Sophia - Despliega el Alma

20 noviembre, 2019

Aprender a vivir la vida

Hola, amigas queridas. Hace tiempo pienso en escribirles, no solo para saludarlas y felicitarlas por su trabajo, sino también para contarles cómo Sophia cambió mi vida…

Yo estaba pasando un momento muy malo cuando las encontré. Era el año 2003. Fue con aquel ejemplar cuyas tapas se desplegaban y donde decían que había “otra vida desde el alma”. El número 33 que, supe después por ustedes, también fue muy significativo para quienes hacen Sophia.

Acababa de morir mi padre y mi mamá estaba enferma. Yo tenía a mi hijo chiquito y con algunos problemas de salud. Mi matrimonio estaba mal, yo estaba mal. Me sentía sin fuerzas, sin ganas de vivir.

Y entonces ustedes entraron en mi vida y fue sanador. Compredí que sería una etapa, que saldría adelante, que tenía que tener esperanza y mucha fuerza. Al tiempo mamá también murió y fue muy difícil conciliar mi propia maternidad con tanta pena. Luego me separé.

Pero el tiempo pasó y las heridas cicatrizaron. Mi hijo salió adelante y es la gran alegría de mi vida. El viaje no fue fácil, pero sí placentero: aprendí a mirar lo que de verdad importa y a estar con quienes me quieren bien.

Hoy quiero decirles GRACIAS, porque de su mano logré ir, paso a paso, hacia una mejor versión de mí misma. Acá voy…

Abrazo fuerte,

Lucía Puente, Buenos Aires. 




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