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Astrología: ¿por qué buscamos respuestas en el cielo para nuestra vida?

La astrología es una herramienta de autoconocimiento que acompaña a la humanidad desde hace miles de años. ¿Qué tiene para decirnos este lenguaje simbólico sobre nuestro crecimiento personal y colectivo?

POR Flavia Tomaello

Desde el inicio de los tiempos, el cielo siempre tuvo respuestas ante el desasosiego y la incertidumbre. Lo incomprensible guiaba los ojos más allá, para escudriñar en la densidad estelar, buscando alguna pista para entender el rumbo. Esa pizarra de lectura matemática igualaba en la antigüedad a la astrología con la astronomía, indagando en el movimiento de los cuerpos celestes y su interrelación con la vida humana. 

El estudio formal de la astrología se originó en Mesopotamia (3000 años a.C.) y se extendió a India. Más adelante, gracias a la civilización griega, se transformó en una disciplina abierta en occidente. Los babilonios desarrollaron 12 signos, algunos de los cuales se incorporaron posteriormente al zodíaco occidental cuando, según la tradición helenística, se comenzó a creer que los cielos, divididos según las 12 constelaciones y las estrellas, ejercían una influencia profunda sobre los asuntos terrestres. 

Aunque el sistema copernicano terminó dividiendo los saberes antes reunidos, la astrología se mantuvo como una guía de pensamiento que continuó siendo una presencia más o menos habitual, dependiendo de cada época. De hecho, sus saberes fueron moldeando profundamente a las civilizaciones a lo largo de los milenios. 

Es que el poder del conocimiento siempre es transformador. Más allá de algunos escépticos, la ciencia ha demostrado el poder del movimiento cadencioso de los astros como pauta para comprender las mareas, el ritmo de las cosechas, los ciclos menstruales de las mujeres, el giro acompasado de los planetas. 

“La astrología es un lenguaje sagrado que tiene el potencial de transformar nuestra percepción de la realidad”, explican desde Casa XI, un reconocido centro argentino dedicado a la formación astrológica con la intención de “develar el vínculo estructural entre el sistema solar, la psiquis y el destino para sintonizarnos con el orden que entrama nuestras vidas”. 

¿Cómo impacta ese saber en nosotros? “La astrología, como lenguaje, tiene el potencial para impulsar nuestra evolución en esta vida”, asegura en sus formaciones Pablo Flores, astrólogo chileno y referente de la astrología psicológica y evolutiva, quien asegura que su intención “es que mediante la astrología las personas puedan encontrarse a sí mismas para sanar y evolucionar”, aunque también señala que, por sí sola, esta herramienta no tiene un poder absoluto sobre nuestra vida, sino que somos los seres humanos quienes podemos hacer de ella un mapa donde delinear nuestro camino con trazo propio.

Como partes de un todo, poner el foco en desentrañar el vínculo entre nosotros y los astros nos invita a sintonizar con el orden que enhebra nuestras vidas. “Es un lenguaje simbólico muy profundo que se ha actualizado para brindar respuestas a las preguntas fundamentales que todos los seres humanos nos hacemos —explica Ana María Llamazares, antropóloga de la Universidad de Buenos Aires y escritora, especializada en el estudio de los procesos de cambio de paradigmas y transformación de la consciencia—. ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Cuál es mi naturaleza esencial? ¿Tengo alguna misión en mi vida más trascendente que trabajar y cumplir los roles sociales establecidos? ¿Por qué se repiten ciertas dificultades en mi vida? ¿Cómo puedo mejorar mis relaciones con otras personas?”.  

“Internet hace que todos tengan la oportunidad de acceder a información —advierte Gaba Robin, autora de Oráculo del tarot y Oráculo de las diosas—. Pero la astrología es algo que se estudia toda la vida. No se la puede ver como algo pasajero, porque es una música que cuando la comprendés, te acompaña para siempre. La búsqueda astrológica es entrar a un mar perfecto, saber que desde antes de nacer ya había pautas que te acompañarán en la vida, comprender que tus emociones se dan de una forma porque tu Luna se encontraba en cierto signo cuando naciste”.

Para Mercedes Casini, coautora de Aprende Astrología, confluyen varias cuestiones. «Una tiene que ver con las redes sociales y la cantidad de información que se difunde sobre todo desde la pandemia. Por otra parte, también creo que cada vez más personas necesitamos un sentido, una orientación, un mapa, una guía de vida y la astrología es una de las herramientas para lograrlo. Además, estamos en un momento donde los seres humanos cada vez tenemos más disponibilidad para bucear en lo profundo de nosotros mismos».

Detrás del sentido

«La astrología es un esquema heurístico popular y resistente para dar sentido a los patrones complejos de la naturaleza —explica Mark A. Hamilton, investigador científico sobre esta temática en la Universidad de Connecticut, Estados Unidos—. Para sobrevivir, las civilizaciones antiguas tuvieron que transmitir sus conocimientos estacionales de una generación a la siguiente. Necesitaban un mecanismo popular para pasar información que se convirtiera en memoria colectiva. La omnipresencia de la astrología en todo el mundo antiguo habla de su valor percibido y su facilidad de asimilación. Hoy, de alguna manera, los científicos dejamos de temerle y empezamos a entablar nudos que enlazan el saber ‘duro’ con disciplinas más blandas”.

La historia muestra que la gente se ha interesado más por la astrología en épocas tumultuosas. Este es el concepto que estudió Nayab Javed, especialista en estudios antropológicos de la Universidad de Punjab, en India. “Hemos detectado que la astrología se convierte en una herramienta a la que se puede recurrir para encontrar consuelo —explica—. Por ejemplo, registró un aumento durante la Gran Depresión de la década de 1930, así como en Alemania entre las dos guerras mundiales. Más recientemente, experimentó un auge a raíz de la pandemia de coronavirus”. 

El último informe presentado por Business Researchs Insights reveló que las búsquedas digitales de la temática registraron su máximo histórico durante 2020. Según un estudio del psicólogo Graham Tyson, de la universidad australiana Charles Sturt, activo investigador de los puentes entre la psicología y la astrología, «las personas recurren con frecuencia a ella como método de afrontamiento ante situaciones estresantes, como ocurrió durante la pandemia, cuando anhelaban conectarse y encontrar consuelo en tiempos inusuales”.

“Muchos astrólogos venían anticipando que iba a haber un gran cambio en las estructuras justo en marzo de 2020 —añade Casini—. Creo que con ello la astrología ganó mucha credibilidad y confianza, a la vez que se popularizó gracias a las redes sociales, que facilitan el desarrollo de los contenidos y la forma de compartirlos».

Muchos de los saberes tradicionales no han logrado proporcionar un mapa de significados para las personas. Al respecto, la psicóloga y astróloga Jennifer Freed, autora del best seller Un mapa de tu alma, destaca: «La astrología, a diferencia de aquellos conocimientos que se han planteado como para pocos, ha sido un lugar acogedor para todas las personas”. Sin contar el creciente sesgo holístico que la medicina intenta promover para entender a las personas desde todas sus facetas. 

En definitiva, en la astrología buscás conocerte, «saber de tus potenciales y de tus debilidades —indica Robin—. Ayuda, más allá del día a día, a ver la perspectiva de los años que llegan. Hay movimientos en cada carta natal que anuncian cambios concretos, situaciones y procesos. Nos ayuda a conocernos, y eso ya es mucho. Saber por qué tuvimos períodos que no fueron buenos en nuestro pasado, comprender y comprendernos, entender que la vida no es la que nos venden en las publicidades, sino que cada uno tiene un camino que a veces se oculta entre pasiones, lágrimas y pesares. El sentido de conectar, para mí, es un GPS de propuestas, citas de trabajo, comienzos o finales». 

Casini comparte que «en sesiones de revolución solar veo que la gente necesita detectar el potencial que tiene. La astrología es un camino de arriba hacia abajo y de afuera hacia adentro. Lo que sucede en los planetas es otra forma de traducir lo que ocurre en nuestro interior, es un lenguaje que ayuda a decodificar esa información. Buscamos traducir lo que nos sucede y a la vez poder hacernos preguntas más profundas sobre nuestra forma de ver la vida y de atravesarla».

El baúl para entendernos

Conocernos, hacer lo propio con las personas que nos rodean, entender más sobre nuestra familia y sobre nuestro árbol genealógico, aprehender del tiempo que estamos viviendo como sociedad y como especie, vislumbrar lo real y diferenciarlo de lo superfluo. “Realmente son muchos relojes que podemos interpretar, propios y ajenos para poder comprender qué energías nos están atravesando”, indica Casini. Llamazares agrega: «Poner en perspectiva. Para eso, la astrología tiene una herramienta sintética: la carta natal, una suerte de radiografía energética que nos puede acompañar de por vida, como un mapa permanente de nuestro territorio existencial. Sin caer en esa tentación de control y previsión, las astrología actual humanística también permite reconocer procesos y tendencias, a través del estudio y la observación de los tránsitos y ciclos planetarios”.

Ese trazado nos explica mucho sobre la energía del momento en el que nacimos, «que para esa primera respiración tuvimos que tomar cinco veces más fuerza que para hacer una normal —indica Casini—. Según la astrología, ese momento queda impregnado en nuestra personalidad. A partir de ahí vamos a hacer identidad y también ese instante nos va a contar cuáles son nuestros talentos y qué venimos a aportar al todo que conformamos. También nos enseña que todos tenemos algo especial para ofrecer y que nuestras formas son únicas. Sin sentenciarnos, nos enseña de nuestras tendencias y nuestros patrones repetitivos”.

Ese es el paso parar dar lugar al cosmos en nuestra existencia. “Para hacer un giro radical en nuestra visión de vida —agrega Llamazares— y asumir profundamente las implicancias del cambio de paradigmas que estamos atravesando. Así como en la física lo hubo, cuando pasamos de pensar que la realidad estaba compuesta por partículas sólidas elementales a considerar que aún la materia es energía, ondas de probabilidad y vibración; esta transformación también afectó a la astrología, que pasó de una visión determinista y predictiva a una visión más dinámica, abierta y creativa. Podemos decir que estamos dejando la idea del ser humano-partícula para pasar a vivirnos como seres humanos-ondas de posibilidades».

Para comenzar a explorar esta herramienta de autoconocimiento, van algunas claves para incluir la astrología en el día a día:

-Empezar con un libro o un curso de introducción al ABC del lenguaje astrológico. Según Llamazares, debería brindar conocimiento sobre «la estructura del Zodíaco, los nombres y glifos de los signos, las características de cada signo, el significado de las casas, las energías y símbolos de los planetas, las formas geométricas y una leve idea de los tránsitos planetarios. Con estos elementos se puede acompañar una buena lectura de nuestra carta natal, sin quedarnos con la sensación de que el o la astróloga/o nos habla en un idioma desconocido”. 

-Para saber más sobre uno mismo, iniciar la lectura de los elementos de la carta natal. «Eso puede ayudar a simplificar las interpretaciones —afirma Casini—. Y también todo lo que se relaciona con el Sol, la Luna y el ascendente, que son los tres formatos principales de la personalidad». En la página astro.com eso se puede calcular de forma gratuita, para tener una primera aproximación a la carta natal. 

-Más adelante, podemos adentrarnos en los 10 planetas principales. Y comprender cómo sus posiciones pueden alterar cada escenario. 

-Al margen de los cursos, maestros, talleres, lecturas y estudio, para Robin hay que dejar fluir. «Sentir, latir, vibrar. Hay que ir más allá de las cuadraturas y conjunciones. Hay que dejarse llevar por el ritmo vital de la tierra, hay que ser poeta en la vida, ser conscientes del encanto en cada acto, tener lo agradable como meta”. 

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