Sophia - Despliega el Alma

Inspiración

10 marzo, 2020

“Esto es lo que deseo que mis hijas sepan…”

En el Mes de la Mujer compartimos la hermosa carta que la escritora canadiense Heather Plett les dedicó a sus tres hijas, una guía para transmitirles "algunos retacitos de sabiduría" antes de que partan buscando nuevos horizontes lejos de casa.


Por Heather Plett. Traducción: Iris Roldán.

Mi hija menor está a punto de graduarse de la escuela secundaria. Su hermana casi por graduarse de su primera carrera universitaria, y la del medio está a solo un año de lograrlo. Hay momentos en los que contengo mi respiración, consciente de que todos estos días compartidos bajo el mismo techo se están esfumando y muy pronto ellas estarán viviendo sus propias vidas.

Por eso, antes de que se marchen, es mi deseo transmitirles algunos de los siguientes retacitos de sabiduría.

1. No están obligadas a tomar o aceptar todos los regalos

Cuando les obsequio algo a alguna de ellas, tienen mi permiso para decir si no les gustó y trato de no tomarlo personal, sino que busco algo que les agrade más. Aunque deseo que sean agradecidas y traten a la gente con respeto, no quiero que que estén en la obligación de aceptar regalos que no deseen ni tampoco sientan que son responsables de cuidar los sentimientos de quien se los obsequia. Cuando ciertos regalos involucran compromiso y deuda, no son verdaderos regalos sino tácticas abusivas y manipuladoras. Como aquellas historias de #MeToo de Hollywood, que pusieron en evidencia a abusadores que ofrecían promesas y obsequios especiales (como papeles en películas, buenos empleos, etc.) obligando a sus victimas incluso a guardar silencio. Deseo que mis hijas, al aprender que están en todo su derecho de rechazar esos tipos de “obsequios” no deseados, puedan sentirse mejor equipadas para enfrentar las tácticas abusivas.

2. Pueden retirarse antes de la fiesta

Especialmente cuando estaban en la secundaria y concurrían a ciertas fiestas que podía salirse de control, trabajé con mis hijas para asegurarme de que tendrían una salida estratégica como recurso, en caso que se sintieran incómodas y quisieran irse antes que sus amigas. Incluso cuando esa estrategia incluyera levantarme en el medio de la noche, arroparme por el frío y salir a recogerlas, traté de que no se avergonzaran por haber confiado en sus instintos si consideraban que no era seguro volver a casa con un amigo que había estado bebiendo, o si el comportamiento era inapropiado respecto de sus valores o educación. Deseo que esas “estrategias de salida” puedan continuar a lo largo de sus vidas adultas y puedan aplicar estos principios en aquellos trabajos que no les agradan, relaciones tóxicas, compromisos que luego lamenten hacer. No deben sentirse obligadas o ceder bajo presión si esto representara quedarse donde estén inseguras, incómodas, infelices o subestimadas.

3. Tienen que prestar atención a sus sentimientos y no hacerse hacerte cargo o absorber el drama de otros

Pasé muchos años haciéndome cargo de las emociones de otros y absorbiendo el impacto cuando esas emociones eran particularmente volátiles (reprimiendo las mías para poder hacerlo), y no es lo que deseo para mis hijas. Quiero que sepan que sus propios sentimientos son válidos, incluso aquellos que incomoden a otra gente. Quiero que sepan que los sentimientos importantes están bien, no importa si otra gente trata de manipularlas a pensar diferente. No deseo que pasen todo el tiempo tratando de auto-regularse respecto de otros. Quiero que ellas encuentren relaciones saludables con gente que se hace cargo de sus sentimientos y que no intenta ahogar los de los demás. Quiero que sepan que dentro de una relación saludable, la co-regulación es posible, solo si se honra y no se reprime a la gente.

4. Pueden volver a casa luego de haber metido la pata o echado a perder algo

En casa no se busca la perfección. De esta manera, trato de reconocer mis errores con mis hijas, disculparme cuando es necesario, y hacerles comprender que este es el lugar donde siempre es “seguro” equivocarse. No quiero que escondan sus errores o debilidades, sino que puedan hablar de manera abierta para aprender de ellos y crecer. Y quiero, además, que sepan que siempre les daré un refugio al que puedan regresar cuando necesiten lamerse sus heridas o procesar su vergüenza. Quiero que se sientan seguras, de manera que puedan sentirse valientes cuando regresen al mundo.

5. A veces el desorden es necesario, solo que raramente será fácil

Quiero que sepan que deben “seguir” reglas que tengan sentido y promuevan la seguridad de la gente, pero también deseo que sepan que pueden romper aquellas “reglas” que son obsoletas o están hechas para empequeñecer y someter a la gente. No siempre me resulta fácil aceptarlas, especialmente cuando existe cierto apego, aunque prometo poner lo mejor de mi parte. Quiero que sepan que no tienen que adherirse al status quo cuando este lastima a la gente. Quiero que puedan anteponer la verdad sobre el poder. Quiero que sepan que pueden ser disruptoras, si la alteración se encuentra al servicio del cambio positivo. Aunque la disrupción no es un camino fácil de elegir, es importante que estén preparadas para las formas en que serán resistidas y posiblemente lastimadas por tener coraje.

6. El poder y la debilidad son compañeras, no enemigas

Quiero que puedan ver que la vulnerabilidad y la autenticidad son partes importantes de lo que significa ser poderoso. Creo que el poder generativo a menudo emerge de lugares de gran debilidad. Quiero que puedan ver que algunas veces, en aquellos momentos de mayor vulnerabilidad, reconocerlo permitirá a otra gente surgir y empoderarse y de esta manera conjunta generar un “poder colectivo” que es superior al que podemos sostener solos. Deseo que no tengan temor de reclamar por sus propios poderes, solo aclararles que siempre es “poder-con” antes que “poder-sobre”.

7. Sus cuerpos les pertenecen

Durante muchos años entregué mi cuerpo porque entendía que estaba bajo contrato y porque se me obligada incluso cuando no lo deseaba. Me sometí a antiguos mandatos respecto de lo que significa ser una mujer en un matrimonio. Así fue como había sido formada y era como se suponía que debía comportarme. He pasado estos últimos años recuperando mi cuerpo y reaprendiendo cómo tratarlo, y deseo que mis hijas puedan ver que existe otra manera. Quiero que sepan que pueden prodigar amor a sus propios cuerpos, que pueden protegerlos, que pueden decir no a cualquiera que no trate bien a sus cuerpos y que puedan decir un gran y santo SI a aquellos que hacen sentir a sus cuerpos vivos, seguros y amados.

8. Pueden pedir lo que necesiten, pero esas necesidades no deberían superar las de aquellos más marginados que ustedes

Deseo que sepan que tienen el derecho de cubrir sus necesidades. Quiero que puedan ser lo suficientemente cuidadosas con ustedes mismas para estar conscientes de sus propias necesidades y logren articularlas claramente. No quiero que tengan temor de pedir lo que necesitan o estar tan enfocadas en las necesidades de otra gente que se descuiden a sí mismas. No quiero que sean perseguidas por la vergüenza de ser demasiado egoístas o ambiciosas. Sin embargo, no deseo que sean insaciables y que sepan cómo cubrir sus propias necesidades, lo que también significa que habrá siempre otros con menos privilegios que no podrán lograrlo. Quiero que sean conscientes de la injusticia y estén dispuestas a sacrificar sus propias necesidades para no perder de vista a aquellos que raramente tengan una oportunidad. Quiero que puedan equilibrar el cuidado propio con el del otro, y el valor con la justicia.

9. Pueden amar a quien quieran, siempre y cuando el amor sea generativo y no asfixiante

Este es un lugar donde existe un poquito de presión para ser heteronormativos. Dos de mis hijas lo son, de hecho, lo manifestaron y lo celebramos y abrazamos sus elecciones y jamás les pedí que fuesen diferentes a lo que realmente son. Quiero que sepan que a quien elijan para estar en una relación íntima, no les genere temor presentarlo por temor a mi juicio. Sin embargo, quiero que sepan que hablaré si veo que la persona con la que tienen una relación las trata de manera que dañe sus espíritus (o viceversa). Si eligen estar en relaciones (y siempre son libres de elegir estar solas o solteras), deseo que esas relaciones sean espacios donde puedan ser apoyadas para florecer, crecer y brillar.

“Quiero que puedan reconocer la fortaleza y la resilencia que poseen para superar circunstancias difíciles y que existe un sentido superior por el cual luchar. Espero que siempre sepan que no tienen que sobrellevar solas las situaciones difíciles de la vida y que, en tanto sea capaz, voy a caminar junto a ellas”.

10. La amistad importa, la comunidad importa, la familia importa

Pero ninguna relación vale que dejen de cuidarse. Deseo que encuentren amistades profundas y duraderas (y mantengan las que ya tienen). Deseo que se rodeen de gente que las apoye, las desafíe, se ría con ustedes, viajen juntas y se nutran. Deseo que reconozcan que vale la pena luchar por la amistad, que el perdón y la gracia son partes necesarias para estar en relaciones con seres humanos imperfectos; que tener gente en su espacio es importante para el éxito significativo y que el conflicto vale la pena ser trabajado cuando se está con la gente correcta. Quiero que puedan descubrir cuánta riqueza se logra cuando se ganan amigos de diferente cultura, color, creencias y provenientes de otros países. Sin embargo, también quiero que sepan que algunas veces es mejor alejarse de ciertas amistades o comunidades donde no se les permite crecer. Quiero que se atrevan a elegir su propio crecimiento y felicidad por encima de relaciones asfixiantes. No quiero que permanezcan estancadas en lugares o con gente que no las valora o respeta.

11. Las partes más difíciles de la vida generalmente son las que traen el mayor crecimiento

Hay una parte de mí que añora protegerlas de las dificultades de la vida, no obstante mi parte más sabia sabe que he crecido más a través de las dificultades. Fui transformada a través del dolor y el trauma, y sé que el trabajo enriquecedor y significativo que ahora puedo realizar es el fruto de todo ese dolor y oscuridad transitada. Quiero que puedan reconocer la fortaleza y la resilencia que poseen para superar circunstancias difíciles y que existe un sentido superior por el cual luchar. Espero que siempre sepan que no tienen que sobrellevar solas las situaciones difíciles de la vida y que, en tanto sea capaz, voy a caminar junto a ellas. También quiero que sepan que jamás deberían sentirse avergonzadas de pedir ayuda a sus amigas o familiares, recurrir a una terapia, y/o buscar tratamiento para una condición mental o trauma. No quiero que ignoren el dolor, sino que lo atraviesen con gracia y valor junto a gente que realmente las ama.

12. Hay mucha belleza y magia en este mundo, no se la pierdan

Algunos de mis momentos especiales con mis hijas son aquellos en los que nos quedamos de pie en reverencia observando un atardecer asombroso en las montañas, cuando reímos con mucha alegría en un parque de diversión, cuando nos sentamos alrededor de una fogata observando cómo se encienden las llamas o conducimos por horas y horas para oír conciertos de nuestras bandas favoritas. Espero que siempre se permitan divertirse, busquen aventuras, la naturaleza las asombre y se rodeen con la belleza. Espero que puedan tomarse el tiempo para detenerse y advertir, incluso, los más pequeños retazos de la magia de vida. Es mi deseo que vivan plena y reverentemente y llenen sus vidas con experiencias significativas.

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