4 de noviembre de 2024
Fotos: Gentileza CASA CUNIA
El obelisco sirve como referencia inconfundible para llegar hasta la sede de la 40 edición de Casa Foa, que se podrá visitar todos los días hasta el 1 de diciembre, de 12 a 20, en Carlos Pellegrini 251. Este año, la exposición se lleva a cabo en el Edificio Del Plata, una construcción emblemática y monumental del microcentro porteño donde se proyectaron 40 espacios que muestran las últimas tendencias en diseño, decoración y paisajismo.
Como sucede cada año, la historia de Casa FOA se empieza a escribir con la elección de la sede. En el Edificio Del Plata, ícono de la arquitectura moderna, funcionaron oficinas municipales y juzgados de faltas hasta que se cerró en 2016. Cuando los expositores y organizadores entraron a las instalaciones quedaron impactados por el contraste entre las huellas del abandono y la nobleza de la estructura de hormigón.
De las señas de identidad de esta construcción, surgió el concepto Inside the Box, que sirvió como puntapié para proyectar los espacios. “Nos propusimos pensar al edificio como una caja contenedora y a la vez como un disparador para plasmar diferentes modos de habitar”, cuenta la arquitecta Catalina Ulloa, responsable del área de Arquitectura de FOA. Ulloa considera que esta idea se traslada a la vida cotidiana. “Hoy, puertas adentro también pensamos la casa como un lugar que contiene distintas funciones y que brinda reparo, posibilidad de encuentro y relax”, describe.
Cuando finalice la muestra, el edificio será destinado a un proyecto de viviendas que contará departamentos, espacios gastronómicos, una plaza urbana y un pasaje interior.
El circuito comienza en el acceso, donde hay tres sectores dispuestos para el encuentro, el descanso y la contemplación. Vale la pena detenerse al comienzo o al final del paseo, porque aquí se encuentran las piezas Territorio y Tronco, dos de las últimas creaciones de la arquitecta y diseñadora Diana Cabeza, que falleció este año. La muestra, que tiene una extensión de 6.200 m2, está dispuesta en dos plantas y es circular, así que se vuelve naturalmente al lugar de partida.
«La buena arquitectura es abierta, abierta a la vida, abierta para mejorar la libertad de cualquier persona, donde cualquiera puede hacer lo que necesita hacer”. Con esta frase de la arquitecta Anne Lacaton, ganadora del premio Pritzke, el mayor galardón de la arquitectura, se presenta el espacio de Hugo Dimarco. En este departamento pensado para una pareja joven, desde el patio central se organizan el resto de los sectores que se conectan de manera sutil, sin límites precisos.
Más ejemplos de integración. El DUM (Departamento de Usos Múltiples) diseñado por las arquitectas Laura Del Piccolo, Natalia Geci y María Belén Cherro se convierte en una planta libre gracias al mobiliario dúctil y liviano que se puede mover sin esfuerzo. Además, los sistemas de paneles permiten abrir o cerrar los distintos ambientes que funcionan como cajas unidas o independientes. Las creadoras de esta propuesta afirman que esta configuración es fácil y económica de mantener y que permite llevar un estilo de vida sencillo y moderno.
Los sillones son modulares y, cuando es necesario, se guardan en la parte inferior de la biblioteca. Las puertas plegables dividen o integran el dormitorio con el área social. Todo con diseños y colores contemporáneos
La cocina, en un actualísimo color verde, tiene un generoso espacio de trabajo y se comunica con el comedor diario. También se puede cerrar por completo.
Atrás, muy atrás, quedaron las épocas en las que las cocinas eran un lugar aislado, destinado sólo al servicio. Hoy se consagran como el corazón de la casa, donde todo sucede. A continuación, tres propuestas para ver en vivo y tomar nota de cada detalle.
Inspirada en sus raíces italianas y como tributo al cocinero Donato De Santis, nacido en la región de Puglia, la arquitecta Mirta Moraschi creó esta Cocina de Encuentro que combina materiales puros como la madera y la piedra con tecnología, arte y un cuidado diseño de iluminación.

El concepto Inside The Box llevó a la arquitecta Luciana Szechter y al arquitecto Rodrigo Battaglia del estudio Basz, acompañados por Johnson Acero, a pensar la cocina como un espacio íntimo e introspectivo. Alrededor de este espacio central se van hilvanando otras áreas sociales de claro estilo oriental, como el comedor formal y el diario, un estar, el patio interno y la cava.
Los bloques de piedra que conforman las islas son el eje de la cocina comedor diario. Materiales como la piedra y la madera marcan las fronteras sutiles.
Cuando el arte y el interiorismo se encuentran, los espacios de uso cotidiano ganan sentido. En la planta baja y en el primer piso se pueden visitar los espacios de Diderot. Art y de Pared, dos plataformas que nuclean artistas de distintas disciplinas.
Los pasillos, las escaleras, los baños y lugares de reunión, como el auditorio, sorprenden por la variedad de propuestas creativas que van desde las figuras botánicas hasta la tecnología más avanzada.
Los arquitectos Nicolás Mogetta y Fernando Russi se inspiraron en la forma de los tanques de agua del edificio para diseñar el espacio y el mobiliario del Auditorio. En un clima intimista, una pantalla led en 360 proyecta imágenes de la ciudad que se componen con gotas de agua. El efecto es cautivante.
¿Quién no tuvo que pasar por el Edificio del Plata alguna vez para rendir cuentas por una infracción de tránsito? La interiorista Inés Muzzio apeló a la memoria colectiva y creó una performance que genera identificación y sonrisas. Al entrar a la caja minimalista, se escuchan esas excusas como “Estaba en amarillo”, “¿Sabés qué pasa? Mi mujer está internada”, “No me quemés” y en los baños, las paredes están revestidas con réplicas de fotomultas.

Apliques de acrílico (Caos). Papel de pared (Mentha Wallpapers). Foto: Casa Cunia.
El mural con un sendero rodeado de árboles y montañas acompaña los visitantes en el tránsito por la escalera. “Es un camino de transformación”, dice la autora, Sofía Moreno Uriburu.
El recorrido por Foa finaliza al llegar a La Caja del Bosque, la propuesta del paisajista Tomás Nadares, donde se destacan cuatro árboles de acero que unen el piso y el techo como una conexión entre el cielo y la tierra. Las plantas naturales, que también cuelgan desde el cielorraso al desnudo, refuerzan la idea de estar en un espacio abierto.

Eva y Martín Gómez Soto son hermanos y están al frente de Estudio GSEM. Cuando hicieron las primeras visitas al edificio, los conmovió la presencia de los helechos que se abrían paso con fuerza, color y exuberancia en medio del abandono. Inspirados en esta especie milenaria, realizaron una serie de figuras totémicas que conforman un laberinto que despierta sensaciones agradables, estímulos visuales, sonoros y olfativos, en quien esté dispuesto a entregarse a la experiencia de conectarse con la Madre Tierra.

Cada vez más, los tabiques y las oficinas compartimentadas pierden terreno ante los ámbitos que estimulan el trabajo en equipo y colaborativo. El proyecto Geometría Sagrada, a cargo de las arquitectas Marcela Rodríguez y Lorena Spinola, del estudio PQR Arquitectura desarrolla ese concepto hasta el más mínimo detalle, con una propuesta vibrante, funcional y sustentable.
El corazón del espacio son los escritorios que permiten distintas configuraciones. Alrededor se encuentran oficinas, salas de zoom y lugares reunión. Una paleta con tonos de naranja, verde, amarillo y gris, identifican cada sector.
La línea curva en el solado y el cielorraso, delimita esta propuesta de coworking. Mesas ‘Oruga’, versión de línea Avant. Sillas ergonómicas ‘Corporate”. Sillones ‘ZenPod’, todo de Grupo (a)2 que es sponsor de este espacio. Las arcadas están revestidas con paneles acústicos realizados con materiales reciclados.

La instalación del techo se hizo con el mismo material acústico de las arcadas. Aquí también se aplicó el tono Curry Dorado (Alba). Foto: Casa Cunia.
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