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Inspiración

17 enero, 2022

«El Camino de Santiago es una experiencia que no te deja indiferente»

Fanny Benítez es argentina y vive en una pequeña aldea de Galicia. Peregrina y hospitalera de esta ruta, escribe libros, tiene un blog y un podcast desde donde invita a bajar el ritmo, vivir el presente y descubrir lo sagrado en lo cotidiano.


Por Bea Vilá Bertrán

Nacida y criada en Tres Arroyos, al interior de la provincia de Buenos Aires, Fanny Benítez (47) es la mayor de cuatro hermanas. Sus papás la llamaron Fanny en honor a su abuela paterna, una persona de fe a quien no llegó a conocer, pero cuya historia la inspira y portar su nombre la enorgullece. Criada en una familia de tradición protestante, de chica Fanny asistió a una escuela católica laica. También iba a la escuela dominical, le encantaba escuchar historias de la Biblia y cantar. Hoy agradece haber crecido en esa diversidad: cuando tenía seis años, sus padres se separaron y ella encontró en su comunidad de fe la mano segura de la cual aferrarse. 

Al crecer, Fanny se mudó a Capital Federal. Curiosa de las tradiciones, rituales y celebraciones, especialmente aquellas ligadas a la dimensión espiritual, en Buenos Aires estudió Antropología Social. En su época de estudiante universitaria empezó tener una vida activa en su Iglesia, a ofrecer formación y a organizar retiros para otros jóvenes. Un día de esos conoció a otro voluntario, Mariano, se enamoraron y más tarde se convirtieron en marido y mujer. Entre ambos surgió un despertar por misionar y tener una experiencia fuera del país, y en octubre de 2001 emprendieron la aventura de vivir y misionar fuera de casa, una vivencia que experimentaron como un paso de fe en el difícil contexto económico y político que transitaba la Argentina. Primero se fueron a Estados Unidos y más tarde a Madrid, y aquellas dos primeras pruebas les hicieron trascender el concepto de hogar. Luego de seis años en Madrid, y mientras recorrían el Camino de Santiago, un pequeño accidente interrumpió los planes, pero eso que pudo ser una mala racha, terminó por convertirse en un paso trascendental que transformaría sus vidas.

Desde el año pasado, Fanny Benítez produce y conduce el podcast N.E.A.R, acróstico de Naturaleza, Encuentro, Arte y Ritual. También lanzó el curso online Mañana Empieza Hoy con la finalidad de brindar una dirección y herramientas para aprender a vivir por diseño y no por defecto. “Es el curso que me hubiese gustado tener cuando buscaba reinventarme, ya que su objetivo es ayudar a evaluar la vida, identificar valores y animarse a trazar un mapa para vivir de la forma en que a uno le gustaría, pasando de las ideas a la acción.”

Al tercer día de peregrinación me esguincé y el médico me dijo: ‘se terminó el Camino para vos’. Yo lo tomé como una señal, porque eso es lo que me estaba pasando en el trabajo. Así que decidimos aceptar una invitación que habíamos recibido de ir Estados Unidos. Volvimos muy cambiados de ese viaje. Hicimos un reseteo completo para aprender a vivir en otro ritmo, más sostenible, más humano, más respetuoso, más conectados. Empecé a desarrollar una serie de prácticas y hábitos que me ayudan a sentirme viva y más plena”, cuenta Fanny.

A raíz de aquella experiencia, creó el blog Fanny at Home, donde empezó a compartir las herramientas que a ella la ayudaban a cargar a su vida de sentido y plenitud. Escribir contenidos para el blog derivó con el tiempo en la publicación de cinco libros sobre espiritualidad, como Sorprendida por la Hospitalidad y Adviento, donde empieza el camino.

Mamá de dos gemelos de 12 años, escritora, counselor, hoy afincada en una pequeña aldea de Galicia, peregrina del Camino de Santiago (lo transita todos los años) y futura hospitalera de dicho recorrido, dispuesta a recibir y atender voluntariamente a los caminantes que lo realizan, asegura que su misión de vida es fomentar el desarrollo espiritual de las personas, alentándolas a vivir creativamente y a encontrar lo bello y lo trascendente en la simpleza de cada día. 

Dos de los libros que Fanny escribió, inspirada e impulsada por los contenidos de su blog, Fanny at home.

–¿Qué papel ocupa en tu vida el Camino de Santiago? 

–El Camino es una experiencia única, hay que vivirla porque no te deja indiferente. Para nosotros fue un antes y un después. Nos encantó lo que Dios hizo con nosotros y el mensaje que recibimos al hacerlo, en lugar de “sigue adelante” oímos un “detente”. Decidimos dejar nuestro piso en Madrid, regalar y vender casi todo lo que teníamos y tomarnos un año sabático. Fue el primer paso de un viaje largo, lento y profundo que nos ha transformado y nos ha hecho ser quienes somos hoy. Luego de ese año empezamos a integrar el Camino en nuestro trabajo de acompañamiento espiritual. Empezamos a llevar grupos de adolescentes para hacer retiros o formaciones. Eso nos llevó a creer en él como una herramienta de transformación y años después decidimos mudarnos a Lugo para ser hospitaleros de un centro de bienvenida de peregrinos. 

Fanny recorre el Camino de Santiago todos los años. Hoy trabaja en un proyecto para recibir y atender a peregrinos.

–En esa continua búsqueda de sentido, decidiste crear el blog Fanny at Home. ¿Encontraste personas afines con procesos parecidos al tuyo?

–¡Totalmente! Encontré muchísimas personas afines. Al principio, yo creo que por mi momento vital, la mayoría de mis seguidoras eran madres con niños pequeños. Creo que todas teníamos dos necesidades muy concretas: crear con nuestras manos y conectar con otras. Fue un cable a tierra para muchas. Con el tiempo fue evolucionando para lo que más me interesa que es cultivar una vida con significado y ver lo sagrado en lo cotidiano. Gracias al interés que demostraron, sentí el impulso de empezar a escribir libros y profundizar en distintos temas. 

–En el blog afirmás que estás convencida de que el hogar es el espacio con mayor potencial para transformar el mundo. ¿Qué es el hogar para vos?

–Creo que el hogar va más allá de la caja que lo contiene. Diría que a mi hogar lo empecé a crear cuando me casé, pero quizás de forma más intencional, cuando nos vinimos a vivir a España. En cuanto a mi casa actual, en esta pequeña aldea de Galicia, el trabajo empezó por la cocina. Dicen que la cocina es el corazón del hogar, ¿no? Instintivamente sentí que debía empezar por ahí, hacer una cocina en la que me gustase estar, un lugar que inspirara y que nutriera. Mi casa es una expresión de lo que soy. Lo que más me gusta de mi estilo de vida actual es la libertad. Yo me considero escritora pero también me gusta trabajar en el huerto y estar en contacto con la naturaleza. Eso me permite parar, observar, prestar atención, respetar los procesos, alinear mi vida a los ritmos de la naturaleza, que pienso que es como Dios nos creó. La huerta no siempre me da de comer, pero cada año sale mejor. El silencio, la lectura personal, la lectura en voz alta con mis hijos, caminar, descansar un día a la semana, tomarme unos días para hacer un retiro también me ayudan a sentirme plena y viva.

–¿Qué papel cumplen esas actividades que hacés en tu tiempo libre? 

–Durante muchos años sentía que no tenía el permiso de apartar tiempo para estas cosas. Pensaba que debía ocupar todo mi tiempo en trabajar. Pero desde hace una década, sobre todo gracias a la maternidad, descubrí una palabra que me ayudó a acomodar mi vida y es esa idea de vivir a un “ritmo sostenible”. Así como hay un ritmo en nuestra respiración, en las estaciones del año y en la Creación, cada acto contribuye a ese ritmo. Hay un momento para trabajar, otro para jugar, otro para descansar. Hace muchos siglos los monjes llamaron a esto “regla de vida”, que no es otra cosa que una manera de ser y estar en el mundo. La palabra regla o disciplina puede sonar muy rígida pero cuando entendés que todo es espiritual pasás a ver a cada acto de tu vida como algo sagrado y a comprobar que en realidad todo contribuye a hacer tu vida mejor y más abundante. Por eso no las desconecto de mi vida o de mi profesión.

–¿Tenés algún proyecto que quieras concretar durante el próximo año? 

–¡Siempre tengo proyectos en pie! Con Mariano creamos Wandering Monks (en español, “Monjes errantes”), una asociación cultural con el propósito de desarrollar la espiritualidad de todas las personas y en particular de los peregrinos. Nuestra idea es integrar todos nuestros proyectos en esa asociación. Tengo un par de libros que aún no he podido terminar y espero al menos sacar uno en este 2022. Por supuesto, el más importante y tangible de todos es poder volver a ser hospitaleros, al terminar de restaurar una casa de hospitalidad que nos tiene muy entusiasmados. Nuestro sueño era llegar a abrirla en el año jacobeo pero estamos limitados por una cuestión de fondos. Actualmente tenemos una campaña de crowdfunding activa en la plataforma Gofundme para quiénes sientan interés de contribuir con el proyecto. 

La futura casa de hospitalidad que Fanny y Mariano preparan para recibir a peregrinos del Camino de Santiago.

–¿Como surgió la idea de la casa de hospitalidad? ¿Cómo funcionará?

–En el verano del 2020 compramos una casa aledaña a la nuestra para refaccionarla y convertirla en un lugar de refugio, descanso, cuidado y hospitalidad para quienes lo necesiten. Nuestra idea es vivir en comunidad bajo el lema “ora et labora”, como vivían los monjes en la Edad Media, pero adaptados al siglo XXI. Con huerta, gallinas, trabajo manual y cotidiano, y también el estudio de la palabra, tiempos de contemplación y oración. Y que el peregrino pueda sumarse a esa dinámica si lo desea. No queremos abrir un albergue al uso, sino tener una cadencia, invitando a otras personas a vivir en un ritmo saludable, en conexión con la naturaleza, inspirados por los tiempos litúrgicos. Aunque no tengan fe en Dios o no se consideren cristianos, creemos que hay muchas personas que tienen esa inquietud y búsqueda y lo que queremos es brindarles un tiempo de escucha y de acompañamiento espiritual. 

–¿Cuál crees que es la función del Camino de Santiago hoy?

–Ofrecer un espacio y un tiempo donde las personas puedan estar consigo mismas para responder preguntas existenciales, para conectar con la naturaleza e incluso para crear una comunidad espiritual que no encuentran en la iglesia o en los espacios religiosos. Tengo la suerte de haberlo recorrido muchas veces así que es testigo de distintas etapas de mi vida. Y también tengo la suerte de haber podido ser hospitalera durante varios años en Lugo en un albergue de peregrinos. Como peregrina, la enseñanza fundamental es la de seguir caminando, un día a la vez. Y como hospitalera, es la de tener el corazón abierto, pues tus huéspedes pueden ser ángeles, como dice la Biblia. Como digo en mi libro Sorprendida por la Hospitalidad, la hospitalidad es crear un espacio seguro donde la otra persona se siente cómoda para ser ella misma. Después de compartir la mesa y la casa con personas de diferentes edades, países, contextos, trasfondos y género, puedo decir que las necesidades de todos los seres humanos son las mismas. Además de agua, alimento, refugio, vestimenta, higiene y descanso, todos necesitamos ser escuchados y comprendidos, ser amados y encontrar un propósito por el cual dar sentido a nuestra existencia.  

ETIQUETAS calidad de vida Camino de Santiago cultura espiritualidad peregrinación religión

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