Sophia - Despliega el Alma

21 enero, 2020

Déjenme contarles una bonita historia

Ustedes saben que estos tiempos virtuales nos hacen visitar el correo más a menudo que lo que hacíamos. Las cartas fueron reemplazadas por envíos que hay que retirar o llevar con una frecuencia más acelerada que la del pasado. En esa habitualidad, una de las chicas del correo de Montserrat me preguntó donde trabajaba porque mi nombre le era familiar. La suposición fácil es que la televisión nos da la fama así que esa fue la primera respuesta. Pero la chica me dijo que no, que no ve mucha la tele. Y lo bien que hace.

Pasaron varias semanas entre los envíos y las sonrisas amables que siempre me llevo de la sucursal cuando ayer, finalmente, al leer mi nombre en el remitente me preguntó:

—¿Vos no escribís en Sophia?

—Sí, claro— respondí.

—¡Era de ahí, entonces!

¡Qué emocionante fue encontrarnos desde la revista! Me dijo que era fan de Sophia desde hace años, que siempre esperaba el momento de comprarla en el kiosco de Corrientes que estaba en la puerta de la otra sucursal donde trabajaba. Que extraña mucho ese ritual pero que igual recibe todos los sábados el boletín digital. Le pregunté su nombre y le dije a Lorena Suárez (así se llama) que les iba a contar el cuento y que seguro les iba a encantar tanto como a mí.

Así que les mando esta carta sin papel en homenaje a la comunidad construida desde cuando Sophia era de papel y de estos encuentros.

Adriana Amado




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