Sophia - Despliega el Alma

Cultura

4 mayo, 2020

Arte para sanar el alma en cuarentena

Las propuestas virtuales de curaduría configuran espacios de exhibición alternativos y una nueva relación con nuestro cuerpo. Desde cursar clases abiertas y recorrer obras consagradas, hasta la opción de reversionar a los grandes artistas de todos los tiempos con lo que hay en casa.


En la cuenta @tussenkunstenquarantaine la gente interpreta a su cuadro favorito.

Por María Evangelina Vázquez

En el perfil de Instagram del Theatre Royal de St Helens, la ciudad británica, se puede leer una publicación acerca de estos tiempos. Junto a la foto de un teatro vacío, encontramos el siguiente texto:

En el teatro tenemos una tradición. Cuando está vacío, siempre dejamos una luz encendida. Normalmente, la dejamos sobre un trípode en el escenario y se conoce como luz fantasma o luz testigo. Significa que, aunque el teatro esté vacío, regresaremos. (…) Podemos estar de baja, pero nuestra pasión, nuestra creatividad, nuestro impulso sigue siendo el centro del escenario”.

En época de pandemia y cuarentena forzosa, que los distintos medios de comunicación y medios artísticos puedan mantener encendida esta luz se vuelve fundamental para que las artes sigan vivas. Resulta una preciosa metáfora de estas nuevas formas de vida y de relacionamiento que se están generando en medio de tanta oscuridad. Es imposible no pensar en el lúcido texto que el teórico Marshall Mc Luhan escribió en 1964, cuando los medios ni se asomaban a ser lo que son hoy, pero donde rescata la esencia de nuestras extensiones tecnológicas.

El hombre extendió, o instaló fuera de sí mismo, un vivo retrato del sistema nervioso central (…) cualquier invento o tecnología es una extensión o autoamputación del cuerpo físico, y, como tal extensión, requiere además nuevas relaciones o equilibrios entre las demás extensiones o equilibrios entre los demás órganos y extensiones del cuerpo (…) Como extensión y acelerador de la vida sensorial, cualquier medio afecta en seguida el campo entero de los sentidos“.

Crédito: www.instagram.com/tussenkunstenquarantaine

Con el libro Comprender los medios de comunicación, Mc Luhan presentó una teoría muy interesante, argumentando que todas las tecnologías inventadas por el hombre son una extensión del ser humano. Así, la rueda extiende el pie y el teléfono el oído, por ejemplo. El alfabeto fonético intensifica el sentido de la vista. Los medios de comunicación, en esta era que el autor define como eléctrica, son la extensión de nuestro sistema nervioso central. La imprenta en su tiempo revolucionó la sociedad democratizando el conocimiento. Los procesos de democratización de la información, en la sociedad de hoy, tienen como antecedente esa enorme transformación que generó la imprenta cuando Gutenberg la creó, hacia 1450.

Almas tecnológicas

Es así que hoy nos valemos de la extensión de nuestro sistema nervioso para comunicar y difundir contenidos, como lo hacemos en redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram por mencionar solo algunas. El hombre y la máquina se relacionan de nuevos modos, insospechados hasta el momento actual. En la película Her, de Spike Jonze, el protagonista se enamora de su asistente virtual, que le organiza toda su vida, pero que no es más que una creación informática; su voz es seductora y bella, no obstante, no pertenece a una persona de carne y hueso.

Aquí podemos recurrir al mito de Narciso que tanto le sirve a Mc Luhan para sustentar su teoría:

El mito griego de Narciso atañe directamente a un hecho de la experiencia humana, como indica la palabra Narciso. El joven Narciso confundió su reflejo con el agua con otra persona. Esta extensión suya insensibilizó sus percepciones hasta que se convirtió en el servomecanismo de su propia imagen extendida o repetida. La ninfa Eco intentó cautivar su amor con fragmentos de sus propias palabras pero fue en vano. Estaba entumecido. Se había adaptado a su extensión de sí mismo y se había convertido en un sistema cerrado“.

Crédito: www.instagram.com/tussenkunstenquarantaine

El ser humano se enamora, por decirlo de alguna manera, de estas extensiones de sí mismo que son los medios tecnológicos. Como si viéramos nuestros propios reflejos, quedamos absortos por estas reproducciones de nosotros mismos que son los medios de comunicación. Quedamos también entumecidos: podemos estar horas frente a la máquina en estado de fascinación, viendo los contenidos que cuelgan nuestros amigos virtuales en las redes, comentándolos y produciendo nosotros mismos un contenido propio.

La fusión del humano con la máquina es ya una realidad inevitable.

Se asiste a la instalación de un tránsito de lo humano hacia la máquina, en la que la figura del cyborg es la constante. Ya nadie se sorprende demasiado cuando, en ficciones del más variado tipo, algún trozo de metal, cables o engranajes, asoman bajo un trozo de piel recién cortada”.

Esta relación entre el humano y la máquina ha adoptado formas varias a lo largo de la historia. Y tal como lo analiza Graciela Sarti en su artículo “Mutaciones: Del hombre a la máquina”, este vínculo da lugar a un sinfín de obras de arte, cine, video-arte y performance. Se podría afirmar que nuestra relación con la tecnología hoy está configurando nuevos cuerpos, donde no se sabe en qué punto termina el humano y dónde comienza lo maquínico.

Crédito: www.instagram.com/tussenkunstenquarantaine

Estas transformaciones que se dan en los medios tecnológicos y que reconfiguran nuestras subjetividades son percibidas por los artistas de distintas épocas, ya que son ellos quienes muchas veces se anticipan a las grandes revoluciones humanas. “El artista capta el mensaje del desafío cultural y tecnológico décadas antes de que se produzca su impacto transformador. Entonces, construye modelos, o arcas de Noé, para enfrentarse al cambio que se acerca (…) El artista siempre se encuentra escribiendo una detallada historia del futuro porque es el único consciente de la naturaleza del presente”, describe Mc Luhan.

El arte como bálsamo

En este contexto, resulta pertinente analizar los distintos modos de realizar la curaduría en espacios virtuales en tiempos de pandemia y cuarentena. Los museos e instituciones culturales se encuentran hoy ante un gran desafío y, de pronto, descubrimos que los museos no se encargan solamente de colgar y exhibir cuadros. Hoy, eso se pone en evidencia de la mano de la certeza de la importantísima función social que cumplen los museos.

Una iniciativa destacable es la del Museo Nacional de Bellas Artes con la publicación de un ciclo de entrevistas a grandes autores argentinos, como Roberto Jacoby, Julio Le Parc, Eduardo Stupía, Delia Cancela y Sara Facio. El museo también propone ver una serie de películas vinculadas con el arte y ha colgado materiales y recursos pedagógicos en su página web, donde también se puede acceder a una colección digital.

En la misma dirección, el Centro Cultural Kirchner está curando un ciclo donde se invita a los escritores a reflexionar sobre estos tiempos de pandemia. Se llama Diarios: registro textual de los tiempos que corren. Son, en principio, cinco los escritores convocados: Martín Kohan, Mariana Enriquez, Gabriela Cabezón Cámara, Camila Sosa Villada y Pedro Saborido. Como podemos leer en su página web: “Este proyecto del Centro Cultural Kirchner es una forma de resistencia: el pensamiento no se detiene. La pandemia coloca a la humanidad en una situación extraña, un estado de alta velocidad y de estancamiento a la vez que amenaza con superar la capacidad de acción y de reflexión. El aislamiento de los cuerpos no nos deja en soledad”. Además, el CCK ha abiertos sus archivos audiovisuales a la comunidad, tornando accesibles los registros de los conciertos llevados a cabo en sus instalaciones.

El Malba es una de las instituciones que está aprovechando estos tiempos de virtualidad para ofrecer una curaduría brillante con contenidos de sumo interés para el público del arte. Es así que podemos acceder a una visita guiada por la reciente muestra de Remedios Varo, en Instagram. En la sección Detrás del Malba, se publica el detrás de escena del museo, que incluye, por ejemplo, el proceso de montaje de una exposición y las tareas de conservación y restauración de algunas obras. Además, Malba Cine está publicando cada sábado películas que pueden verse de modo virtual, un ciclo que comenzó con La muerte no existe y el amor tampoco, de Fernando Salem.

Malba Literatura, por su parte, ofrece el Ciclo Conversaciones, una serie de encuentros para dialogar sobre el estado de la literatura contemporánea y sus procesos creativos donde se pueden ver las entrevistas completas en video con Romina Paula, Ariana Harwicz, Camila Sosa Villada, Pablo Katchadjian y Leila Guerriero. Al mismo tiempo, se encuentran a disposición lecturas y materiales pedagógicos para los más chicos. En Malba para colorear, por ejemplo, se ha compartido una selección de las grandes obras de la colección del museo para descargar y colorear en casa. Incluye dibujos inspirados en las obras: Autorretrato con chango y loro, de Frida Kahlo; La mañana verde, de Wifredo Lam; La canción del pueblo, de Emilio Pettoruti; Retrato de Ramón Gómez de la Serna, de Diego Rivera; Abaporú, de Tarsila do Amaral; y el edificio de Malba.

En el ámbito internacional, el Moma ha lanzado una serie de cursos gratuitos online para enfrentar esta crisis. Algunos de los cursos disponibles son: ¿Qué es el arte contemporáneo?, El arte como diseño, El arte moderno y las ideas modernas, El arte abstracto de la posguerra y también estrategias para la enseñanza de arte para los docentes.

El Louvre (#LouvreChezVous), el British Museum, el Museo Nacional del Prado (#PradoContigo) son otros de los museos que utilizan las plataformas virtuales para compartir sus colecciones. En Google Arts and Culture, también se pueden visitar importantes colecciones como la del Guggenheim de Nueva York, la de Bilbao, la del MASP de San Pablo.

El teatro también

En el mundo del teatro se encuentran otros proyectos que merecen ser destacados. El dramaturgo Jordi Casanovas es autor de una notable propuesta en Twitter. Bajo el hashtag #coronavirusplays, propuso la publicación en esa red de monólogos cortos sobre la pandemia e invitó a que los interpretaran actores en sus casas, los grabaran con sus móviles y los publicaran también.

Son varios los teatros que han decidido popularizar y democratizar sus conciertos y obras por medio de las redes: el Bolshoi, el Metropolitan Opera House y el Teatro Colón son algunos de ellos. El Complejo Teatral de Buenos Aires y el Teatro Cervantes (Cervantes online) hacen lo suyo a través de Youtube. En el canal BaCulturaEnCasa se puede acceder a interesantes contenidos culturales, como entrevistas a artistas y obras de ballet y teatro.

Crédito: www.instagram.com/tussenkunstenquarantaine

Tanto en el teatro, como en la música, así como en las artes visuales, todas estas manifestaciones a las que podemos acceder por medios tecnológicos nos posibilitan la expansión de nuestra conciencia. Varios son los museos que hoy nos proponen que imitemos las célebres obras de arte que componen su patrimonio. Esta iniciativa surgió en Instagram de la cuenta www.instagram.com/tussenkunstenquarantaine (las imágenes acompañan esta publicación) y luego se hizo eco en varias instituciones como el museo Getty de Los Angeles.

Encontramos así otra forma de extender nuestro cuerpo, fusionándolo con una obra artística que luego podremos viralizar en las redes, logrando que el arte y la tecnología se conviertan en dos formas de extender nuestros límites físicos.

Ahora todos podemos jugar a ser como Nicola Costantino o como Orlan, artistas que ponen de relieve la capacidad que tienen las tecnologías de extender nuestros cuerpos humanos. Somos cyborgs, criaturas compuestas de elementos orgánicos y dispositivos cibernéticos. Desde la curaduría de espacios virtuales, esto abre múltiples posibilidades y nuevos espacios de exhibición.

Volviendo a Mc Luhan, podemos afirmar que el medio es el mensaje. Será cuestión de abordar las prácticas curatoriales de espacios virtuales como nuevos modos de apropiación de obras de arte que ya no son en sí mismas una unidad cerrada, hermética, sino que despliegan nuevos horizontes para compartir experiencias y generar lazos comunitarios.

En esta época, estas prácticas son lo único que nos queda para comunicarnos dentro del campo artístico y social. Estas extensiones de nuestro cuerpo y nuestra subjetividad son las formas de llevar a toda la humanidad en nuestra piel.

Crédito: www.instagram.com/tussenkunstenquarantaine

Algunos links para tener en cuenta:

Programación especial de Malba virtual

Cursos gratuitos del Moma

Streaming del Metropolitan Opera House

¡Pensamiento ya! Diarios del CCK

Cultura en Casa | Teatro Colón

Pensamiento de artista | Museo Nacional de Bellas Artes

Teatro Bolshoi

Cervantes Online

Cultura en Casa

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

Whoops, you're not connected to Mailchimp. You need to enter a valid Mailchimp API key.

Comentarios ()