Sophia - Despliega el Alma

POR Adriana Amado - Columnistas

15 abril, 2020

Manual de supervivencia tecnológica para el aislamiento social

¿La cuarentena te encontró en la prehistoria de la tecnología? No temas, eso puede cambiar. El mundo digital ofrece múltiples herramientas... ¡y por suerte hay tutoriales para saber qué hacer con ellas! Hoy, una guía para sacar provecho de tus conexiones.

¿Qué sería de nuestras vidas en el encierro sin los memes?

Llevábamos años con excusas tecnológicas. El apuro por usar un dispositivo justificaba ceder a alguien la instalación para eludir las cuestiones técnicas. Usábamos las aplicaciones sin preguntarnos cómo llegaban hasta nuestro teléfono. Nos autoconvencíamos de que nuestra generación no tenía el chip tecno que creemos viene instalado en los modelos más jóvenes.

Pero un virus, y no de los digitales sino uno mortal, hizo que la digitalización dejara de ser opcional. De un día para otro se volvió la única alternativa para trabajar, estudiar y estar cerca de la gente que el aislamiento obligatorio puso lejos.

La necesidad es una maestra eficaz, pero rigurosa. Así que vamos a tener que preparar las materias básicas, esas que habíamos dejado colgadas desde fines del siglo pasado. Por empezar, hay dejar de leer a gente que insiste con que lo digital hace mal y siguen llorando por lo que no fue y enfocarse en los que la pasan bien.

Aquí, un ayuda memoria de las cosas que son condición para hacer más humana mejorar la experiencia tecnológica en que nos metió a empujones este mundo digital en el que estamos:

1. Mensajería: Hay que limpiar seguido el teléfono porque junta más bacterias que las manos y lo llevamos a la cara con igual frecuencia. Eso es aplicable tanto para afuera como para adentro. El flagelo de los mensajes irrelevantes a cualquier hora es más flagelo cuando irrumpen en casa. Este es el momento para concentrar la atención en los pocos grupos que importan. Los memes y los videos graciosos son el alivio de la cuarentena, pero no hace falta guardarlos para la posteridad. Nadie vuelve a los videítos que mandaron el año pasado. Y menos a los audios de la vecina. Así que, a borrar archivos innecesarios y a despedirse de grupos insufribles para alivianar la carga de los mensajes.

2. Videoconferencias: Hay gente que recién se entera que las computadoras vienen con un micrófono, y quizás por eso no saben que puede silenciarse para no entorpecer la sesión colectiva o disimular los ruidos domésticos. Es que cuando vinieron a instalar internet no calculamos que el lugar de mejor señal de la casa no suele ser apto para el teletrabajo. Para eso ayuda difuminar o cambiar ese fondo que muestra el lavarropas o la mesa de luz. Esos tres puntitos blancos que tienen todas las aplicaciones en un extremo abren una caja de herramientas mágicas. Aunque no son tan milagrosas como para arreglar unas ojeras en 3D, la remera con la mancha del desayuno y el pelo que no disimula las horas que pasa pegado a un almohadón. El diseñador Tom Ford compartió con The New York Times tres mandamientos que pueden resumirse en luz, cámara y acción. Luz siempre indirecta desde atrás de la cámara, con contexto que ilumine como un mantel o un papel blanco en la mesa y ropa clara (siempre y cuando no sea el pijama). La cámara debe estar a la altura de los ojos, así que a falta de trípode bien sirven unos libros o una caja. El maquillaje o la afeitada no es solo vanidad estética. Es la forma de expresar en pantalla plana la gentileza de presentarnos como si nos importara esa charla, como que nos tomamos en serio lo del teletrabajo. Compensemos la ventaja de las pantuflas eternas concediendo la gentileza momentánea de un medio cuerpo cordial. Si nunca nos vimos tanto la cara, es una oportunidad única de entender qué ven los otros sin echarle la culpa a la cámara.

3. Videollamadas y selfies: La cultura de la pantalla-espejo se reinventa en épocas de cuarentena. La mayoría de las cámaras tienen una lente gran angular que, así como toman hermosos paisajes, también fotografían nariz y papada con dimensiones de accidente natural. La distancia del brazo extendido a la altura del hombro es ideal para transmitir una imagen piadosa. Además de fortalecer los tríceps, contribuiremos al tráfico con llamadas más cortas gracias al cansancio del brazo. Y cuidado con que el hastío vaya venciendo al pudor y se convierta en costumbre compartir la monería del nene, la pijamada familiar, el desastre culinario. No hay cuarentena que quiebre la regla de no enviar hoy lo que nos avergonzará mañana. Al mandar algo a la abuela o a tu amante, hay que pensar qué pasaría si ese mensaje llegara al grupo del trabajo o al de la familia. Lo que sacamos de nuestra intimidad deja de ser parte de ella. Podemos elegir ser parte del reality show de esta cuarentena mostrando los ambientes de cada casa.

4. Teléfono fijo: El aumento de uso de móviles hace que la señal sea más inestable, y no hay margen para que no entre una llamada o se corte cuando estamos necesitando que funcione la operación. El teléfono fijo es una alternativa para descomprimir el móvil o Internet. Eso también es comprender la tecnología. Y comprender que es la preferida del grupo mayor, el que más necesita mantenerse comunicado.

5. Aplicaciones: De pronto dejamos de usar aplicaciones de cine, taxis y de medir pasos para bajar nuevas de mensajerías, supermercados y medicina virtual. Algunos teléfonos protestan que no tienen espacio para tanto. ¿Cuánto hacía que no revisábamos lo guardado? ¿Desinstalamos esos jueguitos? Como en la vida, hay que eliminar lo viejo para que entre lo nuevo. Y funcione mejor.

6. Consumo de datos: Cuando creíamos que WiFi era una forma de ahorrar datos de la tarifa telefónica no imaginábamos que internet tiene una velocidad limitada, que se enlentece cuando se usa para transmitir imágenes o archivos pesados. Cuando hay muchos en la casa, hay que coordinar horarios de trabajo con los de videojuegos y películas. Y acordar que no son tiempos de ultra definición en la pantalla.

7. Tutoriales: El salto tecnológico nos llegó en la época gloriosa donde todo, absolutamente todo, tiene un tutorial en YouTube. Además de aprender a hacer masa madre y barbijos, veamos cómo manejan con éxito su canal gente que se nos parece. Ahí tenemos los mejores docentes de una cultura digital que hace mucho disfruta de compartir sus saberes virtualmente. Hemos dedicado las mejores horas de nuestra vida a seguir tutoriales de pasatiempos y aficiones. Ahora toca reconciliarse con tutoriales de cómo instalar, desinstalar, reinstalar. Incluso, si se busca, hay tutoriales acerca de cómo conseguir la felicidad. ¿Cómo no va a haber instrucciones para borrar las fotos del celular?

 

[1] https://www.sophiaonline.com.ar/columnistas/los-chats-de-mamis-y-el-lobo/

[2] https://twitter.com/martinbianchi/status/1247883708482367488/photo/1

[3] https://www.instagram.com/p/B-XltGTjsX7/

[4] https://www.youtube.com/watch?v=sRIBpTx8vzg

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