Sophia - Despliega el Alma

Emprendedoras

15 julio, 2019

Creativa, audaz y sombrerera

Dueña de un entusiasmo y una confianza inquebrantables, la joven emprendedora argentina Nikole Tursi engalanó con sus piezas a artistas del Teatro Colón, las exhibió en el Museo de Arte Decorativo de Buenos Aires y tiene una prometedora carrera en Europa. Sueña con vestir a la Reina de Inglaterra.


Nikole Tursi tiene 33 años y ya es una premiada artesana argentina.

Por Camila Bretón

A Nikole Tursi, desde que era una adolescente, le llamaron la atención las telas antiguas que veía en los distintos locales del Mercado de San Telmo cuando iba de paseo con su familia, y las coleccionaba sin saber muy bien para qué. Retazos antiguos que ella veía como tesoros, fascinada con la idea de que nadie más podía tenerlos.

Entonces no sabía que terminaría usándolas para crear sombreros, coronas y fascinators, esos tocados de plumas o flores de tela que suelen usar las mujeres en las bodas reales. Piezas que llegarían a exhibirse en el escenario del Teatro Colón, en el Hat Week de Londres, el evento que reúne a los diseñadores de sombreros más talentosos del mundo, o en el Museo Nacional de Arte Decorativo en Buenos Aires.

Desde chica, Nikole sintió fascinación por las telas antiguas.

Inspirada por los prestigiosos diseñadores Stephen Jones, Phillip Traecy o Justin Smith Esquire, esta joven emprendedora argentina de 33 años, por alguna razón siempre quiso hacer sombreros. “No sé muy bien por qué, me gustaba mucho usarlos y valoraba todo el trabajo artesanal que tenían. Podía ver el amor y la dedicación con los que estaban hechos”, cuenta Nikole riéndose, desde su nuevo departamento en la ciudad de Londres, donde vive hace tres meses.

Luego de buscar cursos y talleres donde aprender el oficio, comenzó a incursionar en el mundo de la alta costura y el arte textil con distintos referentes locales como Mariano Toledo, César Orlando Núñez, María Bucchieri y Araceli Pourcel. Después crearía su propia marca de bikinis: Proyecto Luz, utilizando retazos de telas recicladas y abriría su propio local de ropa en Villa Crespo. Sin embargo, en algún momento, se dio cuenta de que no estaba haciendo lo que más le gustaba y decidió cerrarlo.

Dije basta y me dediqué al taller. Entré en una etapa de pura creatividad, empecé a hacer coronas, fascinators y sombreros sin hormas, fusionando distintas telas, utilizando materiales como mosquiteros, alambre, tul, organza o fieltro. No sabía bien por qué los hacía, no era algo vendible. La gente cuando me los veía puestos decía: ‘Son espectaculares, pero no para la Argentina’”.

Nikole admiró siempre el amor y la dedicación que los artesanos le brindan a sus piezas.

Un día Nikole se enteró que había un concurso de sombreros llamado Mostrá lo que tenés en la cabeza y decidió presentarse. Aunque finalmente no ganó el primer premio, gracias a ese concurso recibió un mensaje de la jefa de sastrería del Teatro Colón que, al ver su obra, decidió convocarla para trabajar en el taller de sombreros. “Fue espectacular. Primero empecé en ornamentación y terminé a cargo de todo el taller. La verdad es que aprendí un montón y me dio mucho training, pensá que una obra puede llegar a requerir 300 sombreros o algún tipo de corona o tocado en su vestuario.”

Nikole pasó horas y horas en los subsuelos del Colón, haciendo coronas y tocados para obras como el Lago de los Cisnes, Cascanueces o Romeo y Julieta; temporadas enteras yendo y viniendo por los míticos pasillos del teatro para que a ningún artista le faltase su pieza antes de salir a escena y esperando, detrás del telón, a que terminara la función para guardarlos todos en el taller. Fueron dos años de aprendizaje y también de sacrificio: “Trabajaba de martes a domingo y sabía el horario de entrada pero nunca el de salida”.

Pasado un tiempo y atenta a su instinto, supo que si se quedaba ahí, difícilmente iba a poder incursionar en la alta costura. Decidió renunciar y empezó a soñar con la idea de irse a vivir a Europa. “Sabía que me quería ir, aunque no sabía cómo ni dónde. Mientras tanto me puse a estudiar francés, hice unos vestuarios para Reinos. Cabinet Óseo, una exhibición en el Museo Nacional de Arte Decorativo, me inscribí en el concurso Colbert y me llamaron para participar de London Hat Week, donde debía presentar un sombrero o un fascinator con una flor o un paisaje de algún país. Elegí el ceibo, la flor nacional de la Argentina, porque sabía que nadie más iba a usarla. Mandé la foto y quedé seleccionada. Viajé y desde el día uno supe que me quedaría”.

Los sombreros de Nikole atraen en Inglaterra y Nikole cree que es porque utiliza materiales y técnicas atípicas.

Pocos días después de la entrevista con Sophia, Nikole fue convocada por la marca Burberry para trabajar en el vestido que usará la cantante Beyoncé en la premier de El rey león. “Estuve bordando piedras, cristales, plumas y arreglando los últimos detalles hasta las cinco de la madrugada -contó-. Mañana tengo que volver, no sé todavía cual será el próximo proyecto pero seguro será fantástico también.”

Convencida de que si uno mantiene el foco de a dónde quiere llegar, las cosas pasan, y que su oficio iba a tener mayor visibilidad y repercusión en la tierra de los lords, Nikole alquiló un pequeño departamento en Hackney, el barrio de los artistas al nordeste de Londres. Empezó a trabajar en el taller textil de una tienda vintage y aplicó a distintas becas para seguir perfeccionándose con alguno de sus referentes, muchos de los cuales tuvo la suerte de conocer durante la muestra que reúne cada mes de abril a los sombrereros más importantes del mundo.

En Inglaterra hay un mercado para los que hacemos sombrería. En la Argentina, en cambio, no es un accesorio muy tradicional, aunque nada me impide pensar que esto puede cambiar. Además, acá, mi trabajo llama la atención porque suelo usar materiales y técnicas que no son las típicas que se utilizan. Creo que por eso mis piezas tuvieron aceptación. Hoy, por ejemplo, me llegó una propuesta de China para vender mis cosas y después de ganar el concurso Colbert, tuve la posibilidad de enviarle un ejemplar a Máxima Zorreguieta para que conozca mi trabajo”.

Inquieta y audaz, busca constantemente desarrollar su carrera a través de cursos y becas.

Los Premios Colbert son una iniciativa que busca rescatar los oficios creativos, con alto nivel de habilidades, conocimientos y especificidad. De la convocatoria, organizada por la UNESCO, el Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos y el Programa Artesanado Argentino de Vicepresidencia, participaron 100 artesanos y la ganadora fue Nikole, quien además de recibir un premio monetario, viajará a Francia para participar de un encuentro en una de las casas miembro del Comité Colbert que esté vinculada a su oficio.

En unas semanas me voy a París -dice-. No sé qué va a pasar en el futuro pero una de las cosas que quiero lograr es entrar a The British Hat Guild, una especie de guía Michelin con los 33 mejores sombrereros de Inglaterra y que la reina use uno de mis sombreros. Hasta que eso pase, no paro,” dice antes de despedirse, segura de que el secreto para lograrlo está en mantenerse en movimiento y seguir soñando.

Fotos: Gentileza Nikole Tursi.

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