Sophia - Despliega el Alma

18 enero, 2023

Sueño cumplido


Alejandro y su madre Liliana, en la cocina de su prima Otilia y su marido Jesús, en Mariz (Foto: www.elprogreso.es)

Querido grupo que hace realidad Sophia,
Ante todo, agradecerles la compañía, su apoyo en los momentos difíciles y ¡el compartir momentos felices!
Así ha sido desde que nos encontramos en septiembre de 2009. ¡Gracias!
Por eso, hoy quiero hacerlos partícipes de un maravilloso episodio de mi vida.
Soy Liliana, y a lo largo de mi vida he escuchado las historias de mi abuela materna, María Francisca (a quien sus bisnietos llamaban Pancha o Panchita). Tuve la dicha de disfrutarla hasta casi mis cincuenta años. Ella había nacido en el 1900, y falleció un mes antes de cumplir 102 años.
Cuando María Francisca tenía 23 años se embarcó hacia Argentina, y con ella iba a viajar su querido hermano Emilio. Sin embargo, fue detenido por la Guardia Civil, ya que tenía edad para cumplir con el servicio militar. Además, España estaba en guerra y fue enviado al frente de batalla.
María Francisca viajó con ese dolor clavado en su corazón. Le costó mucho tiempo reponerse del viaje y siempre estuvo latente en ella esa situación tan dolorosa. ¡Nunca más supo de su hermano!
Yo tenía en mi corazón, y en mi mente, la necesidad de saber qué había ocurrido con Emilio y conocer el lugar de nacimiento de la abuela.
Mi hijo menor, Alejandro, hace diez años que vive en Mallorca, y organizó un viaje conmigo, teniendo en cuenta aquella historia que también él había escuchado y guardaba en su corazón.
Programó que nos instaláramos en Guitiriz, provincia de Lugo, donde nació María Francisca.
Quienes nos alojaron, un matrimonio encantador, Jesús y Teresa, fueron personas maravillosas que inmediatamente se pusieron a disposición de nuestra búsqueda de familiares.
Jesús publicó en Facebook las fotos y el árbol genealógico que yo había confeccionado con los datos que tenía. Inmediatamente hubo repercusiones, se acercaron vecinos y llamó por teléfono el escritor del libro sobre familias de Guitiriz. Fue tan increíble el movimiento que se generó que, a la mañana siguiente, Jesús nos anuncia que hay una pista sobre la casa y nos dice que él nos va a acompañar.
Así fue. Allí fuimos y fue maravilloso descubrir que esa persona que nos recibió, desconocida hasta ese momento, era mi prima, Otilia. ¡La nieta de Emilio! De manera que, habiendo ella escuchado las mismas historias que yo, nos fundimos en un abrazo profundamente emocionadas. Sintiendo que nuestro encuentro compensaba, sanaba todo aquel dolor de la separación de Francisca y Emilio.
¡Fue muy movilizante! Al punto que un mes después de ese maravilloso encuentro, todavía estoy conmocionada y convenciéndome que fue real.
A mis 70 años, agradezco profundamente a mi hijo, y a la vida por haber podido cumplir ese propósito, ese deseo tan profundo.
Este viaje fue mágico, porque además mi hijo también programó que me encontrara con el Río Miño y tocara sus aguas, recordando tantas historias que me contaba mi padre. Y por fin pude conocer Mallorca, el lugar donde mi hijo desarrolla su vida y a las personas que la comparten.
¡Un viaje emotivo y conmovedor de principio a fin!
Y aquí estoy, soy yo, Liliana, pero ya no soy la misma. Y recorro este proceso de ordenar recuerdos, y renovar mis sueños, mis propósitos, mis deseos.
Les agrego una anécdota: una periodista de un periódico de Lugo nos hizo una entrevista telefónica, movida por lo que había leído en Facebook. Y así fue que publicó un artículo sobre nuestra historia. Este es el link: www.elprogreso.es/articulo/a-chaira/cien-anos-abrazos/202211151032351616889.html
En este 2023, se cumplen exactamente 100 años de la llegada de María Francisca a Buenos Aires.
¡Con toda la emoción a flor de piel, los abrazo sobre mi corazón!
Un cariñoso saludo,

Liliana Ferreira da Silva




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