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¿Cómo ponernos de pie frente al bullying?

En esta reflexión, el psicólogo estadounidense Rick Hanson nos acerca algunas claves para comprender cómo opera el doloroso mecanismo del acoso, y así encontrar la manera de controlar su impacto en nuestra vida.

Por Dr. Rick Hanson*

El acoso en todas las escalas (escolar, laboral, familiar) causa mucho sufrimiento. ¿Qué podemos hacer frente a él? Reconocerlo y desactivar a sus facilitadores. Protegernos, fortaleciendo alianzas con los demás, levantándonos y hablando todo lo que podamos sobre este tema.

Los seres humanos somos profundamente sociales. Entretejidos en el tapiz de nuestras relaciones, vamos descubriendo varios hilos importantes. Uno de ellos es el poder. La pregunta acá es: ¿lo usamos para bien o para mal?

El abuso de poder puede denominarse de muchas maneras, incluidas bullying, intimidación, fraude, discriminación y tiranía. Usaré un término que tiene los pies sobre la tierra: intimidación.

Desafortunadamente, los acosadores son comunes. A lo largo de la historia y hoy en día, desde los hogares y los patios de las escuelas hasta los pasillos de las empresas, se crea con este accionar una gran cantidad de dolor humano. ¿Qué podemos hacer frente a esta realidad?

En estas breves líneas, ofreceré algunas sugerencias resumidas. Podés ayudar a hacerlas concretas aplicándolas en el vínculo con los agresores que hayas experimentado u observado.

Lo más importante es reconocer a los intimidadores. 

Ellos son:

Dominantes: Tienen que ser el “alfa”. Buscan objetivos que parezcan más débiles. No muestran compasión.

Defensivos: Nunca se equivocan. Desprecian a los demás. Evitan la responsabilidad.

Engañosos: Manipulan para obtener apoyo. Mienten u ocultan la verdad, ya que su poder se basa en el engaño.

Por eso, es conveniente tener cuidado con la inocencia o la ingenuidad, con simplemente no poder creer que esa otra persona o grupo actuaría de esa manera. Como dijo Maya Angelou: «Cuando alguien te muestra quién es, créele la primera vez».

Reconocer a los facilitadores

Las personas y las organizaciones a veces pueden tolerar o incluso valorar a los acosadores, por ejemplo animando a un acosador que está lastimando a alguien a quien menosprecian. Esta habilitación adopta diferentes formas, incluida la de naturalizar y pretender que todo es normal o afirmar falsamente que “ambas partes lo hacen”. Desde los patios de recreo hasta los parlamentos, las personas con un estilo de personalidad autoritario tienen afinidad por los líderes intimidadores y forman el núcleo de sus seguidores.

Protegernos

A veces nos quedamos atrapados en la dinámica que se entabla con un acosador, al menos por un tiempo. Por eso debemos tener cuidado. Sopesar opciones y hacer lo que sea mejor para nuestro bienestar, es la clave. 

Tener compasión

En el fondo, la mente de un acosador es como un reino infernal de sentimientos rechazados de debilidad y vergüenza que siempre amenazan con invadir. Hay mucho, mucho sufrimiento allí. Sin embargo, la compasión por un acosador no es aprobación. Pero puede ser un calmante y fortalecedor para atravesar una situación de bullying. 

Y, por supuesto, los objetivos de los acosadores merecen nuestra atención. Incluso si no podemos hacer nada para ayudarlos, nuestra compasión debe seguir siendo auténtica: es importante para nosotros y puede ser importante también para otros de maneras que nunca llegaremos a saber.

Poner en palabras el acoso

Es importante decirnos la verdad: estamos siendo víctimas del bullying. Y debemos decírselo a los demás.

Si corresponde, podemos decirles la verdad a los agresores y a sus facilitadores. Esta podría ser una versión de esa verdad: “Me estás acosando. Hiciste trampa y mentiste para obtener tu poder. Actuás con dureza, pero en realidad sos una persona frágil y asustada. Es posible que puedas hacernos daño a mí y a los demás, pero no te tengo miedo. Veo muy claramente quién sos”.

Los agresores pueden adquirir autoridad institucional, pero nunca legitimidad moral. Saben que su poder está en la cuerda floja. Nombremos las mentiras, las trampas, las debilidades. Nombremos la falsedad, la ilegitimidad.

Apoyar a los demás

Los acosadores se dirigen a personas solitarias y grupos vulnerables para mostrar dominio y crear miedo. A esto a veces se le llama “crueldad performativa”. Si estás siendo intimidado, reuní aliados que te apoyen. También podemos pedir a otros que nos ayuden y nos acompañen a enfrentar a los agresores: quedarse al margen solo perpetúa el acoso.

Y juntos, apoyar y apoyar a aquellos otros que son acosados. Puede que no suponga ninguna diferencia sustancial. Pero siempre supone una diferencia moral y psicológica para quienes se levantan y para aquellos a quienes defienden.

Castigar el acoso

Me refiero a “castigar” en el sentido de justicia, no de venganza. El acto de intimidación en sí es gratificante para el acosador, incluso si no hay ningún beneficio concreto. Es como tirar de una placentera palanca en una máquina tragamonedas que a veces ofrece un premio mayor: si eres un matón, ¿por qué no seguir tirando?

Por lo tanto, debe haber un costo real, en términos que le interesen al acosador. Los apretones de manos y las expresiones de preocupación son irrelevantes para un acosador. Los facilitadores también deben pagar un precio. De lo contrario, ¿por qué se detendrían?

Dado que el acoso es común, la gente ha desarrollado una variedad de formas de castigarlo. Dependiendo de la situación, podríamos:

Con confianza moral, nombrar el acoso tal como es.

Disputar afirmaciones falsas de legitimidad.

Reírnos de los acosadores (que normalmente son de “piel fina”).

Enfrentar las mentiras, incluida la negación del daño que están causando.

Desarrollar fuentes de poder para desafiar al acosador.

Enfrentar a los facilitadores, los cómplices del acoso

Pedir ayuda e involucrar al sistema de protección legal.

Eliminar a los acosadores de sus posiciones de poder.

Ver la imagen completa de la historia.

El acoso es posible y fomentado por condiciones subyacentes. Por ejemplo, los acosadores obtienen poder de los agravios de los demás. Por eso debemos abordar esas quejas y reducir el poder del acosador.

Los acosadores intentan dominar nuestra atención de la misma manera que intentan dominar todo lo demás. Pero hay un mundo más grande que escapa a su control. Está lleno de tantas cosas que funcionan, que se disfrutan, que son hermosas y virtuosas. Alejémonos tanto como sea posible de quedarnos en la indignación impotente, las fantasías de venganza y de criticar a otros «que no están haciendo lo suficiente». Ya es bastante malo que el acosador esté en el mundo. Intentemos no dejar que, además, invada nuestra alma.

*El Dr. Rick Hanson es psicólogo, miembro principal del Greater Good Science Center de UC Berkeley y autor de varios libros que figuran entre los best sellers del New York Times. Es el fundador de la Coalición Global de la Compasión y del Instituto Wellspring de Neurociencia y Sabiduría Contemplativa. Comenzó a meditar en 1974 y ha enseñado en centros de meditación de todo el mundo. Según nos cuenta desde California, donde vive junto a su esposa, ama la naturaleza y tomarse un descanso de los correos electrónicos. Podés conocer más sobre su trabajo y leer otros de sus artículos en rickhanson.com

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"La mente que se abre a una nueva idea jamás volverá al tamaño original". 

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