Sophia - Despliega el Alma

Mujer y política

26 enero, 2016

Adiós a una militante por la paz

Ayer murió Concepción Picciotto, la inmigrante española que durante 35 años protestó frente a la Casa Blanca contra el fin de las guerras y el armamento nuclear. ¿Quién era esta mujer que se volvió célebre levantando su cartel?


Concepcion_Picciotto-cartel

Fueron treinta y cinco años en total. Días enteros de lluvia, de sol. La nieve solía poner todo blanco y el frío, tantas veces, se hacía insoportable en la carpa montada frente a la Casa Blanca. Y sin embargo, Concepción Picciotto seguía allí de pie, sola tantas veces, con un cartel y una sonrisa; manifestándose para alertar sobre el peligro nuclear y la destrucción del mundo.

Hubo quienes pasaron sin mirar. Otros, se detuvieron para entablar con ella una conversación que marcó, sin duda, un camino de reflexión. Ella sabía que su lucha no iba a pasar desapercibida y así, con esa firme convicción, se fue de este mundo.

Inmigrante española, Picciotto murió ayer en un albergue de Washington, Estados Unidos, la misma ciudad donde vivió la mayor parte de su vida. Tenía alrededor de 80 años según conversaban con ella cada día. ¿Pero cómo comprobarlo? Ella vivía aquí, allá; nadie tenía datos certeros sobre su vida personal.

Dice hoy la BBC: “Con ella se cruzaron durante años los turistas que se acercaban a tomar una foto de la Casa Blanca y los capitalinos que recorrían a toda prisa el corazón de la capital de EE.UU.”. Al respecto de su muerte, los diarios locales expresaron la congoja de una ciudad en su postal más invernal, el lugar donde por siempre se recordarán su lucha, su pañuelo y el casco en la cabeza, su cuerpo pequeño, prácticamente diminuto, frente al emblema del poderío armamentista mundial. O ese campamento improvisado, armado con bolsas y cartones y fotos que los curiosos pasaban a visitar, más que por ideología, por el valor visual de semejante excentricidad.

Concepcion_Picciotto-campamento

Para algunos, una heroína. Para otros, una mujer fuera de sus cabales. “Conchita”, como todos la conocían (o “Connie”, como la bautizaron luego en inglés), solía decir que el gobierno la perseguía y quería deshacerse de ella.

En 2013, The Washington Post contaba la historia de esta mujer que dejó España en 1960 y llegó a Nueva York para desempeñarse como empleada de la embajada española. Fue en 1979 que pisó por primera vez las inmediaciones de la Casa Blanca para reclamar que la dejaran ver a una supuesta hija, fruto de su matrimonio con un italiano y con la que aseguraba haber perdido todo contacto “cuando era sólo un bebé”, según dijo en su momento a ese diario.

Concepción Picciotto, la leyenda de Washington D.C.

En 1981, de la mano de su pareja, el filósofo y militante por la Paz William Thomas, comenzó su vigilia de protesta frente a The White House. Y desde el principio se sumaron otros más a protestar contra las guerras y la política del estado norteamericano.

Luego de 35 años y de tantos problemas con la policía de Washington que diariamente la invitaba a desmontar su carpa (“Su rudimentario campamento incluso apareció en la película documental de Michael Moore “Fahrenheit 9/11” en 2004, explica la BBC en su artículo homenaje), solo quedan las fotos y algunas palabras de quien fuera una solitaria y pacífica luchadora de pancartas tomar. “Tengo que estar acá. Esta es mi vida”, expresó aquella vez en que The Washington Post supo hacer de su lucha una causa visible para todos.

Fotos: Wikimedia Commons.

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