Sophia - Despliega el Alma

10 agosto, 2020

Descubrir nuevos horizontes en cuarentena


Desde 2013 soy Directora Ejecutiva de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes.

La Asociación Amigos tiene como objetivo, desde 1931, apoyar moral y pecuniariamente al Museo Nacional de Bellas Artes y difundir la cultura.

Una de las formas por las que logra esto último con nuestros cursos relacionados con Historia de las Artes Visuales y talleres artísticos para adultos y niños que se brindan hace más de 20 años.

Cinco años atrás se incorporaron las áreas de Literatura e Historia de la Música, alcanzando en 2019 unos 18.000 alumnos matriculados. Los talleres para niños crecieron exponencialmente. Por otra parte, se fue dando en forma natural la creación de un área dedicada específicamente a la comunidad. Esto se reflejó en la ampliación de uno de los párrafos de nuestros estatutos: “Fomentar proyectos y acciones que desarrollen el sentimiento artístico social, el bienestar, los valores y la inclusión social a través del arte y la cultura”.

 

 

En estos años enfrenté desafíos y situaciones complejas, ninguna como la que vivimos desde marzo de este año. En menos de diez días toda nuestra planificación, presupuesto y organigrama se convirtió en obsoleto y ahí empezó un período laboral rico, desafiante y creativo. Como los ingresos de fondos por canon de Restaurant, Tienda, Talleres, Patrocinios y evento anual de recaudación de fondos se encontraban suspendidos hasta nuevo aviso y el Museo estaba cerrado al público, acordamos con el Museo acompañarlos con lo que pudiéramos y nos enfocamos de lleno en la sostenibilidad de la Asociación y su servicio a la comunidad.

Identifiqué cuatro frentes claros y urgentes donde podía y debía actuar. El riesgo económico, los alumnos, los socios y los Recursos Humanos.

Entendí que el capital humano de la Asociación precisaba tener fortaleza, motivación y objetivos claros  para poder tener con qué enfrentar exitosamente los otros desafíos. Gracias a la empatía, la flexibilidad laboral, la contemplación de las situaciones personales, la comunicación fluida y la confirmación de estabilidad en los puestos de trabajo y su pago puntual se les dio contención, tranquilidad y fortaleza. A través de proyectos cortos y de rápida ejecución y resultados se les dio motivación. Y finalmente, el hecho de compartir con sinceridad la situación económica que podía llegar a tener la Asociación les dio un objetivo claro.

Esto, en acciones, se tradujo en que nuestro siempre postergado proyecto de dar clases online para complementar las presenciales, abandonó su eterna búsqueda de perfección y la semana del 16 de marzo ya preparándonos para lo peor, grabamos en la Asociacion más de 28 horas de clases.

Ese material fue editado en los hogares, durante noches y fines de semana por personal de la Asociación, profesionales y amateurs. Sorpresivamente, entre nuestro personal habían surgido un sonidista, un iluminador,  un director de cine, un productor, un músico, un fotógrafo y un editor. ¡Había equipo!

Así, nuestros alumnos que habían tenido su primera clase presencial la semana del 9 de marzo pudieron seguir cursando sin interrupciones, muy contentos y agradecidos con lo que recibían.

Apenas empezó la cuarentena, entendimos que debíamos acompañar a nuestros socios intentando hacérsela lo más llevadera posible. Nuestros responsables de Comunicación y Educación produjeron para ellos durante estos cuatro meses pequeños regalitos audiovisuales, desde piezas de 30 segundos mostrando en detalle una obra de la colección del museo a videos de 3 minutos en los que distintos miembros de la Asociación hablaban desde su perspectiva personal de una obra emblemática de la Colección. También se enviaron trivias en las que participaron por premios y documentales cortos. Para los hijos y nietos de socios se produjeron varias piezas para jugar con los colores y formatos de las obras.

Empatía y comunicación permanente fueron nuestra clave. Llamamos uno por uno a nuestros alumnos, les dijimos que iban a tener disponible su curso, cómo lo iban a recibir y nos comunicamos con nuestros socios a través del material que les enviamos y  ofreciéndoles cursos online gratis si renovaban anticipadamente su cuota.

Los resultados nos sorprendieron. En estos meses renovamos  y alcanzamos un 25 % más de socios que en un año normal. Tenemos más de 8000 alumnos online y pudimos llegar al interior del país y al exterior. Hasta tenemos un alumno en Japón.

Además del capital humano, recurso fundamental  y hoy fortalecido, la rapidez de reflejos,  flexibilidad, la aplicación inconsciente de la metodología Lean Startup (con un producto mínimo viable se sale al mercado y se aprende y corrige andando) y un gran compromiso con lo que hacemos, hemos sobrevivido esta cuarentena y descubierto horizontes mucho más amplios para cumplir nuestra misión.

Fiona White.

Buenos Aires, agosto de 2020.




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