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1 septiembre, 2020

El dolor y el amor en acción

Cuando era pequeña, Aldana Di Costanzo perdió a su papá y años más tarde también a su "papá del corazón". El dolor por la muerte y el silencio que muchas veces ronda el tema, la llevó a crear una fundación para acompañar a niños, niñas y adolescentes en duelo.

Por Aldana Di Costanzo*

Antes de entender de qué se trataba la vida, tuve que entender de qué se trataba la muerte. Cuando tenía 6 años, Gerardo, mi papá, murió de cáncer. En mi adolescencia, mi “papá del corazón”, Francisco, también murió. Fui una niña aplicada y “correcta”, pero en el fondo el dolor y el enojo me acompañaban. Me parecía injusto lo que había pasado. Nadie quería hablarme de mi papá. Me esquivaban si surgía algo sobre él, cambiaban de tema. Y yo necesitaba nombrarlo, necesitaba recordarlo, necesitaba hacerlo presente a pesar de su ausencia.

Hoy veo su portarretrato en la habitación de mis hijos o el cuadro con su foto en mi fundación y puedo volver a sonreír. Tardé muchos años, quizás unos 17, para transformar mi dolor en otra cosa. Tardé muchos años en ponerle voz, conciencia y vida a mi dolor.

En 2008 creé Aiken, mi primer hijo, la primera y única fundación de la Argentina dedicada al acompañamiento psicológico de niños, niñas y adolescentes en duelo por muerte de papá, mamá o hermanos, a cargo de profesionales de la salud mental. Siempre soñé con que los niños no vivan sus duelos en soledad y aislados, sino que encuentren adultos referentes contenedores y con recursos emocionales para acompañarlos en su dolor. Con la empatía en acción, rápidamente ese sueño dejó de ser mío y comenzó a contagiarse. Hoy somos un equipo de 40 voluntarios estables quienes sostenemos esta misión.

Uno de mis grandes aprendizajes en la vida fue entender, desde lo más profundo, que sola no podía. Acostumbrada a hacer muchas cosas por mí misma, a ser muy independiente, y a encerrarme en mi soledad; de jovencita pensaba que “sola era mejor”. Hasta que Aiken comenzó a tomar forma y me di cuenta que, sin otros, nada podía construirse ni sostenerse. El trabajo en equipo es clave para que seamos agentes de cambio. Hoy más que nunca, a 12 años de su creación, siento que “la magia” de lo que hacemos tiene que ver con el apoyo, con la unión y el sostén que nos da “hacer con otros”.

Cuando creé Aiken era una joven soñadora, estudiosa y trabajadora que hacía mucho esfuerzo para “llegar a fin de mes”. Tenía el sueño, pero no tenía los medios económicos para iniciarlo. Al no ver esto como una limitación, nunca lo fue. Así que puse en marcha esa iniciativa emprendedora que me empujaba. Por supuesto, en el camino hubo mucho esfuerzo y dificultades, pero gracias a la perseverancia, la convicción, el profesionalismo y el amor, el sueño se hizo realidad.

Estoy convencida de que el trabajo que hacemos en fundación Aiken tiene mucho sentido para la calidad de vida presente y para el futuro de nuestra población. Está estudiado que este es un trabajo preventivo, ya que podemos evitar que en un futuro estos niños sean adultos con problemas antisociales, depresiones, adicciones o incluso suicidas.

La atención psicológica que proponemos (grupal, individual y telefónica), no solo se ocupa de la infancia y la adolescencia, sino que también, en todos los casos, se ocupa del adulto a cargo. El duelo atraviesa a toda la familia y es fundamental darles sostén y herramientas a los adultos, para su propio bienestar y para que puedan acompañar a sus hijos.  También proponemos grupos de jóvenes de entre 18 y 28 años, y grupos de madres y padres en duelo por la muerte de hijos o hijas.

En los grupos, los niños, niñas y adolescentes comparten sus emociones, sentimientos y pensamientos relacionados con la muerte de su familiar en un ambiente de cuidado, de mucho respeto y apertura; encontrándose con otros niños y niñas que atraviesan la misma situación en un espacio de expresión a través del juego y el arte.

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Crónica de un sueño cumplido

Recuerdo como si fuese hoy el primer día que inauguramos los grupos terapéuticos. La emoción que sentí cada vez que se iban sumando los niños al grupo. Me conmovían sus miradas, sus lágrimas y sus sonrisas. Habíamos trabajado mucho en el armado de la metodología grupal antes de ponerla en marcha; cada juego, cada aspecto del encuadre, cada rincón de la sala estaba muy pensado y sentido. También recuerdo los abrazos y las lágrimas entre los coordinadores, una vez que las familias se fueron y nos quedamos en nuestra reunión de cierre.

Hoy sigo emocionándome con cada mirada, con cada lágrima y con cada sonrisa. Y sobre todo agradezco, porque día a día sigo sanando mi dolor. Pareciera que ayudamos a esas familias, pero esas familias nos ayudan a nosotros a seguir aprendiendo, a seguir reconstruyendo parte de nuestra historia y a seguir dándole sentido al dolor.

Luego de los primeros años de atención psicológica nos dimos cuenta de la necesidad que había en nuestra sociedad de información y capacitación sobre el tema del duelo y la muerte. Fue así como sumamos como línea de trabajo capacitaciones y talleres para diversas poblaciones (profesionales de la salud, empresas, docentes, organismos del estado, cementerios y funerarias, etc.), que estuvieran atravesando alguna situación de crisis relacionada con la muerte y el duelo, o bien a aquellas interesadas en adquirir herramientas y formación sobre el tema.

Como sociedad, tenemos que animarnos a hablar de la muerte, a no esquivarla ni evitarla. Incluir la muerte como parte natural de la vida nos permitirá vivir la vida con más conciencia, presencia y gratitud.

Estos 12 años de vida de Aiken fueron muy desafiantes a nivel personal y profesional. En el momento de mayor crecimiento institucional, tuve a mi primer hijo, Tomas, de 6 años y dos años más tarde llegó Fausto. Fue difícil dividir y equilibrar los tiempos entre tantos amores. Aiken realmente tiene un lugar muy importante en mi vida, no solo porque la creé, sino porque le da gran parte de sentido a ella. Mis hijos se criaron rodeados de reuniones de voluntarios, sábados de trabajo eternos, días de juego en la sede de Aiken, con conciencia de la muerte y, sobre todo, con conciencia de la vida, la gratitud, la alegría y el disfrute.

Y hablando de desafíos, no puedo dejar de nombrar al COVID y la reestructuración de todos los programas de Aiken hacia la virtualidad. Nunca fui amiga de la tecnología ni de lo virtual, pero apenas llegó lo primero que pensé fue: “Cerramos todo hasta que nos podamos volver a encontrar”. Al segundo y medio, vinieron a mi mente las miradas de “mis niños en duelo” y me dije: “Definitivamente, no vamos a cerrar nada”.

Así fue como, una vez más, gracias al equipazo de Aiken, pudimos reorganizar todos los programas en versión virtual. Es sorprendente ver a niños tan pequeños hablar de su ser querido fallecido a través de una plataforma, entusiasmándose en cada encuentro y valorando el espacio a pesar de las limitaciones.

Aunque no es lo ideal, y no veo la hora de que volvamos todos a la sede de Aiken para encontrarnos y abrazarnos, algunas cosas de lo virtual y de estar en sus casas con las camaritas fueron realmente profundas, emocionantes y nutritivas para sus procesos. Pudieron mostrar los espacios de la casa donde compartían con sus seres queridos, el lugar de la mesa donde se sentaba, el portarretratos con la foto preferida, la cama donde hacían lucha de almohadas y hasta tocaron con la guitarra “en vivo” la canción preferida de su mamá en durante los últimos días.

Aiken es un lugar de pertenencia, donde se ríe, se llora, se reflexiona y se comparte. Es un lugar donde se respira el dolor transformándose en alegría, en paz, en serenidad, en posibilidad. Es un lugar donde todas las emociones, preguntas, ideas y pensamientos son incluidos y escuchados. Todo esto es Aiken para las familias y también para quienes acompañamos y hacemos posible el trabajo. En Aiken todos sanamos.

*Aldana Di Costanzo es licenciada en Psicología. En 2008 creó Aiken, la primera fundación de Argentina que trabaja el tema del duelo en niños, niñas y adolescentes. Es una emprendedora Social de Ashoka.

Más información: www.fundacionaiken.org.ar

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