Sophia - Despliega el Alma

Ashoka
ALIANZA CON ESPACIO ASHOKA

9 junio, 2020

El desafío de emprender en tiempos de pandemia

El COVID hizo que cambiemos la forma de vincularnos, de circular, de trabajar e incluso de emprender, sin dejar de lado el propósito y repensando el contexto para generar un cambio. En esta nota, la fundadora del mercado orgánico Sabe la Tierra explora el proceso de redefinirse con rapidez ante la pandemia.

Por Angie Ferrazzini* | Fotos: Sabe la Tierra 

De pronto, de un día para el otro, todo se detuvo. Me tomó un poco entender qué estaba pasando. Me pregunté si lo que venía construyendo desde hacía 10 años tenía sentido. Me di la oportunidad de pensar si realmente quería seguir haciéndolo. Medité, caminé alrededor del jardín de casa, practiqué yoga por zoom y agudicé el silencio. Conecté conmigo. Intenté aquietar la angustia y hacerle frente a la incertidumbre. Y la respuesta apareció en forma de pregunta. Lo miré a Paulinho, mi compañero de vida desde hace 17 años, y solté casi sin pensarlo: “¿Y si volvemos a empezar?”. “¿Y si armamos cajones con productos locales y un bolsón de verduras de estación como hacíamos hace 10 años en el living de casa?”. Me miró fijo, se le iluminó la cara, y me dijo: “¡Dale!”.

Ese “dale” fue suficiente para ponernos en marcha.

Convocar al equipo, llamar a los productores, buscar cajas y salir a comunicar a todos los que visitaban el Mercado de Productores de Necochea que íbamos a acercarles productos locales a la puerta de su casa. En tres días estábamos dando ese primer paso posible y llegando a la meta de los 100 primeros pedidos. Mientras tanto, los 11 mercados de productores en Buenos Aires permanecían cerrados.

Había que esperar, repensar y escucharnos en equipo.

Organizamos el primer Zoom donde dimos espacio a las lágrimas, las risas y la charla a corazón abierto. En Sabe la Tierra, hace una década que promovemos una alternativa de vida más sustentable y saludable. Y la practicamos. En el hacer se nos juega el ser. Y hoy, más que nunca, elegimos empezar de nuevo con el espíritu intacto y la misma convicción que nos guía desde nuestros inicios. Haciendo mercados, armando bolsones, lanzando una nueva experiencia de compra online… Pueden cambiar las formas, pero el propósito sigue siendo el mismo.

Hace 10 años que decidí promover el consumo responsable y fundé la ONG Sabe la Tierra. Por entonces pocos habían escuchado hablar de producción sustentable y bastantes menos de comercio justo. El consumo consciente aparecía como la contracara del comprar, tirar, comprar. Tímidamente, la agroecología se abría camino entre tanto campo fumigado y, por entonces, la producción orgánica modelo de argentina era casi sólo de exportación.

Empezamos en 2009 con mucho más entusiasmo que recursos.

Abrimos en el jardín de casa una feria con 16 productores, algo que podría haber quedado en una linda anécdota. Pero lo que nadie imaginaba era que íbamos por mucho más. A la feria de barrio le siguió la apertura del primer mercado y luego otro, y otro, hasta llegar a 11 mercados semanales, un equipo de 30 personas y una red de 300 pequeños productores generando 1200 puestos de trabajo mensuales. Crecimos todos juntos. Porque entendimos que somos uno. Productores, organización y consumidores. Veníamos muy bien. Con un pie en zona norte, otros tantos en CABA y una demostración de localía total en Necochea.

Nuestro trabajo es tender redes, dar visibilidad, generar la mejor experiencia de compra posible, acompañar a cientos de personas en su transición alimentaria y montar y desmontar mercados callejeros. Atendemos las necesidades del productor y el consumidor con foco en cuidar la relación humana entre ambos. Las cadenas cortas (productor-consumidor) se basan en la confianza y la transparencia y esos son nuestros pilares.

La situación actual nos encuentra con todos los mercados cerrados y la esperanza de poder reabrirlos de a poco y cuanto antes. Estamos más ocupados en cómo vamos a volver, que en la vuelta misma. Cómo lo haremos nosotros, cómo los productores, cómo los consumidores. Ya sabemos que de las peores crisis pueden nacer las mejores oportunidades. Y tenemos la enorme oportunidad de redefinirnos.

Me quedo absorta frente a la realidad, pero lejos de pensar que todo está perdido, vuelvo a levantar la bandera del consumo responsable. Y me pregunto: ¿en qué momento de esta pandemia el ticket del supermercado se convirtió en el pasaporte para salir a la calle? ¿En qué momento los supermercados se posicionaron como los únicos lugares seguros? ¿En qué momento los envasados y ultra procesados le ganaron la batalla a lo artesanal, casero y saludable?

Y me permito decirles que, de manera mucho más clara que antes, todo depende de nosotros.

Así como volvimos a cocinar en familia y revivimos las recetas de nuestras abuelas, así puede venir el cambio. Desde cada uno. Es hora de hacernos preguntas. ¿A quiénes vamos a apoyar con nuestra compra? ¿Qué productos consideramos esenciales para nuestra alimentación? ¿Cómo vamos a cuidar nuestra salud de ahora en más? ¿Qué poder vamos a ejercer con nuestro dinero? ¿Queremos saber cómo y dónde se produce lo que comemos? ¿Vamos a medir la distancia que recorren los alimentos desde su lugar de origen hasta llegar a nuestra mesa?

Sepamos que cuando compramos a un productor que trabaja cuidando la tierra y las personas, estamos siendo parte de la nueva economía y, por lo tanto, estamos aportando a un cambio de paradigma desde algo tan básico para el ser humano como el consumo y la alimentación. Y si sembramos nuestros propios alimentos, ¡ni les cuento!

La economía verde fue introducida por la ONU en 2008 como respuesta a la crisis económica, energética, climática y alimentaria en las que se veía sumida la humanidad en el siglo XXI. Tomen nota porque, 12 años después, por fin vamos a tener que tomarla en serio. Es que a medida que nos volvamos a poner en marcha, el bienestar humano, la equidad social y el cuidado del medio ambiente tienen que estar por encima de cualquier otro bien. En Ashoka, la organización que potencia emprendedores sociales innovadores, nos guía un lema que nos incluye a cada uno de nosotros como humanidad: todos somos agentes de cambio.

(*) Angie Ferrazzini es periodista, fundadora de la ONG Sabe la Tierra y Emprendedora Social de Ashoka.

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

Whoops, you're not connected to Mailchimp. You need to enter a valid Mailchimp API key.

Comentarios ()