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Artes

13 septiembre, 2023

Claudy Jongstra: «En lo artesanal hay que sufrir, disfrutar y ser creativo»

La artista holandesa, creadora de obras textiles imponentes y en las que no interviene ningún proceso industrial, recibe la llamada de Sophia para conversar sobre la belleza de los ciclos de la vida y de cómo estos, a través del arte, nos conectan con algo mayor.


La artista holandesa Claudy Jongstra en una charla muy personal con Sophia. Foto: @Adriaan Jaeggi

Por Lucía Vázquez Ger

La diseñadora y artista holandesa Claudy Jongstra (60) crea en grande. Sus obras textiles ocupan el espacio con la soltura de un paisaje, desplegando extensas superficies de materiales nobles y colores orgánicos. Las imágenes que trabaja con lana esquilada de oveja, y que tiñe con tintas naturales, parecen pinturas: pueden trasladar al espectador al fondo de un océano con agua revuelta, al interior de una pradera con plantas silvestres, o a las rocas de un acantilado empapadas por la rompiente del mar.

La ancestralidad y los ciclos de la naturaleza están impregnados en cada una de sus piezas, elaboradas con técnicas que traen a la memoria una sabiduría milenaria. Los procesos que usa para trabajar la lana y los pigmentos están ligados al tiempo y bailan al ritmo del verano, del otoño, del invierno, de la primavera, del sol y de la lluvia. Su creación está vitalmente conectada con la naturaleza y con sus ciclos. «Creo que el origen de mi vida creativa proviene de haber crecido en un pueblo muy pequeño, donde vivíamos según las estaciones. Con mi familia teníamos una conexión cíclica con la naturaleza: cuando había cosecha, todos íbamos al campo. Celebrábamos la cosecha y los cultivos”, recuerda la artista en conversación con Sophia. 

Obra: Guernica de la Ecología. Foto: Michel Claus

Jongstra estudió arte y trabajó por unos años en el mundo de la moda. Desde entonces, buscó siempre vincularse de manera directa con el material, en lugar de recurrir a la intermediación de un sketch en 2D para el diseño. “Tener el textil en mis manos era como hacer una escultura”, cuenta. Fue en este período cuando se conectó con la fuerza de la lana. “Descubrí cómo un material puede, además de abrigarte, ser casa, refugio; brindarte seguridad”.

Desde entonces, y hace ya más de veinte años, trabaja con lana. Se instaló en el norte de Holanda, en un espacio rural que fue creciendo orgánicamente y hoy es como un collage de casas y granjas donde cría ovejas y cultiva flores para producir las tintas. Esto, junto a una veintena de personas que trabajan allí, en el marco de un profundo respeto al material, al entorno, al proceso creativo y al tiempo de espera. En su ecosistema la naturaleza guía, ordena. No se puede adelantar la cosecha ni se le puede pedir al cielo que llueva más o que deje de hacerlo. En su espacio, el ritmo del trabajo se acomoda y el oído se afina para entender las señales de la naturaleza. “Creo que la esencia de nuestra existencia comienza con la tierra”, sostiene. 

El estudio de la artista y diseñadora holandesa, ese espacio donde se tejen todas sus obras. Foto: Heleen Haijtema.

—El proceso en tu obra es complejo porque la tierra es la fuente de los materiales que utilizás. ¿Podrías describir las etapas de tu proceso creativo? 

—Hay dos momentos neurálgicos en el año. Uno es cuando se esquila la lana, y el otro es cuando se plantan las semillas en la tierra para los cultivos. Luego, durante el año, hay momentos de sacar los vellones de las ovejas; acopiamos kilos de lana con los que trabajamos el resto del año. Y hay otros momentos de cosecha. Hacemos las tinturas con las plantas y con eso trabajamos. Finalmente, en las noches o durante el fin de semana, cuando estoy sola, hago el trabajo. 

—¿Podrías contarme un poco más sobre ese momento creativo en el que te encontrás con la potencial obra? 

—Busco condiciones de tranquilidad, donde esté sola y me pueda concentrar y comprometer realmente con el material, llegar literalmente a él. Tengo mucho respeto por la lana, por el material, por las ovejas, por el ecosistema y por el ciclo de las ovejas durante el año. 

—Tu trabajo está realmente interconectado con los ciclos de la naturaleza, y en ese sentido se pone de manifiesto un proceso cíclico.

—Dependemos completamente de los ciclos de la naturaleza. No podemos perder una cosecha, porque nos quedamos sin los colores. Donde trabajamos no tenemos distracciones, no hay ni tienda en el pueblo, nada. Pero tenemos la naturaleza, sus elementos, el ciclo de la vida. En ese ciclo trabajamos, es nuestro fundamento. Es casi una experiencia religiosa. Tenemos esa especie de éxtasis cuando vemos las plantas crecer. Y cuando llega el día en que están listas y el tiempo de procesarlas en colores, es un momento mágico. 

Claudy encontró en la naturaleza una musa inspiradora para poner en marcha su proceso creativo.

—¿Cómo dirías que se relacionan estos ciclos de la naturaleza de tu trabajo con los ciclos de la vida? ¿Hay alguna correlación? 

—Para mí eso es una de las cosas más importantes del trabajo artesanal, que no se da en los procesos industriales. En lo artesanal hay que sufrir, disfrutar, ser creativo, responder, ser flexible, estar siempre en total relación con el material. Se desarrollan habilidades que requieren mucha fuerza y coraje. Ahí está, a mi modo de ver, la belleza de la artesanía. Esto no se da en los productos industrializados. A veces la gente no lava la camiseta porque es más barato comprar una nueva. Puedo entenderlo, porque en ese objeto no podés ver ni sentir a nadie. Pero en una artesanía siempre quedará la huella del fabricante. 

—¿Creés que hay una memoria ancestral en los materiales que utilizás?

—Sí. La gente, cuando entra en contacto con el material, se pone muy emotiva. Siempre trato de entender por qué sucede eso. A veces, cuando vienen a nuestra tienda de tinturas y miran los colores, les ocurre literalmente una reacción física. El textil tiene cualidades sanadoras, es muy poderoso. El material en sí mismo es tan honesto, porque no hay nada entre el material y uno. Creo que eso tiene mucho que ver con la herencia ancestral; la herencia de todas estas épocas y siglos de gente evolucionando, desarrollándose; horas y horas de conexiones y rituales.

Antes, los patrones, el diseño, o los sellos en un textil, tenían una función muy diferente a la de ahora, con la producción en masa. El tejido textil estaba lleno de simbolismo, reflejaba una identidad; el contenido procedía de la estructura de la sociedad. Cada patrón comunicaba algo. Los tejidos textiles eran poemas. Ahora, en cambio, los patrones son como aplicaciones de algo que pensamos que es inspirador. 

Obra: The Sea around. Galería Aina Nowack Madrid and Menorca.

—También has hecho colaboraciones con marcas de alta costura en proyectos de moda. ¿Podrías comentarme algo sobre la relación entre arte y moda? 

—También me encanta la moda. Creo que la moda, especialmente la alta costura, tiene la capacidad de posicionar una filosofía con mucha fuerza. Colaborar con una marca de moda de alta costura te da mucha visibilidad, te pone en contacto con gente increíblemente inteligente, artistas, diseñadores, todo de primer nivel. Pero también el impacto es de muy corto plazo. Para mí es una dualidad trabajar con ellos, porque me encanta ver el trabajo elevado en cierto sentido; pero el espectáculo dura once minutos y se acaba.

En octubre sacaré mi propia colección de ropa hecha con lana y algodón en una hermosa comunidad en Egipto. El proyecto será completamente circular y trazable. Nada de producción en masa, sino hecha en talleres donde trabajan refugiados; habrá participación de la comunidad.

—¿Podés darnos tu opinión sobre el rol de las artes en la actualidad? 

—El rol del arte es esencial en una sociedad. No sé cómo es en Argentina, pero en Holanda se eliminó del plan de estudios en muchas escuelas, porque tuvimos durante mucho tiempo un gobierno para el cual el arte no era tan importante. Creo que la educación en las artes, en la creatividad, te permite desarrollar un sentido de flexibilidad que es tan esencial. Hay mucha gente que no tiene esta capacidad, ya sea porque no la practicaron, y entonces no tuvieron la experiencia de creación: es un momento en el que no tienes que estar inseguro, porque entonces todo es seguro y perfecto. Es cuestión de capacitarse, de ir al museo o de tener lápices en tu casa. Puede ser muy sencillo; son ejercicios muy importantes para humanizarse. 

Vredeman de Vries. Foto: Heleen Haijtema

—¿Activa algo en tu cuerpo, en tu mente y en tu espíritu?

—Son sensaciones a otro nivel. 

—¿Un espacio de libertad?

—Totalmente. Conozco a mucha gente creativa que nunca para, porque no puede. Quiero decir que hay arquitectos de 80 años que siguen creando hermosos edificios, o poetas. Creo que cuando eres una persona creativa no tienes fin de semana. En mi caso, yo no tengo nunca un fin de semana. 

Foto: Marcel van der Vlugt @loadscollection

La semana pasada, durante la Semana de la Moda en Nueva York, la artista lanzó su marca de ropa, Loads Collection, en L’SPACE Gallery, valorando especialmente la artesanía y la creación con materiales ecológicos y de alta calidad. Cada prenda de Loads está hecha con fibras naturales y en el marco de un proceso totalmente sustentable, ecológico y trazable. Los colores de las prendas son de origen botánico, teñidos con tintas naturales generadas a partir de las plantas cultivadas en sus granjas biodinámicas. Descubrí más sobre el mundo de Claudy Jongstra en www.claudyjongstra.com | Instagram: @claudyjongstra

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