28 de noviembre de 2018

Las casas de madera tienen encanto y encierran dentro un universo sensorial distintivo e irrepetible: un rato allí alcanza para percibir el aroma a resinas, oír el crujido de los suelos y descubrir dibujos entre sus vetas. En la Argentina, cuando aún el uso de la madera en arquitectura no estaba muy difundido, atrajo a personajes como Domingo Faustino Sarmiento, pionero en promover su uso para la construcción en el delta del Paraná, al padre de Victoria y Silvina Ocampo, que eligió la ciudad de Mar del Plata para montar allí su residencia de verano, o al arquitecto argentino Alejandro Bustillo, creador del proyecto del hotel Llao-Llao de Bariloche. Ellos fueron, de alguna manera, impulsores de su utilización en el país.
El libro Madera extrema recorre distintos trabajos de arquitectos y arquitectas llevadas a cabo en la Argentina. Buscó destacar proyectos cuyo uso de especies provinieran de bosques implantados y maderas certificadas, que a su vez fueran respetuosos de su entorno natural. Página tras página, recorre el panorama actual de la arquitectura argentina en madera y le da visibilidad a «la magnífica producción que se viene llevando en todas las geografías de nuestro país, a partir de una tradición milenaria y una evolución constante, tanto en lo poético como en lo concreto».
El hechizo de las casas de troncos y esa capacidad de hacer soñar a chicos y grandes con chozas en los árboles, cabañas en los bosques o casitas en en la playa proviene, quizás, de su presencia en cuentos de aventuras y en fábulas infantiles. También, del protagonismo de la madera como material de construcción a lo largo de la vida de los pueblos, desde la antigüedad hasta hoy.
«La madera habita la arquitectura desde el principio de los tiempos. Es su parte indisociable y su condición primera; uno de los materiales constructivos más antiguos de la historia«, se lee en el prefacio del libro Madera Extrema, Obras contemporáneas de la Arquitectura Argentina, editado por Bisman en coautoría con la marca Cetol en 2018.
Construcciones en eucaliptos, cipreses, guatambúes, algarrobos, petiribís, guayubiras, inciensos, timbós y moras integran el conjunto de obras incluidas en el libro. Aquí te compartimos imágenes de algunas de ellas, todas ubicadas en ambientes de ensueño y dueñas de la nobleza, la simplicidad y el hechizo de la madera.
Se trata de una obra del Estudio Ramos, construida en la ladera del Cerro Otto en un bosque de Coihues. Desde allí se puede apreciar la belleza del lago Gutiérrez. En este caso, los arquitectos buscaron que la casa dialogara con el entorno y así surgió la idea de hacer un gran plano inclinado que naciera de la ladera de la montaña y se proyectara en contrapendiente hacia el lago. Su techo verde le da un toque aún más singular.
Llamada Casa Andina Patagónica #1, este proyecto de Estudio Forma es un refugio privado de montaña de 32 m2 ubicado en las afueras de San Carlos de Bariloche, en medio de un bosque de cipreses. El motor que movilizó el desarrollo fue repensar la casa alpina tradicional.
Se trata de una casa autosuficiente en una isla del Delta del Paraná con energía eléctrica proveniente de paneles solares y calefacción a leña con chimena y salamandra. Pensada por la arquitecta Elisa Gerson, este hogar tiene un sistema de terrazas de tres niveles que permite entablar contacto con los árboles.
Ubicada en Ingeniero Maschwitz, provincia de Buenos Aires, los arquitectos Fernando Abelleyro, Pablo Coles y Mariano Mirengo diseñaron una casa que se construyó con eucaliptus, en un terreno surcado por un arroyo y bella vegetación. Tiene doble altura y techo vidriado que integra la visual del exterior y favorece el ingreso de luz natural.
Casa Aranzazu, ideada por los arquitectos María Victoria Besonias y Guillermo de Almeida, queda en Tortuguitas, Buenos Aires, y fue construida con hormigón y revestimiento de guayubirá, en un ambiente poblado de robles. Aquí se buscó desde el inicio destacar el entorno paisajístico.
Refugio Naturalis, ubicado en Puerto Iguazú, Misiones, es una obra experimental de Enne Arquitectura que continuará y se convertirá en complejo turístico.
Con la ampliación del Hostel Calafate, ubicado en Santa Cruz, los arquitectos Germán Hauser y Daniela Ziblat debían incorporar habitaciones y ampliar el lobby central, lugar de encuentro y charla de los huéspedes. En ambos casos, le dieron prioridad a la vista al Lago Argentino y al carácter hogareño del lugar.
En estos meses de otoño-invierno, cuando la naturaleza nos invita a ser más introspectivos, nuestra casa puede convertirse en el refugio que acompañe ese viaje hacia adentro. Algunas ideas, reflexiones y propuestas para abrigar el hogar y el alma.
Gracias a la recomendación de una vecina, ella empezó a cuidar de las plantas y a cultivar flores. Así comenzó un vínculo con la tierra que se volvería sagrado por el resto de su vida.
¿Podemos festejar con nuestra propia impronta, lejos de los mandatos y estereotipos? ¡Claro que sí! Te compartimos algunos consejos.
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