Sophia - Despliega el Alma

10 noviembre, 2021

Libertad de ser libres


Desplegar las alas, levantar el vuelo, separarse de los mandatos establecidos, diferenciarse, no aspirar o desear ir donde va la mayoría, ni naturalizar lo que está mal, muchas veces no es tan simple y se parece mucho a la libertad. Es que, justamente, para fijar posiciones y dejar en evidencia los desacuerdos, hay que poder y saber expresarse: el arte de comunicar no siempre encuentra el sitio, el momento, las personas ni el lugar adecuado para caer en terreno fértil y saber decodificar el mensaje.
En la naturaleza, en los ecosistemas, la libertad intra e interespecífica está condicionada a la calidad del hábitat, a las relaciones tróficas y a la supervivencia por el espacio y el alimento fundamentalmente. El ser humano no escapa a estos estándares de necesidades básicas con la diferencia que se suma su propia creación, que es la cultura, y esta actúa como factor determinante de la mirada del mundo que tenemos. Y bien: ¿Cómo enseñaríamos a ser libres si no a través del ejemplo, de la praxis? ¿Cómo aprende un niño a ser un adulto sometido o libre si no a través de lo que ha podido vivenciar en el seno familiar? Saber ser escuchado, comprendido, contenido, valorado, dignificado, respetado, enseñar el sentido de la responsabilidad, la existencia de los límites, la verdad y el esfuerzo individual para alcanzar metas, conlleva a saber responder con sus propios actos, a hacerse cargo sin perjudicar al otro en la búsqueda de sus propios intereses. Así concebida, la libertad está ligada a los valores:
¿Qué valoro más, ser o tener? ¿Calidad o cantidad? ¿Decidir u obedecer? ¿Crear o copiar? ¿Elegir expresar o callar? ¿Ocultar o denunciar?
El primer paso que se vulnera para coartar nuestra autonomía es cercenar la libertad de expresión, es privar al artista, al ciudadano común, a los medios, a los trabajadores de su derecho a opinar, a disentir, a tener criterio propio, a proponer nuevas y brillantes ideas que rompan el paradigma de lo que siempre se ha hecho mal y nos ha convertido en un sistema viciado de grandes desigualdades de millones de personas que no han tenido ni tienen acceso a la posibilidad de cambiar y elegir sus vidas.
Para finalizar, ser libres es tener derecho a volar con las ideas, soñar, expresarlas si hace falta, y deambular en paz por este mundo para poder aplicarlas, si con ellas no perjudicamos al otro.

¡¡¡Saludos cordiales y gracias!!!
Licenciada Adriana I. Zanichelli




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