincial, que se visibilicen anualmente resultados de alfabetización.   

¿Qué pasa en los otros niveles? ¿Hay datos positivos?

—Están mejorando las trayectorias en secundaria que, en los últimos veinte años, fue un tema central de debate educativo. Otro dato muy positivo es que la cobertura en el nivel inicial creció muchísimo en los últimos años. Ya tenemos aproximadamente el 50% de cobertura en sala de tres, el 75% en sala de cuatro y rondando el 90% en sala de cinco.

¿Cómo ves a los padres y a la sociedad en general con respecto a lo educativo?

—La pandemia generó una oportunidad para que muchos padres se conecten de otra manera con la educación de sus hijos y eso generó una movilización positiva en términos del compromiso de las familias. Dicho eso, creo que podemos seguir desarrollando un trabajo para generar mayor liderazgo en la familia para incidir en la mejora del sistema educativo. Hace poco hicimos un relevamiento en barrios populares sobre temas educativos y nueve cada diez madres nos dijeron que el principal camino que sus hijos tienen para un futuro mejor tiene que ver con la educación. Y esa conciencia está muy fuerte.

Conocé más sobre Argentinos por la Educación en argentinosporlaeducacion.org

Fotos: Gentileza Argentinos por la Educación.

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