Andrew Harvey: «Es tiempo de convertirnos en amantes y bailarines de un planeta sagrado» - Sophia Online

Espiritualidad

Andrew Harvey: «Es tiempo de convertirnos en amantes y bailarines de un planeta sagrado»

Eric Gonzalez

El autor británico acaba de publicar su último libro en donde retoma la figura de María Magdalena y nos invita a formar parte del cambio de consciencia colectivo.

POR Clementina Escalona Ronderos

Cuando terminó de escribir el prólogo de su libro, salió a desayunar. Lo último que anotó fue: “Todos estamos convocados a ser una de las llamas que cantan del fuego renacido”.

No sospechaba que la literalidad de esa frase lo golpearía de lleno un rato después. Andrew Harvey ―erudito religioso y autor de más de 30 libros enfocados en espiritualidad y misticismo ―, acababa, por fin, de cerrar su última obra. The Magdalene Revolution: The Return of the Sacred Feminine and the Birth of Radical Equality, lo había mantenido en un estado de escritura febril durante cinco años, un proceso que describe como desconcertante y revelador.

“Cuando regresé, mi casa estaba en llamas. Perdí todo”, relata el escritor en conversación con Sophia. Sus posesiones, escritos e investigaciones de trabajo, desaparecieron ante sus ojos de un instante a otro. Pero a pesar del impacto, Harvey ―que en 2014 abrió el Instituto de activismo sagrado, una organización dedicada al cambio de consciencia colectivo ―, comprendió que se trataba de un mensaje profundo que trascendía su experiencia personal.

Convencido de que “el tiempo de María Magdalena ha llegado” y que la invitación a que la humanidad despierte es urgente, el autor británico interpretó aquella pérdida como el símbolo que anunciaba el nacimiento de un nuevo paradigma, un tema central en su libro.

Desde el otro lado de la pantalla, Harvey asegura, con un entusiasmo desbordante, que el cambio de era ha llegado. No se muestra ni asustado ni pesimista ante los sucesos actuales del mundo. Más bien cree que la potencia de la seguidora y compañera de Jesús regresó para instalarse en los corazones de todos los seres humanos y transformar el mundo.

Lo que conmueve, sobre todo, es la pasión con la que habla. Conversamos con Harvey sobre cómo lo marcó la experiencia del incendio y sobre qué requiere de nosotros el proceso evolutivo que estamos transitando.

―Decís que haberlo perdido todo en el fuego, aquella vez, terminó de ayudarte a dar el salto hacia una nueva verdad. ¿De qué manera?

―Durante los años de escritura del libro, me sentía completamente abrumado, pero percibía que algo bueno tenía que salir de ese proceso. Nunca imaginé que mi mayor alegría llegaría a través de la destrucción de toda mi vida anterior. Fue mi gran crucifixión y también mi gran renacimiento. Una parte mía murió, pero otra estaba en completo asombro: yo todavía estaba vivo. Esa aniquilación permitió que renaciera a un nuevo nivel de verdad, de presencia y de pasión. Fue como haber vivenciado todo lo que había escrito, y entendí, desde la experiencia, que la humanidad iba a pasar por ese mismo fuego.

―El fuego que reduce todo a cenizas. ¿Qué es lo que va a desaparecer?

―Estamos enfrentando el apocalipsis. En los últimos cuarenta años, María Magdalena viene haciendo apariciones en números masivos por todo el mundo para prepararnos para este gran salto. Es el fin de una forma de ser humanos y el principio de otra. Se trata de una experiencia feroz, de una intensidad inimaginable, que despertará a una cantidad suficiente de personas para que empiecen a hacer el humilde trabajo de entrar en contacto con su propia divinidad y de reconstruir el mundo. 

―¿Cuándo podemos ver surgir este renacer? ¿En diez, veinte, cien años?

―¡Es ahora! Está pasando en este momento. No podemos continuar con esta locura en la que vivimos sin destruir todo rápidamente. Solo basta con mirar el mundo: guerras, destrato a las mujeres y a las comunidades minoritarias, gobiernos déspotas, las mareas en alza… Necesitamos despabilarnos. Si no nos tomamos en serio el mensaje de que es momento de encarnar esta nueva divinidad, nos vamos a auto extinguir.

―Entrar en contacto con la propia divinidad, ¿a qué se refiere?

―Jesús y María Magdalena son dos seres sublimes que habitan dentro de cada uno de nosotros. El sistema sobre masculinizado en el que vivimos, ha suprimido al sagrado femenino y a las mujeres, creando una humanidad donde imperan el odio y la violencia. Necesitamos recuperar la visión integrada, donde nos reconocemos trascendentes y comprendemos que todo es sagrado. Debemos recuperar a un Dios que no es distante ni desapegado, sino que es la fuerza y la inteligencia inmanente a todo. Tenemos que poder abrazar todo esto en cada uno de nosotros.

―¿Cómo podríamos definir el “sagrado femenino” que necesitamos integrar de una manera simple?

―Basta con pensar en todas aquellas cosas que amamos verdaderamente. Cierro los ojos y pienso en la música de Mozart, los colores de las flores, las personas cercanas, nuestros compañeros animales… Pienso en eso y siento una inmensa energía amorosa. Eso es el sagrado femenino: es la potencia y la belleza del amor. Es la verdadera fuerza. La fuerza madre. Y María Magdalena es su arquetipo: es feroz, apasionada, pura, salvaje, alegre, valiente. Se alza desde la verdad y atraviesa cualquier obstáculo. 

―Pienso que encarnar semejante potencia tiene el riesgo de alimentar a nuestro ego, como se ve en tantos líderes espirituales actuales.

―Si realmente estás en contacto con el sagrado femenino, no podés herir ni engañar a nadie. ¿Qué se puede esperar de una espiritualidad patriarcal, excepto que genere monstruos? El mundo está siendo desenmascarado en todas las áreas: la espiritual, la económica, la política, hasta en Hollywood. Los escándalos que salen a la luz revelan lo desintegrados que estamos, y cómo personas que no se transformaron por completo nos vienen enseñando verdades a medias. 

El sistema de gurúes tiene que llegar a su fin, como también la dominación exclusiva de las religiones llenas de vergüenza, culpa, odio al propio cuerpo y a la sexualidad que nos escindieron por dentro. Lo que necesitamos son hermanos y hermanas amorosos, que nos alienten y ardan de compasión.

―Quienes sostienen al antiguo sistema, ¿son conscientes de que se viene un cambio?

―Creo que parte de por qué ciertos seres oscuros están haciendo cosas terribles es porque reconocen que está naciendo una humanidad divina, y entonces todos sus juegos se terminan. Están peleando de manera sucia y despiadada para mantener el control de las viejas formas, sabiendo que la revolución de María Magdalena está expandiéndose.

―Para hacer esta transformación, ¿debemos trabajar en nuestras propias sombras?

―Hay que trabajar no solo sobre la propia sombra, sino también revisar de qué maneras uno ha conspirado contra sí mismo, reconocer cuáles son las mentiras que hemos internalizado, los bloqueos que nos paralizan, los temores que nos privan de dar el salto. Las personas quieren que las cosas sean demostrables, pero no es así como funciona la evolución divina. No podemos contar con que las cosas cambien sin que trabajemos de manera activa y apasionada. Jesús dijo: “No te puedo hacer un Cristo. Te puedo mostrar lo que es. Puedo señalar el sendero, pero lo tenés que transitar vos”. 

Este es un momento fascinante de la historia porque podemos elegir entre dos versiones: la que vagabundea sin sentido, cuya única expectativa es conseguir más poder, más dinero, más sexo y morir con la mayor cantidad de objetos posible, o podemos seguir el camino que proponen los grandes místicos.

―¿Podrías mencionar a algunos de ellos?

―Rumi, Aurobindo y la Divina Madre, el cabalista Moisés de León, y mi propio maestro, Bede Griffiths. Todos anuncian lo mismo: así como hay un final, también hay un comienzo. En medio de todo el horror y la locura que vemos, hay también personas maravillosas haciendo cosas maravillosas. La evolución trabaja a través de la gente que es lo suficientemente valiente para tomar el sendero hacia lo desconocido y alzar la voz en pos de la alegría, el propósito y el sentido; gente que irradia presencia y esperanza más allá del mero optimismo. 

―¿Qué les dirías a las personas que se sienten alejadas de esta visión, desconectadas de lo divino?

―Quizá no lo crean, pero si se abrieran, por ejemplo, a María Magdalena, lo cual sería grandioso dado que está muy presente ahora, ella los guiará a través de los sueños, les hará llegar libros y podcasts. Una vez que recurrís al universo, este empieza a instruirte de forma directa. Solo nos queda tiempo para vivir más apasionadamente, con más intensidad y coraje. Es un tiempo para dejar de ser víctimas y esclavos de un mundo en llamas, para convertirnos en amantes y bailarines de un planeta sagrado. No nos perdamos la fiesta. 

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