Sophia - Despliega el Alma

30 marzo, 2022

El encuentro con mi estrella


Un día hace ya mucho tiempo, mi corazón se rompió en mil pedazos. Es algo que conozco bien, pero esa vez sentí cómo esos mil trozos en que se había convertido mi corazón sangraban mezclados con un turbulento mar de lágrimas. En esos momentos creí que nunca más me iba a recomponer.

Fue así durante meses interminables. Mi vida perdió sentido, me convertí en una caricatura de mi misma. Por supuesto no me gustaba para nada: los días pasaban lenta y tristemente, todo lo que hacía carecía de propósito. Atravesé el dolor, la tristeza infinita, la locura, el vacío… El espejo me devolvía una imagen distorsionada de mí misma. Así transcurrían los días; yo estaba totalmente entregada. Pero de pronto algo sucedió, algo inesperado, algo más allá de mí.

Me encontraba caminando sola por la playa en un día de otoño. ¿Alguna vez viviste esta experiencia de un día de otoño en la playa? Era increíble cómo ese ambiente combinaba perfectamente con mi desesperado estado. Mi aspecto desaliñado, mi cabello al viento, mi andar cansino acompañaba ese día, ¡todo coincidía!

Llevaba caminando varias horas lejos de casa… Anochecía y mis pies descalzos y fríos por la arena húmeda, me indicaban que era un buen momento para regresar a casa.

Pero antes de que comenzar a mi regreso el imprevisto se hizo presente.

Frente a mí, sobre la arena húmeda, ¡había una enorme y preciosa estrella de mar! Y eso no es todo: ¡ella se acerco a mí! Pensé: «Debo estar alucinando». Restregué mis ojos una y otra vez, caminé unos pasos, ¡¡¡y la estrella avanzaba conmigo!!! Me senté y la observé, ¡era preciosa! De pronto, como si fuera un sueño (¿o en verdad lo era?), aparecí junto a mi estrella en lo profundo del mar. Nadando y Disfrutando de ese universo acuático; el agua de mar se llevaba todos mis dolores, tristezas, angustias… era algo mágico.

¡Podía permanecer bajo el agua sin ahogarme! Mi estrella me guiaba y yo la seguía confiadamente. Cada vez me sentía más liviana y así  fue como, de pronto, me vi inmersa en las aguas de la misma forma: ¡en un instante me encontré recostada en la playa!

Mi estrella ya no estaba (la voy a extrañar). Sin embargo, me dejó el mejor regalo: ¡¡¡volver a sentirme viva!!! Quizás solo fue un sueño o, quizás, fue realidad. Lo que es verdadero es que, a partir de ese día, volví a sentirme viva y es eso lo único que me importa.

Desde aquella experiencia con la estrella de mar las colecciono y para eso voy mucho a la playa. Pero nunca volví a encontrar MI ESTRELLA. Aunque tal ves no sea necesario: ella ya es parte de mí.

Alicia Vidotto




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