27 de noviembre de 2025
La Comarca Andina es el nombre que recibe una región muy particular de la Argentina. Un valle en la cordillera de los Andes que posee suelo fértil, bosques, lagos y ríos cristalinos. Se trata de una red de pueblos alrededor del paralelo 42° sur, en el límite entre las provincias de Chubut y Río Negro: El Bolsón, Lago Puelo, El Hoyo, Epuyén, Las Golondrinas, entre otros, forman parte de esta región. Una zona donde confluyen, además, diferentes tradiciones culturales: pueblos originarios, colonos galeses y, desde la década del sesenta, migraciones desde diferentes ciudades del país. Personas que llegaron buscando un estilo de vida en conexión con la naturaleza.
El verano pasado, esta región fue afectada por un fuerte incendio, que provocó daños en más de 3000 hectáreas. Una situación que preocupó y movilizó una enorme cadena de solidaridad. Han pasado nueve meses desde que el fuego fue definitivamente controlado. Entonces, surgen algunas preguntas: ¿cómo se recuperan las personas que habitan esta zona? ¿Qué se ha salvado? ¿Cómo se recupera la economía regional? Y para quienes eligen este destino como turistas: ¿qué se podrá visitar este verano?
De la mano de la primavera, la Comarca Andina vuelve a florecer. Aunque la regeneración del bosque nativo llevará tiempo, la vida cotidiana ya recuperó su ritmo. Los emprendimientos locales reabren sus puertas, las huertas recuperan la producción y las comunidades se preparan para la nueva temporada turística con propuestas de agroturismo, aventura y descanso. Entre el verde que renace, persiste una certeza compartida: la naturaleza —como quienes la habitan— siempre encuentra la manera de sanar.
Para acompañar ese proceso, Sophia habló con personas que viven en la Comarca Andina y desarrollan, además, diversos proyectos. Relatos inspiradores que nos hablan de amor, regeneración y resiliencia, enfocados en el bien común.

¿Se puede restaurar un bosque dañado por los incendios? ¿Se puede ayudar a la naturaleza a regenerar sus paisajes y la biodiversidad que alberga? La respuesta de Bosquear es un rotundo sí. Un sí lleno de trabajo y anhelo.
Bosquear es un emprendimiento que tiene como misión restaurar los bosques de la Patagonia, impulsado por Rodolfo Parajón, ingeniero forestal, y Licia Musacchio, paisajista y filósofa, que están instalados desde hace 14 años en Lago Puelo, Chubut, donde producen entre 170.000 y 200.000 árboles nativos al año, principalmente coihue y ciprés de la cordillera. Se trata de especies que regulan naturalmente la humedad, protegen los suelos, recargan las napas y sostienen la biodiversidad de la zona. El coihue, por ejemplo, tiene la capacidad de capturar grandes cantidades de dióxido de carbono (CO₂) y contribuye de manera significativa a la mitigación del cambio climático.
El proceso de trabajo es integral. “Identificamos los rodales semilleros, recolectamos las semillas, las conservamos en cámaras de frío, las sembramos y producimos los árboles; luego buscamos los sitios, gestionamos los permisos ante las autoridades y llevamos adelante los proyectos de reforestación”, explica Licia.
En octubre pasado, Bosquear junto a Reforest Latam —una start up de tecnología de Tucumán—, iniciaron una experiencia piloto de dispersión aérea de semillas con drones.

“Estamos muy contentos porque este piloto representa la primera experiencia de reforestación tecnológica a gran escala en la Patagonia. Es el inicio de un modelo que integra ciencia, tecnología y restauración ecológica, y que nos permite avanzar hacia una reforestación basada en datos reales, con enfoque científico y arraigo local”, comparte la paisajista.
Sobre los incendios del verano pasado, Licia concluye: “Nuestra manera de sanar es volver a plantar, llevar árboles donde hubo fuego, y acompañar a las familias que vivieron la pérdida. En cada plantación ponemos trabajo, pero también corazón. Porque restaurar un bosque no es solo volver a ver verde: es volver a creer que el territorio puede sanar”.
Más info: https://bosquear.com.ar | https://reforest-latam.com
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Aluminé Honik nació en la Comarca Andina, y este es el lugar que eligió, junto a su esposo Diego, para formar su familia. Viven en El Hoyo, donde tienen una chacra que crece al ritmo de las estaciones, entre bosques nativos, frutales, viñedos y una huerta que alimenta todo el año. También construyeron un pequeño complejo de cabañas que recibe a quienes buscan conectarse con la naturaleza y con un modo de vida más simple, y llevan adelante Lumina, un espacio de terapias holísticas.
Aluminé se dedica a diversas técnicas de sanación, como los baños de gong —una terapia acústica que actúa sobre el cuerpo a través de la potente vibración del sonido—, los masajes Chi Nei Tsang —una técnica que trabaja profundamente sobre la piel y los órganos internos— y distintas prácticas chamánicas, utilizadas durante siglos por las culturas ancestrales.

En conversación con Sophia, Aluminé destaca: “Nací y crecí en este entorno, entre montañas y ríos, y eso marcó mi manera de ver el mundo. Acá cada estación tiene su tarea y su magia: en verano cosechamos frutas y elaboramos conservas; en otoño recolectamos nueces, hacemos jugo de manzana y cosechamos las uvas para el vino; en invierno el trabajo se concentra en la leña y el taller; y en primavera la huerta vuelve a despertar. Vivir así te enseña a respetar los tiempos de la tierra y a valorar lo que ella ofrece”.
Aunque su chacra no se vio afectada por los incendios del verano pasado, en su familia siempre está muy presente lo vivido en su comunidad. “A pesar de que fue un momento muy triste, lo más lindo fue ver la solidaridad entre vecinos: ayudarnos, compartir herramientas y cuidados, y acompañarnos para que los cultivos y bosques vuelvan a florecer. Aquí la naturaleza siempre se recupera«.
Aluminé y Diego tienen tres hijos —Nadim (25), Jade (22) y León (17)—, y cada uno cumple un rol dentro de la chacra. Nadim se ocupa del taller, suelda y tornea lo que se necesita; León colabora en el mantenimiento, prepara la leña y fabrica cuchillos; Jade lleva adelante el cuidado de los caballos; y Diego se encarga de cultivar y cosechar el trigo, así como del cuidado de las vacas y los pollos. Entre todos elaboran aceites de lavanda y menta, jugos y vinos con sus propias frutas, y buscan generar la menor cantidad de residuos posible: lo que se puede reciclar, se recicla; lo demás vuelve a la tierra a través de las gallinas y el compost. “Cada día en la chacra nos enseña a respetar los tiempos de la tierra y a encontrar en lo simple, lo más valioso”, resume Aluminé.
Más info: www.cabañashaciaelsur.com.ar | www.luminaelbolson.com.ar
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Conrado Tognetti es cofundador de Amarantus, una huerta dedicada al cultivo orgánico de hortalizas ubicada en El Bolsón. La historia de Conrado también comienza en la Patagonia. Nació en Bariloche, en una familia con antepasados colonos galeses. Hace 20 años, mientras estudiaba literatura en Estados Unidos, comenzó a hacer cursos de agroecología. Volvió a la Argentina en 2004 para iniciar primero una huerta en Bariloche, y desde hace once años, está instalado en El Bolsón. Allí, en el Camino de los Nogales —el antiguo acceso a esta ciudad— está Huerta Amarantus, donde cultivan unas cincuenta variedades y abastecen a cientos de clientes en toda la Comarca Andina.
“Nuestros clientes son familias residentes, emprendimientos gastronómicos y visitantes; personas comprometidas con el medio ambiente, la economía local y la búsqueda de sabores distintos. El suelo fértil y el clima de la Comarca Andina —con veranos de días largos y cálidos, y noches frescas— son claves para el sabor y la turgencia de sus cultivos”, sostiene.

A Conrado los incendios lo atravesaron profundamente, aunque no lo afectaron de forma directa. “Somos una comunidad pequeña e integrada y estuvimos todos involucrados. No hubo nadie que no tuviera un ser querido en peligro. Eran los meses de mayor trabajo, y nos vimos obligados a organizarnos para estar presentes, ayudando a combatir el fuego. Todas las personas que trabajamos en la huerta formamos parte de la Brigada Patagónica: tenemos nuestra propia cuadrilla y equipamiento para enfrentar los incendios”, cuenta.
Sobre cómo se presentarán las condiciones este verano, se muestra cauto: “La prevención es clave. Para quienes nos visiten, es importante estar atentos a las indicaciones. Somos una comunidad organizada, bien equipada y con sistemas de monitoreo las 24 horas”.
Más info: https://www.instagram.com/huerta.amarantus
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Yael Honik —prima de Aluminé— nació y creció en Las Golondrinas, un paraje de la provincia de Chubut ubicado sobre la ruta nacional 40. A los 18 años, como muchos jóvenes que crecen en la Comarca Andina, dejó su pueblo para estudiar. Primero vivió unos años en Europa, después pasó por las ciudades de Córdoba y Buenos Aires.
Cuando fue mamá, decidió regresar a esta región para que Ian (7), su hijo, también pudiera crecer en un entorno natural. Actualmente, Yael se dedica al sound healing, una disciplina que utiliza la música y el sonido como herramienta terapéutica. Junto a su compañero, Alfred —músico y luthier—, tienen un taller de tambores. Además, acompaña a su mamá, Laura Abel, que abrió recientemente Sha-Om, un centro terapéutico construido en el mismo lugar donde estaba su casa, destruida por un incendio que tuvo lugar en 2021.
“Aquel incendio fue un gran aprendizaje, una transmutación. Era una casa con mucha historia, vida y arte. La experiencia de luchar contra el fuego, poner el cuerpo y luego encontrarse frente a ese vacío, nos marcó. Aprendimos a transmutar la tristeza. Hoy, cuatro años después, se ve la recuperación: nació mucha planta nativa, el bosque aparece de otra manera», sostiene.
De los incendios del verano pasado Yael recuerda escenas tristes, pero también otras muy luminosas. “Hay dolor, pero a la vez fue muy emocionante ver la organización comunitaria que se desplegó: una red de ayuda y de amor, sin divisiones. Vivir algo así te da esperanza en la humanidad que somos. Algo muy especial sucede, vibracionalmente, en este lugar, que siempre fue un epicentro de arte, cultura y sanación», concluye.
Más info: https://www.instagram.com/tamboresceremonialesbea
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N. de la R.: Si bien durante las últimas dos semanas se registraron nuevos focos de incendios en El Bolsón, Epuyén y Bariloche, al momento de esta publicación el fuego ya fue controlado y la temporada de verano se presenta sin contratiempos, aunque la comunidad se mantiene en estado de alerta.
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