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Sabiduría

21 junio, 2022

Diálogos con el Cosmos: ¿qué nos dice el solsticio de invierno?

Comienza la estación más fría del año en el hemisferio sur, que dará origen a un nuevo clico para nuestro planeta. Elevar la mirada al cielo y reflexionar sobre su impacto en nuestra vida es una buena práctica para dar sentido a este tiempo de repliegue y regeneración.


Durante el mes de junio podremos admirar un impactante «desfile de planetas» que nos hará mucho sentido, si nos detenemos a entrar en diálogo con el Cosmos.

Por Ana María Llamazares y Miguel Aguilar

En las grandes ciudades nos pasa habitualmente que, salvo por el informe meteorológico, solemos perder la conexión con los ciclos de la naturaleza y con el paso de las estaciones. Hasta nos parece una gran hazaña que la luz eléctrica nos permita desafiar el ciclo del día y la noche. Sin embargo, el Cosmos, impertérrito, sigue su curso. Y en ciertas fechas precisas nos brinda la oportunidad de sintonizar nuestra atención y reflexionar sobre la importancia de acompañar las distintas cualidades del tiempo. Poner en resonancia el espacio interior con lo que está sucediendo en el espacio exterior es parte del arte de ampliar nuestra percepción y hacer de nuestra consciencia un instrumento cada vez más sutil.

El 21 de junio en el hemisferio sur se produce un nuevo solsticio de invierno: uno de esos momentos de pasaje en los que el cielo nos invita a detenernos por unas horas, como en apariencia hace el propio Sol (en latín solstitium significa “sol quieto”). Ideal para tomarnos una pausa apropiada para la introspección, para amigarnos con la oscuridad profunda y descubrir sus tesoros ocultos. La mayor distancia del Sol nos traerá una noche más prolongada, que podemos aprovechar para realizar algún ritual preparatorio de esta estación tan regenerativa. En el hemisferio norte, en cambio, llega la noche más corta y con ella, finalmente, el tan ansiado verano, el calor y la luz de un sol que renueva las energías. Momento para celebrar el regreso de la vitalidad y apreciar la maravilla de la explosión de colores y matices que nos brinda la naturaleza.

El 21 de junio en el hemisferio sur se produce un nuevo solsticio de invierno: uno de esos momentos de pasaje en los que el cielo nos invita a detenernos por unas horas, como en apariencia hace el propio Sol (en latín solstitium significa “sol quieto”).

Como en todo diálogo, una condición imprescindible para que fluya la comprensión es saber escuchar. De modo que si queremos dialogar con el Cosmos y hacer de nuestra vida una danza acompasada, necesitamos un lenguaje adecuado que nos lo facilite. Allí está la Astrología, basada en la precisión astronómica, inspirada por la ejemplaridad de los mitos, como una llave que abre los arcanos de su simbolismo y nos acerca sus resonancias arquetípicas.

La carta astral del momento en el que el Sol ingresa en la constelación del cangrejo, el signo de Cáncer, no sólo indica la hora precisa en que se produce el solsticio —este año, a las 6.15 AM de Argentina—, sino la cualidad astrológica de la estación que inaugura: los tres meses del invierno. Más allá de que los planetas seguirán su curso a lo largo de este lapso, es muy significativo observar cómo está dispuesto el cielo ese día.

Este Solsticio 2022 nace con ascendente en Géminis, reforzado por la presencia en su propio signo, del planeta de la comunicación: Mercurio. El signo de Aries será el más activo, con su regente —Marte— y también con Quirón, Júpiter y la Luna allí reunidos. Tal vez, una indicación para revisar cómo surgen y se expresan, desde las recogidas atmósferas cancerianas, las pautas de conducta más activas y asertivas de nuestro impulso de identidad. Por su parte, Urano y Venus en Tauro —su hogar—, nos invitarán a ser creativos y honrar nuestra relación con la Madre Tierra. Mientras, desde la cúspide del Medio Cielo, Neptuno en Piscis —curiosamente, el quinto planeta de la carta en su propio domicilio— nos abre un espacio de resonancia con el dolor que atraviesa la humanidad. Marte en cuadratura con Plutón es, sin duda, una señal de las dolorosas horas que nos seguirá trayendo la guerra en Europa.

Una imagen de la revista Sky and Telescope, de la Sociedad Astronómica Estadounidense, para ayudarnos a comprender qué es lo que nos dice el firmamento.

Simultáneamente, otro interesante evento en el cielo será la alineación de cinco planetas, los más cercanos a la Tierra, que a partir del 24 de junio se podrá observar a simple vista. Durante algo más de una hora antes del amanecer, el cielo nos brindará un espectáculo que no vemos desde 2004: como en un arco voltaico se podrán ver a Venus, la Luna, Marte, Júpiter y Saturno sobre el horizonte en la dirección sudeste. Quizás, una auspiciosa señal de cómo sus energías pueden ponerse en sintonía, al menos durante un tiempo…

Recordemos que este Solsticio inicia uno de los ciclos ceremoniales más importantes de las culturas originarias de los Andes del Sur: el Intiq Raymin (en lengua quechua, la «fiesta del Sol»). Ahora convertido en un evento muy turístico, que congrega multitudes en la fortaleza de Sacsahuamán, Perú, son días en los que, sin embargo, se sigue cobijando un profundo significado en el calendario de estos pueblos, pues dan inicio al Año Nuevo, junto con el renacimiento del Sol, momento de honrar el profundo abrazo que entrelaza las energías del Tata Inti —el padre Sol—, la Quilla —la Luna— y la Pacha Mama —la madre Tierra—, y seguir agradeciendo sus bendiciones sobre esta sagrada tierra que habitamos, el Kay Pacha

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