El regreso de los juegos de mesa: un ritual compartido que entretiene y enriquece - Sophia Online

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El regreso de los juegos de mesa: un ritual compartido que entretiene y enriquece

Los jugábamos en nuestra niñez, pero a través de los años perdimos la costumbre de desplegar tableros y piezas. Por qué vale la pena recuperarlos y cuáles son los beneficios, a cualquier edad.

POR Andrea Enjuto

La sobremesa de los domingos era larga, sobre todo en los días fríos. Se levantaban y lavaban los platos, se preparaba algo calentito y ahí nomás se desplegaban los tableros.

La abuela tenía un mueble tipo bargueño lleno de cajas. Creo que aprendí a jugar backgammon con ella antes que a escribir. Los varones eran más del ajedrez y, si no había cancha ese día, lo jugaban con el abuelo. Como éramos muchos (abuelos, tíos, primos), a veces había en simultáneo distintos juegos; otras la mesa se unificaba y nos encontrábamos todos en el mismo. 

Tengo la fortuna de haber participado de esas mesas; de haber podido encontrar el disfrute en una actividad que requiere de un tiempo no apurado e invita a mirarse a los ojos. A veces me siento una divulgadora, una especie de promotora: me siento a jugar con los amiguitos de mis hijos que vienen a casa, los regalo en los cumpleaños y los llevo siempre a los viajes. Soy la que saca distintas opciones, justamente, en la sobremesa. 

¿A qué jugamos?

Si bien la tecnología extendió el uso de los juegos digitales, los de mesa todavía siguen vigentes en muchas familias. Como ocurrió en la mía, la costumbre se va heredando de generación en generación. Pero también se suma mucha gente nueva que los va descubriendo por amigos o en espacios como bares y restaurantes que los prestan. 

En ese sentido, hay un antes y un después de la pandemia, donde creció muchísimo la actividad en las casas y los juegos de mesa se convirtieron en una de las categorías favoritas, tanto a nivel local como global. “Desde la pandemia, los juegos de mesa ocupan entre el 11 y 12% del negocio del juguete cuando antes, en la década del 90, la cifra era del 8%”, señala Julián Benitez, de la Cámara Argentina del Juguete.  

“En la actualidad, cambió la forma de jugar en el mundo con una dinámica de juego más ágil y los tiempos de una partida no exceden los 40 minutos. Esta modalidad en Argentina está empezando a consolidarse de a poco. Otra de las características es que no se juega por turno, esperando la ronda, sino que todos juegan al mismo tiempo y cada instancia afecta a todos los jugadores: algunos tal vez tienen otro rol en el juego pero no quedan fuera de la partida”, agrega Benitez. 

A su vez, reconoce que hay una relativa pérdida de protagonismo del tablero en el juego, mientras las propuestas con cartas van en aumento, porque por lo general son opciones más económicas y prácticas debido a su portabilidad. Además, las instrucciones hoy son cortas, de fácil comprensión, para poder comenzar a jugar rápidamente. 

Otro factor que propició ese crecimiento es que hoy hay una mayor variedad de juegos e inclusive nuevas categorías. También hay más creación local y existen algunas movidas y eventos, como por ejemplo Cultura en Juego, en Rosario, que fomentan un cruce entre creadores y jugadores, donde hasta se prueban nuevos prototipos para así poder mejorarlos.

Argentina es un polo industrial regional de juegos de mesa, con empresas de trayectoria y renombre que vienen tomando licencias de empresas globales para comercializar en el mercado argentino, pero que además se exportan a la región. 

Jugar es para todos

Entre los que empiezan a sumarse a este hábito, hay familias que buscan generar espacios de encuentro, sobre todo padres y abuelos que hoy lo ven como una alternativa analógica para contrarrestar las horas de pantalla de sus hijos y encontrar algo entretenido que hacer en común. 

También se observa un gran cambio en cuanto a las edades: los juegos de mesa dejaron de ser algo de niños o algo que hacemos los mayores para entretenerlos, y actualmente se están sumando cada vez más jóvenes y adultos que juegan en sus casas o se encuentran en bares.

Maru Quiroga, por ejemplo, tiene 36 años, es profe de inglés y fan de los juegos de mesa. “Yo soy la que siempre cae al asado o la juntada de amigos con una bolsa con algún juego”, dice. Según el grupo, elige qué juego llevar, y aunque reconoce que a veces tiene que insistir un poco, asegura que cada vez más gente se prende y los disfruta. Sus favoritos son los de trivia y, para quienes no acostumbran jugar, hay un momento que puede ser tedioso, pero que hay que pasar: la explicación y la lectura del reglamento. 

Con el tiempo, Maru también empezó a buscar otros espacios donde jugar (“una tribu”, dice) y, con una amiga que comparte el mismo interés, se reúnen con desconocidos en bares especializados en juegos, otra gran tendencia en muchas ciudades. Son lugares donde se dan cita personas que buscan no solo con quién jugar, sino también descubrir novedades y nuevas técnicas.

¿Por qué hace bien?

La psicopedagoga y psicóloga Roxana D´Angelo explica que los juegos de mesa representan una alternativa saludable frente al uso excesivo de dispositivos electrónicos. “Son un recurso que potencia la salud mental, porque no solo ayuda al desarrollo cognitivo, sino también al emocional y a fortalecer los vínculos, dado que es un tiempo de calidad compartido entre familiares y amigos”. Según detalla, es un tiempo no apurado que humaniza, “favoreciendo el aprendizaje de valores como la cooperación, el respeto, la honestidad y la empatía”.

Candelaria Mantilla es una de las fundadoras de Juegos Maldón, y una gran fan de los juegos y de sus beneficios. Maldón es una empresa familiar argentina que arrancó como un proyecto de hermanos en 2009 y no para de crecer. En este momento, además de juegos propios, publican a otros creadores locales y producen ediciones de clásicos de afuera. Ella nos brinda algunas claves para comprender por qué jugar es beneficioso:

Más juego y menos pantalla: En un contexto donde los dispositivos digitales ocupan cada vez más tiempo y espacio en nuestras vidas, los juegos de mesa ofrecen una alternativa saludable, presencial y activa.

Vínculos: Jugar juegos de mesa en familia es abrir un espacio de encuentro horizontal, sin jerarquía, donde las generaciones interactúan, conversan y se reconocen. La mesa promueve el contacto visual, las risas compartidas, la presencia, la paciencia. Nos ayuda a recuperar el vínculo, la escucha y el disfrute compartido.

Fomenta el desarrollo de una mente lúdica: En un mundo donde la inteligencia artificial promete invadirnos de datos en todas las áreas, la capacidad de relacionar y conectar será cada vez más valiosa. Jugar es cruzar información. Una mente lúdica es curiosa, flexible, creativa y resiliente; tiene la habilidad de explorar posibilidades y se atreve a probar, fallar y volver a intentar.

¿Cómo arrancar?

Siempre podemos desempolvar los juegos de nuestra infancia, pero si eso no nos entusiasma, una gran idea es visitar alguna juguetería o librería para buscar juegos clásicos (esos que nunca fallan) o descubrir qué hay de nuevo, porque hay montones de propuestas. Además, ahí nos pueden asesorar. 

También podemos recurrir a “ese” amigo que siempre sabe a qué jugar. Está bueno arrancar por algo que nos llame la atención y también que tenga un nivel de complejidad que nos resulte amable.

Si queremos promoverlo como una actividad familiar, los adultos tenemos que participar y encontrar el disfrute de todos los miembros, porque si no termina siendo una imposición y no un espacio compartido. No se trata de hacerlo solo por los chicos y los adolescentes de la casa, es también la oportunidad de regalarnos a nosotros mismos la pausa que esta actividad implica para permitirnos el simple hecho de jugar.

Otra idea puede ser generar un evento para amigos o familiares, ponerle un nombre rimbombante al encuentro, hacer invitaciones y dejar la puerta abierta a que todos puedan proponer, degustar juegos, o hacer una votación o un sorteo para definir la elección.Mientras que para muchos de nosotros será rescatar algo que disfrutábamos de chicos, tal vez para otros se trate de generar un nuevo hábito que todavía no exploraron. Lo que es seguro es que los beneficios están y, a veces, como tantas cosas de la vida que nos hacen bien, hay que darse el envión necesario para, de a poquito, volver a empezar.

5 COMENTARIOS

  1. Qué hermosa nota! ♥️Tan necesario recuperar esos espacios de encuentro, miradas, que sean eternos los juegos de mesa!!! En casa estamos descubriendo ese gusto por regalarnos juegos, buscar alguno nuevo, llevar de amigos…maravilloso lo que genera! ✨️

  2. ¡Qué hermosa nota!♥️ ¡Que sean eternos los juegos de mesa! Que podamos valorar y hacer crecer esos espacios de encuentro, miradas, risas y juegos cara a cara! Es maravilloso lo que genera ✨️

  3. Hermoso artículo, gracias por traer a la conversación el valor de los juegos de mesa como espacio de encuentro real. En medio de tanta pantalla, recuperar estos rituales compartidos es volver a mirarnos, a escucharnos y a construir vínculos. Muy inspirador.

  4. Muy interesante el artículo. Soy fan de los juegos de mesa y siempre trato de generar momentos para usarlos en familia, pero hace muchos años también los uso en mis clases. Son un espacio para recrearse y aprender «sin darse cuenta».
    Gracias Andrea por revalorar algo que parece perdido en tiempos tecnológicos.

  5. Gracias Andrea por revalorar a los juegos de mesa. Realmente son un espacio de diversión y aprendizaje maravilloso. Usamos la cabeza y nos divertimos al mismo tiempo. ¡Excelente artículo!

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