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Sociedad

16 marzo, 2020

El coronavirus y un camino de regreso al hogar

La aparición del coronavirus y su rápida expansión mundial nos lleva a vivir una nueva experiencia puertas adentro. Este complejo escenario nos desafía pero, a la vez, nos muestra que de la pandemia también podemos aprender y salir distintos, reforzados.


Libros, películas, teletrabajo y encuentro familiar: la oportunidad de cara al coronavirus.

Por María Eugenia Sidoti

Toda crisis supone un movimiento, una modificación. Esta, en particular, provocada por el coronavirus, nos pone frente a la necesidad de reinventarnos en una versión más heroica, más comunitaria y, al mismo tiempo, más paciente de nosotros mismos. Las rutinas se irán modificando en menor o mayor medida, de acuerdo a las posibilidades de cada uno: los chicos en casa, la opción (o no) del home office, la reducción voluntaria de salidas, el sentimiento trascendente, la sobreinformación inevitable, los malabares domésticos, el temor a los contagios y al desabastecimiento…

Habrá que saber estar en el hogar de otra manera.

Para muchos, eso supondrá experimentar una serie de nuevos aprendizajes y la posibilidad de volver a descubrir una honda necesidad: cambiar la forma en que solíamos vernos y ver al mundo. Como Ulises, a quien Atenea transformó por completo durante su travesía, emprender su viaje de retorno a Ítaca luego de veinte años afuera fue complejo, pero supuso para él un enorme crecimiento.

Es que toda aventura de supervivencia es una invitación a convertirnos en los héroes de nuestra propia historia, aunque no estemos en una selva o en el desierto, ni tengamos una capa y una espada: podrá ocurrir que estemos en casa, en bata y pantuflas, y sin embargo nos despertemos de pronto a una consciencia mayor, a la idea de que estamos “luchando” por el bien de toda la humanidad.

Un héroe es alguien que ha dado su vida por algo más grande que él mismo”, escribió el mitólogo Joseph Campbell, que llegó a esta conclusión tras haber estudiado exhaustivamente las mitologías del mundo y hallado curiosos paralelos en torno al relato del Viaje del Héroe en diferente culturas, donde no obstante encontró un denominador común para todas: la necesidad del ser humano de convertirse en el artífice de su propia historia.

La casa, ese mágico lugar

No por nada el hogar se percibe como un espacio sagrado donde el ser nace, se nutre y se expande. El punto de partida desde el cual se lanzará luego a la inevitable aventura de aprender a vivir y, en tiempos de crisis, también a sobrevivir. Hoy es hora de retornar a él para recargar fuerzas, ánimo, abrazos. Para reflexionar sobre lo que nos toca atravesar en este momento.

En su texto “La casa como bendición”, la misionera Magdalena Bennásar describe: “Volver a casa es saber descubrir las semillitas, las canciones, los vientos, los aromas y colores que, al percibirlos, sabes hablan de tu camino, de lo tuyo. Sabes que gracias a todo ello eres quien eres y estás en casa, y sabes volver a ella, a esa casa, que es tu vida y que tú (y sólo tú) diseñas y construyes y reparas y decoras y quitas alarmas y cerrojos para convertirla en esa Tienda de acogida en tu desierto y de tantas personas en desiertos inhóspitos“.

Es que el hogar es mucho más que un espacio lleno de paredes. Es, antes que nada, un puente entre el ser espiritual y material de cada persona. “La necesidad que el alma siente por un hogar no tiene que ver solo con un refugio o una casa, sino con formas más sutiles”, dice el escritor y terapeuta estadounidense Thomas Moore en su libro The Re-Echantment of Everday Life y explica que, más que un lugar edificado con ladrillos y cemento, la casa es un refugio para el alma. Por eso aconseja darle al alma espacio para que se exprese, se regocije, se expanda a sus anchas, se nutra y juegue.

Claro que el encierro no es una experiencia fácil de atravesar.

En sus guía de consejos psicológicos para largos periodos dentro de casa, la psicóloga y educadora Elena San Martín sostiene que, para hacer de la cuarentena una experiencia positiva, se debe apelar a construir la idea de que se trata de una vivencia trascendente. ¿Cómo? Creando conversación acerca de la importancia de permanecer adentro, armando rutinas diarias estiouladas dentro de casa, trabajando en equipo para instalar momentos de encuentro y diálogo con los seres queridos que habitan bajo el mismo techo. “Debemos enfocarnos en que, aunque es difícil, quedándonos en casa estamos salvando vidas“, sostiene San Martín y destaca: “Debemos centrarnos cognitivamente no en que no nos dejan salir, sino en que, gracias a nuestro sacrificio personal, estamos haciendo un bien para los demás y para la sociedad“.

Los beneficios de atravesar la pandemia en la era digital

Crear significados colectivamente es la apuesta de esta nueva forma de vida convertida en un escenario virtual: el hashtag #YoMeQuedoEnCasa se ha convertido en el trending topic indiscutido de las redes sociales, donde cientos de miles de personas comparten relatos en primera persona contando cómo son sus días puertas adentro. Experiencias emotivas, chistes, memes, confesiones íntimas, fotos, videos y lo mejor de todo: diversas formas de una solidaridad que, al igual que el coronavirus, desconocen las fronteras.

Así, muchas personas ponen a disposición consejos, datos concretos y “guías de supervivencia”, con la intención de brindar a los demás su apoyo y, sobre todo, la sensación de que no están solos en esto. “Colaborar y a apoyarnos los unos a los otros, esforzándonos en hacer la vida más llevadera a los demás durante este tiempo“, es el compromiso que recomienda asumir en tiempos de crisis la doctora San Martín.

No por nada, al ver las muestras de afecto a distancia, de balcón a balcón, entre las comunidades de Italia y España, tan castigadas por la pandemia, no solo nos conmueve, sino que además nos llena de unas ganas enormes de ser uno con el otro; de no dejarlo caer en la oscura sensación de que ya no existen más certezas. Es que algo sí es cierto, palpable y real en tiempos de existencia: estamos todos juntos, inmersos en la misma lucha.

La vida online, una nueva forma de pasar los días y contactarnos con otros dentro de casa.

Claramente, a la hora de “escapar” sin salir de casa, la vedette serán las plataformas que ofrecen accesos digitales a series, películas y videos. A su vez, las compañías buscarán como nunca hacer de una economía en jaque la oportunidad para extender su producción global por medio de Internet. Pero también hay buenas noticias: medios de comunicación que antes cobraban por sus contenidos los brindan ahora gratuitamente y hay diversos cursos y talleres que se ofrecen de libre acceso para hacer más llevadera la estadía en casa. Solo basta recorrer las propuestas de Google Activate para encontrar alguna oferta tentadora, o simplemente tipear en el buscador dos palabras claves: “cursos gratis”.

Los museos, que por obvias razones han cerrado sus puertas físicas, también regalan por estos días paseos virtuales, demostrando que el arte es y debe ser un espacio abierto a todo aquel que sienta necesidad de salir a su encuentro. Y, como nunca, hoy necesitamos del arte para seguir sintiendo que se trata de una de las expresiones más bellas y nobles que le ha dado al mundo el alma humana.

Algunas alternativas: Museo de Arte Latinoamericano (Buenos Aires), La Pinacoteca de Brera (Milán), Galleria degli Uffizi, Museos Vaticanos (Roma), Rijskmuseum (Ámsterdam),  Museo Arqueológico (Atenas), Museo del Louvre (París), British Museum (Londres), Metropolitan Museum (Nueva York) y Hermitage (Petersburgo) son algunas de las alternativas.

En un esfuerzo por continuar brindando ópera a los miembros de su audiencia, Met Opera presentará Nightly Met Opera Streams en su sitio web oficial para audiencias de todo el mundo. Estas transmisiones gratuitas presentarán codificaciones de actuaciones pasadas de su famosa serie Live in HD. Las presentaciones encore comenzarán cada noche en el sitio web oficial de la compañía y luego estarán disponibles durante 20 horas adicionales a partir de entonces“, destacan desde la Metropolitan Opera de Nueva York, cuyas puestas en escena podrán verse online gratuitamente ingresando en el siguiente enlace: t.co/RErIzxA7Zb.

Hogar, dulce hogar

Serán días de capear el temporal puertas adentro: trabajar, jugar con los chicos, descansar, limpiar mucho y mirar a través de las ventanas cada nuevo día que se nos ofrece. Claro que nadie dice que será fácil cambiar, de un día para el otro, la mayoría de nuestros hábitos. Sin embargo, podemos intentar hacer de cada amanecer en casa una oportunidad para poner en perspectiva lo esencial de la vida y agradecer cada despertar. Minimizando los miedos, intentando colocar cada nueva información en su debido sitio, y hacer de nuestras prácticas y nuestros contactos momentos únicos, con sentido. Como por ejemplo hornear una torta para agasajar y agasajarnos, o retomar algo que nos guste mucho, como estudiar, escribir, leer, cantar, tocar un instrumento, cocinar, cantar, tejer…

Hoy, algo es cierto: ya no disponemos de certezas y ese es un viaje de sentido único hacia la madurez.

Como todo en la vida, algún día esto también un día pasará. Entonces volveremos a salir de casa para cruzar el umbral de entrada y seremos los mismos, pero ya no: ¿cómo no retornar al mundo completamente transformados? La sensación, sin duda, será unánime: después de estos días en el hogar, ninguno de nosotros se sentirá igual con respecto a sí mimo y a los demás. Ojalá esa sea la mayor enseñanza de esta pandemia: que siempre podemos crecer y ser más solidarios, mejores.

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