Sophia - Despliega el Alma

9 marzo, 2022

Sophia en las flores


Hola Revista Sophia.

En un nuevo posteo muestran ustedes unas bellas flores, mientras el texto sugiere dónde se encuentra Sophia: «En la naturaleza, en la meditación, etcétera».

Nuevamente sus estímulos resuenan en mí. La imagen me llevó de inmediato a algo que tenía escrito acerca de las flores y lo que recibo de ellas.

Me animo a mandárselos, sin ninguna pretensión.

Muchas gracias por la revista. Abrir el mail y encontrarla es como llegar sediento a un verde oasis.

Un saludo agradecido,

Eugenia Larrinaga

 

 

Las flores ( puentes sutiles)

 

Maurice Maeterlink , en su libro La Inteligencia de las Flores, dice que cuando comprendemos la esencia de los procesos del cosmos , nos identificamos con ellos y esto nos lleva a reverenciar la vida en todas sus escalas, manifestaciones y formas.

Yo siento que es así, que todos los niveles de la naturaleza y el universo, conversan entre sí con fluidez.

Cuando la vida aprieta, desde afuera o desde adentro, el diálogo con otros escalones de manifestación, me muestra a veces un camino.

Recibo consejos de nutrición y confianza de los caracoles de mar y sus huevos. También de paciencia.

El Mar amanecido, gran artista, me habla con su obra de un orden, de una entrega . El dibujo de piedras y caracoles, que copian en la costa su ritmo, es de una serena convivencia, que por lo inusual, me resulta tan bella.

Casi sin darme cuenta, en mi cocina siempre hay vasos con gajos y ramitas echando raíces. Pelos minúsculos, frágiles, que se empeñan en crecer y alimentar algo mucho más grande que ellas. Pero de lo que forman parte. Serán un recordatorio, y por eso siempre están allí.

Y entonces no me resulta raro que las flores me traigan a mis añorados ángeles de otra manera.

El jazmín carnoso, mullido y tierno, como para hacerme nido en su centro . Blanco, tan blanco y con un perfume que a mi me suena a cielo.

Me atraviesa a través de varios sentidos, y toca mi alma con las manos suaves de mamá.

La verbena en cambio, que trepa y cae y se abre paso encontrando siempre donde abrir sus muchas flores, y le da color y vida a mi jardín. Un día pasa desapercibida, solo hojas y tallos, y al día siguiente estalla en tres colores, en muchas alturas, se ofrece simple y franca, solo para darme alegría. Ella tintinea con la risa de mi hermana, me sigue haciendo reír cuando menos lo espero.

Y muy cerca , las alegrías del hogar. Con su tallo carnoso y joven, con tanto ímpetu para crecer, se llena de flores , se abren al cielo en mil extremos, parece que respiran exhalando entusiasmo. Son una mata tierna que baila con el viento y me hacen un guiño, me tiran un beso.

Me regalan la ternura de mi sobrino bello.

En muchas macetas tengo unos bulbos mágicos. Ellos custodian un secreto , una clave amorosa que se despliega y hace su entrega cuando más se necesita. Se abre paso entre las hojas una vara imparable, y en el extremo se libera una pequeña flor rosa, con su centro amarillo cargado de polen dorado. Como si fuera polvo de duendes con poderes sutiles, listo para volar y hacer su ofrenda, me toca el pecho con el amor y ternura de mi Chiquito. Me regala flores en mi cumpleaños, en los de toda la familia, en Navidad. Y sobre todo, cuando alguno de nosotros necesita amor.

Yo las cuido.

Ellos nos cuidan.




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