Sophia - Despliega el Alma

Sabiduría

21 febrero, 2022

El redescubrimiento de la Diosa Madre 

Antiguas culturas supieron venerar una deidad con características femeninas, fuente de toda vida y fuerza de la Naturaleza. En un nuevo envío de su serie de columnas sobre Sophia, el aspecto femenino de lo divino, la escritora austríaca Susanne Schaup la describe y recupera su vital importancia en el presente.


Ilustración de La Venus de Laussel o Dama del Cuerno, una pieza tallada en piedra de unos 25.000 años de antigüedad que podría representar una diosa de la fertilidad o la unión de lo femenino y masculino.

Por Susanne Schaup

Hubo un tiempo remoto en la vida de nuestro planeta, durante la era Neolítica, en que hombres y mujeres, jóvenes y adultos, niños y ancianos, veneraban y creían en una Diosa Madre. Una diosa mujer, o mejor dicho, una divinidad con características femeninas. Para entonces, la cultura estaba centrada en esa Diosa Madre. Así lo probaron, durante las décadas de 1970 y 1980, excavaciones y estudios sobre la mitología: dichas investigaciones demostraron que durante miles de años, aproximadamente entre los 6500 y 3000 años antes de Cristo, Dios era concebido como una Gran Madre, la fuerza de la Naturaleza, fuente de vida. El máximo principio creador era femenino, no masculino, como hemos escuchado durante milenios. Es fácil entender por qué surgió esta Diosa. El hombre primitivo, atemorizado por el clima feroz, la fuerza incontrolable de la naturaleza, los ciclos infinitos de vida y muerte, no podía más que imaginar a Dios como una Gran Madre, por analogía con la capacidad misteriosa de la mujer y de todas las criaturas femeninas de dar vida con su cuerpo físico. 

¿Cómo impactaba esta percepción en la sociedad humana de esa época, para hombres y mujeres, para la relación entre los sexos y su relación con el mundo? Hay mucho que no sabemos. Miles de años de historia humana son desconocidos para nosotros, ya que se encuentran enterrados en el pasado, excepto aquellos rastros descubiertos por la arqueología y el estudio profundo de los mitos y religiones del mundo. Por otro lado, la historia documentada es la historia del mundo tal como lo conocemos, dominada por el varón y la proyección de un Dios Padre. Este ha sido el orden del mundo desde que podemos recordar.

Quién es Susanne Schaup. Nacida en Viena en 1940, la autora de esta nota es escritora y traductora. Autora de Sofía. Aspectos de lo divino femenino (Kairós, 1999), publicó libros sobre la vida y obra de Henry David Thoreau, Martin Luther King y Elizabeth Kübler-Ross. Tradujo la obra de autores como Emily Dickinson, Ralph Waldo Emerson, Raimon Panikkar y Walt Whitman, entre otros. A partir de febrero, y semana a semana, publicaremos una serie de columnas de su autoría, todas dedicadas a Sophia, su definición, historia y vigencia en el mundo actual.

¿Cómo podría ser de otra manera? ¿Cómo objetar este orden mundial patriarcal que nos condiciona? El reinado del varón en la tierra con todos sus corolarios (jerarquías masculinas, poder antes que derecho, eliminación de las mujeres y de todos los seres “inferiores”, aceptación de las guerras con sus destrucciones masivas, explotación de la Naturaleza a tal punto de llegar a la extinción global), ¿ha sido siempre así? ¿Seguirá siendo así para siempre? 

Una Diosa oculta vuelve del pasado

El descubrimiento de la Diosa Madre de la Antigüedad encendió en algunos espíritus pioneros, tanto masculinos como femeninos, especialmente femeninos, la idea de una “New Age” o “Nueva era”, en donde las cualidades en general asociadas a las mujeres, como la no-violencia, la crianza, la fuente de vida, son de vital importancia en todos los aspectos de la vida.

Una de muchos investigadores, la eminente arqueóloga lituana Marija Gimbutas, descubrió reliquias neolíticas en numerosas excavaciones que dirigió en Europa: miles de estatuas de Diosas y otros artefactos culturales aparecieron debajo de la superficie del suelo. Sin embargo, no encontró armas, lo cual sugiere que la cultura estaba centrada en la Diosa, que las guerras eran desconocidas y los seres humanos vivían en paz. 

Las mitologías sumerias, egipcias y de la antigua Grecia hablan de una Gran Diosa, la reina del cielo, cuya generosidad y amor hacia los seres humanos permitía que el mundo existiera. A su lado se hallaba su consorte masculino; y de su boda sagrada, hieros gamos, nacía un niño. Por lo tanto, la sagrada trinidad original no se restringe a un sexo, el masculino, como en la religión de Dios Padre, sino que comprende a ambos sexos, hombre y mujer, una pareja divina y su hijo. La Diosa Madre no es considerada dominadora o reinante. Ella gobierna representando la ley de la vida, el abrazo amoroso de los polos opuestos: mujeres y hombres, hombre y naturaleza, hombre y Dios. De esta forma, la deidad femenina-masculina refleja la totalidad de la vida. En todas las mitologías antiguas, que no son otra cosa que historias simbólicas de dioses reflexionando sobre la vida en la tierra, la Diosa está acompañada por su hijo-amante, quien muere y resucita como héroe mítico. 

«La Diosa Madre no es considerada dominadora o reinante. Ella gobierna representando la ley de la vida, el abrazo amoroso de los polos opuestos: mujeres y hombres, hombre y naturaleza, hombre y Dios»

Según las investigaciones, este orden cambió debido a la invasión de pueblos guerreros, los indoarios, quienes derribaron el culto a la Diosa, establecieron el reinado del hombre sobre la mujer y reemplazaron a la Diosa por un dios masculino. Otro enfoque sostiene que la evolución de una sociedad agraria separó a las mujeres de los hombres al distribuir las tareas según los sexos, estableciendo al hombre como físicamente más fuerte y dominante que la mujer. 

Sin importar las causas de este cambio, las cuales son diferentes según el lugar y la época del milenio en que transcurrieron, el resultado fue el orden mundial patriarcal tal como lo conocemos en la actualidad

La Diosa Madre que nunca murió

En nuestra época, la humanidad se enfrenta a una revolución que puede ser comparada con el cambio del paradigma patriarcal prehistórico. Las mujeres y los hombres con percepción y sabiduría son los agentes de esta revolución, fundamentada en el trabajo de mitólogos, arqueólogos, historiadores sobre religión, sociólogos, ecologistas y psicólogos de ambos sexos. La Diosa Madre fue opacada y disminuida al punto de hacerla desaparecer casi por completo por el concepto de un dios masculino, pero ella nunca desapareció del todo. En nuestra tradición judeocristiana, se ha convertido en la “Señora Sabiduría”. Todavía puede ser encontrada, si se busca con atención. La “Señora Sabiduría”, o Sophia en su vocablo griego, según lo que se describe en los Libros Sapienciales del Antiguo Testamento y en los Libros Apócrifos, proviene indudablemente de la antigua Diosa: en esos textos, ya no es una figura omnipotente ni creadora principal, pero posee un aura divina y poderes superiores a los seres humanos.

«La Diosa Madre fue opacada y disminuida al punto de hacerla desaparecer casi por completo, por el concepto de un dios masculino, pero ella nunca desapareció del todo»

El anhelo del alma humana de integridad en un mundo fragmentado nunca perdió de vista por completo a lo Divino Femenino. Los antiguos griegos o romanos, los celtas y los pueblos germánicos se aferraron a sus panteones de Dioses y Diosas. Las culturas asiáticas, como la hindú, budista o taoísta, siempre reconocieron a las divinidades femeninas. Y los pueblos andinos de Sudamérica aún hoy veneran a la Pachamama. Las mujeres occidentales están redescubriendo el concepto de diosa en Sophia. La aclamamos en su transformación última de diosa a estado de conciencia, lo cual puede engendrar el cambio de paradigma que tal vez salve a nuestro mundo de la autodestrucción. Hoy, las mujeres no buscamos un nuevo matriarcado, sino la afirmación de la vida, el amor hacia todos los seres vivos del reino humano, animal y vegetal, como también hacia el mundo inanimado y material, para el bienestar del planeta, nuestra amada Tierra.

Traducción: Virginia Noto Llana

Esta nota es el segundo envío de una serie de cuatro columnas que la escritora y traductora austríaca Susanne Schaup publicará todas las semanas a partir de febrero de 2022 en sophiaonline.com.ar sobre Sophia, lo Divino Femenino, la Diosa o la Gran Madre. Si querés leer las publicaciones anteriores, hacé click en estos enlaces:

Sophia, ni un dogma ni una religión: una luz hacia una nueva conciencia

Susanne Schaup, una mujer en busca de Sophia

ETIQUETAS cultura espiritualidad historia religión sabiduría Sophia teología tradición

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