Sophia - Despliega el Alma

17 febrero, 2021

¿Qué cosas me dan fuerzas?

Me da fuerzas para seguir ese motor interno que dice “todo va a estar bien, ¡seguí en lo que hacés!”, que ayuda a confiar en uno mismo y empodera el alma.

Me da fuerzas sentirme a salvo en mi interior y poder, desde esa seguridad, transmitirlo al otro.

Cuando uno mismo practica el ejercicio de estar sano, puede inspirar al otro a sanar. Es poder mostrarle el camino para su proceso de autoconocimiento y reencuentro con el propio Ser.

A veces (y muchas) nos perdemos en el exterior, nos distraernos del camino. Sin embargo, los mensajeros del alma, nuestros sueños o aquellas personas que se cruzan en nuestro camino no son nada más y nada menos que maestros.

A veces, no vemos lo que debemos ver… pero con el paso del tiempo comenzamos a comprender que esas personas fueron necesarias para nuestra propia evolución consciente.

Y nuestro hermoso cielo, que nos permite estar en presencia del Gran Maestro que todo lo ve y todo lo sabe.

Muchas veces me he caído, muy profundo, en pleno barro. Sin embargo esa caída dolorosa y hasta putrefacta fue el impulso para subir más y más alto, con mucha más fuerza para así modelar mi alma, pulir asperezas del carácter y trabajar el ego.

Cuando el ego es muy muy pequeñito, el otro es un par y deja de ser un espejo para uno mismo.

Me dan fuerzas el amor de la entrega mutua correspondida, el de la naturaleza y de los animales. El del viento sur que trae su frescor y limpia, hincha los pulmones y despeja la mente.

Me da fuerzas la belleza del mar cuando está calmo, planchado o,  cuando embravecido en olas, cruje para luego calmar.

Me dan fuerzas los latidos del corazón del amado que late rítmicamente en las notas del amor simple, claro; un amor verdadero, sin egoísmos, despojado.

Me dan fuerzas los atardeceres, cuando el sol comienza a irse por el occidente y se ven los últimos destellos, dibujando con el cielo la perfecta gama de colores que dejan sin aliento por tan simple belleza.

Me dan fuerzas las plantitas de lavanda y de romero que crecen para poder ser destiladas y obtener su hermoso aceite esencial e hidrolato o para procesar sus flores y ramas de lavandín y poder preparar infusiones de té patagónico.

Me da fuerzas ver crecer el pequeño brote de los zapallos o las florcitas amarillas que terminan en pequeños tomates. La salvia, la menta, el coliflor y los pimientos dulces día a día desarrollan la danza amorosa de florecer y  crecer.

Me da fuerzas la voz de mis padres que desde una videollamada me transmiten paz y seguridad. Me emociona poder sentirlos en un abrazo, aunque sea virtual.

Me da fuerzas saber que seguimos, que podemos continuar, que la fuerza poderosa de la fe es inquebrantable y que cada uno tiene destinado un plan divino.

Me da fuerzas saber que mucha gente depende de mi propia fortaleza y que debo sostenerla desde mi trabajo y desde mi propia fe.

¡¡¡Porque sin ella simplemente no podría Ser!!!

Abrazo con mucha fuerzas para aquellas almas que necesitan el reconfort del amor. ¡¡¡Y allí esta en lo alto el amor de Dios!!!

Maximina Lamelza

 




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