Sophia - Despliega el Alma

POR Virginia Gawel - Columnistas

30 marzo, 2020

Aprendizajes en pandemia: transmutación individual y colectiva

En este tiempo de incertidumbre aprendimos a la fuerza eso que, desde siempre, nos dicen las Tradiciones de Sabiduría: no tenemos control sobre la mayoría de las cosas. ¿Cómo lograr que este virus nos despierte impulsándonos a un cambio de consciencia planetario?


Desnudos. Los cambios externos profundos nos dejan desnudos. Como en esos sueños en los que corremos por las calles, totalmente inadecuados, sin ropas pero también sin refugio. Nos sucede muchas veces en la vida, cuando la realidad impone sus condiciones y nos deja bien en claro esto: es muy poca cosa aquello sobre lo cual tenemos control.

Sin embargo, para quien puede darse el lujo de detenerse (pues no todos pueden, realmente, estar en cuarentena porque se sacrifican desarrollando tareas indispensables para todos), acontece la posibilidad de explorar profundamente esa desnudez: “Ya no soy quien era hasta hace poco; y mañana no sé quién seré, ni cómo será el mundo”.

Tal hallazgo es el que invitan a explorar las Tradiciones de Sabiduría de todos los tiempos. En Oriente se llama Samsara: ese mundo cambiante e incierto, que construimos y nos construye, generándonos la ilusión de certeza, de control, de previsibilidad. Lo cierto es que eso no es cierto: todo es impermanente; yo soy impermanencia. Y no hay certidumbres.

“Los cambios externos profundos nos dejan desnudos. Como en esos sueños en los que corremos por las calles, totalmente inadecuados, sin ropas pero también sin refugio. Nos sucede muchas veces en la vida, cuando la realidad impone sus condiciones y nos deja bien en claro esto: es muy poca cosa aquello sobre lo cual tenemos control”.

Hacer carne esa realidad da tanto miedo, que la negamos. Aun en este momento en el que está claro qué hay que hacer (quedarse en casa, entre otros resguardos), muchos de quienes lo saben lo incumplen. “¡No pasa nada!”, dicen, ante la desesperación de sus seres queridos, la exasperación de sus vecinos y la exposición de todos a partir de su propia inconsciencia.

En cambio, cuando asumimos esa impermanencia, vemos todo en crudo, tal como es: por un momento (o por más tiempo) el Samsara se detiene, la ilusión (Maya) descorre el velo, y puede que nos nazca una fortaleza que intuíamos, pero que antes no habíamos logrado habitar por mucho tiempo. Como una cometa se deja llevar gentilmente por las corrientes de aire, sin dejar de estar sujeta a tierra por el leve cordel, sucede que asentimos a lo que es, sin inútiles resistencias.

¡Qué extraña calma anidamos cuando eso se nos da! Sabemos entonces cuándo y cómo actuar, cuándo y cómo quedarnos quietos.  Sabemos no saber. Sabemos cómo escuchar, cómo servir, cómo ser parte de esta música coral que la Humanidad está aprendiendo a cantar, pues sus desafinamientos estaban matando al mundo.

Desde allí podemos ayudar a otros, acompañar al que está solo, consolar al que padece, hacer por el que no tiene cómo, dar al que no tiene con qué… Podemos pedir ayuda (pues la omnipotencia se ha quedado muda).

Podemos ser… y el parecer anda desnudo por las calles, sin que eso importe.

Te pregunto, (y quizás quieras responderme más abajo, como si hiciéramos entre todos una bitácora colectiva): ¿Qué estás aprendiendo durante este tiempo de pandemia? ¿Qué de lo que hacías, preferirías no hacer más cuando la vida vuelva a fluir? ¿Qué de lo que no hacías querrías fervientemente concretar?

Serenidad y creatividad

Aunque la situación sea tan seria, lo más sabio es ir buscando un estado de serenidad. Así como la negación es peligrosa, puede que una parte de uno aproveche la ocasión para generar un estado paroxístico que consuma mucha energía, mucha vida. Si eso te sucede, procura autoaquietarte. Recurre a lo que te sea saludable para salir de pensamientos en los que “te des cuerda” inútilmente. Busca tu centro. Allí hay quietud, observación, responsable atención. Es posible. Y ésa sería tu colaboración hacia la inquieta Humanidad confundida que necesitamos dejar de ser.

Dale expresión a tu creatividad. Acompaña aunque sea por vía remota a quien pueda estar solo, en duelo, en estado vulnerable: léele un cuento, transmite por las redes sociales algo que prodigue Belleza a quien lo encuentre. Cuídate, pero no exageres en darte demasiada importancia: ahora lo importante no es “yo”, lo importante es “nosotros”.

“Aunque la situación sea tan seria, lo más sabio es ir buscando un estado de serenidad. Así como la negación es peligrosa, puede que una parte de uno aproveche la ocasión para generar un estado paroxístico que consuma mucha energía, mucha vida. Si eso te sucede, procura autoaquietarte. Recurre a lo que te sea saludable para salir de pensamientos en los que “te des cuerda” inútilmente”.

Toma tu tiempo para instruirte y ser activista en aquello que más llame a tu corazón (para ser activista hace falta saber acerca de aquello por lo cual se brega). Los derechos de las mujeres, de los niños, de los animales, el cuidado del medio ambiente, de los más vulnerables. Aprender acerca del Buen Morir…

Los modos alternativos de vida que otros ya ejercen, y que tal vez se parezcan a la Humanidad que viene. Sé mano de obra en este evento tan inmenso llamado “pandemia”: quietud y acción en una misma danza. Honrar a los que parten, tomando su sufrimiento como fundamento de nuestra decisión de transmutación individual y colectiva. Que tanto dolor sirva para algo. Que tanto dolor sirva para hacer una Humanidad que sirve.

Para compartir

Esta vez quisiera compartirte tres videoencuentros que estuve ofreciendo por Facebook Live durante este mes, y el audio de una columna radial sobre este tema. Tal vez encuentres algo que pueda servirte como recurso para este tiempo. ¡Ojalá que así sea!

* Videoencuentro: “Trauma colectivo: Atravesar juntos este tiempo”, cliqueando aquí. 

* Videoencuentro: “Conceptos y prácticas para tiempos de cuarentena”:, cliqueando aquí. 

* Videoencuentro: “¿Dejar de ser quienes fuimos? Recursos de Oriente y Occidente”, cliqueando aquí:

* Videoaudio: “Mecanismos emocionales en tiempos de pandemia”, cliqueando aquí:

 

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