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Vivir bien

28 mayo, 2020

Construir un refugio

Hoy que pasamos tanto tiempo en casa, podemos hacer de estos días inciertos un espacio donde sentirnos a salvo y crear, por fin, una verdadera atmósfera puertas adentro. La arquitecta Mariana Etulain nos cuenta cómo hacerlo.


Por Mariana Etulain, arquitecta.

Una noche, mientras dormíamos, el mundo se redujo al tamaño de nuestros hogares. No nos dimos cuenta de que ya nada sería igual. De repente, los meses se dilataron, y quedamos suspendidos en una nebulosa de tiempo y espacio. En lo que parece ser el momento más largo de la humanidad, por fin entendemos el universo relativo de Einstein, donde un minuto parece mucho más de una hora.

Pero quizás es precisamente ahora, cuando estamos quietos, que podemos ver las cosas con mayor claridad.

Yo como tú, ansío un poco de aire y de libertad, pero creo nos han dado compensación de sobra por estas carencias”, escribía Ana Frank en su diario, cuando se vio obligada a vivir encerrada durante aproximadamente dos años, aunque en un contexto muy distinto al nuestro. Claramente, las circunstancias no tienen comparación, pero su historia puede dar ánimo a cualquier persona que esté en aislamiento. Frente a la hostilidad del mundo, ella formó junto a su familia un lugar donde estar a salvo, el espacio donde continuar la vida.

Es importante estudiar la historia para no repetirla y también para aprender porque, cuando el mundo afuera parece caerse a pedazos, siempre podemos encontrar la fuerza necesaria para salir adelante.

El primer paso será construir un refugio. Un lugar que nos contenga y proteja, por lo menos hasta que pase la tormenta.

Puede ser una casa o quizás solo una habitación. La idea será crear algo que Peter Zumthor, arquitecto y maestro carpintero suizo, denomina “atmósfera”, es decir la sensación que produce el espacio, esa impresión inmediata que nos transmite un lugar. El espacio es capaz de provocar un efecto sensorial en las personas, pero ¿cómo podemos crear en nuestros hogares una atmósfera que nos cobije?

Crear atmósfera

¿Cómo hacerlo? Eso dependerá de las necesidades de cada uno. Puede ser un balcón florecido de lavandas donde sentarse a meditar en silencio o, tal vez, una cocina llena de familiares ruidosos con el más exquisito olor a bizcochuelo recién horneado. Siempre podemos crear una atmósfera hecha a nuestra medida mediante a los siguientes elementos:

Sonidos

¡Oíd! Todo espacio funciona como un gran instrumento”, según Zumthor todo edificio tiene un sonido y nosotros podemos componer nuestra propia orquesta. Apaguemos un rato el televisor, desconectemos de los dispositivos digitales, y abramos las ventanas. A lo mejor podremos oír el viento del otoño mecer las hojas de los árboles, el sonido de la pava hirviendo, las brasas ardiendo, las risas de nuestros familiares en una habitación contigua o los movimientos y las canciones de nuestros vecinos. Afinemos nuestros hogares para hacerlos sonar con la más armoniosa melodía.

Temperatura

La temperatura es uno de los elementos más importantes para lograr una sensación de confort en nuestra atmósfera. Una gruesa cortina puede disminuir la disipación de calor que generan las filtraciones por la ventana. Con alfombras, sean grandes o pequeñas, almohadones y textiles confeccionados en tejidos gruesos lograremos crear un cálido rincón de lectura en nuestro living, por ejemplo. ¡Una atomósfera ideal para viajar a mundos fantásticos!

Otro mecanismo para regular la temperatura es a través de las plantas. En un sector de la cocina podemos armar nuestra huerta con aromáticas: albahaca, romero, orégano, menta. Con pequeñas macetas, no solo podremos regular la temperatura, sino también purificar el aire y crear sabrosas comidas caseras. Si contamos con un poco más de espacio, en un balcón o en un patio, es posible armar un espacio para meditar entre macetas.

Si consideramos que cada planta posee un microclima, podremos generar un ecosistema donde reducir el estrés y permanecer al abrigo de la naturaleza.

Las cosas que nos rodean

Sabemos que, para encontrarnos a gusto puertas adentro, es necesario mantener un cierto orden visual. Por eso, cada cosa debe tener su sitio y debemos reflexionar sobre aquellos objetos que queremos que pertenezcan a nuestra atmósfera evaluando cuál es el sentido que le damos a cada uno de ellos.

Como bien decía el arquitecto francés Le Corbusier: “Un paisaje omnipresente en todas las caras, omnipotente, termina cansando. Han observado ustedes que, en tales condiciones, uno no lo «mira» más? Para que el paisaje cuente, hay que limitarlo, dimensionarlo…”.

Es decir, hasta la inmensidad del paisaje es capaz de colmarnos. Lo mismo ocurre con la cantidad de objetos y con las cosas que nos rodean. Por eso, es necesario limitar lo que elegimos para cada ambiente con el fin de ponerlo en valor y encontrar un verdadero significado para que nos acompañen cada día de nuestras vidas.

Relación con el entorno

Nuestra atmósfera podrá ocupar un pequeño rincón de la casa o la totalidad de ella, eso dependerá del grado de privacidad que anhelemos. Pero también podremos extenderla y hacerla llegar a un público más amplio. Como en Italia, cuando un grupo de vecinos se acercó a sus balcones cantando al unísono Abbracciame, que en español significa “abrázame”, dejando entrar a su comunidad.

El futuro parece incierto, pero hay algo que sí es claro: aún tenemos mucho por hacer, también dentro de nuestras casas. Crear atmósferas donde estar juntos, a salvo, será quizás el primer paso en la dirección correcta.

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