Última Edición

Sophia - Despliega el Alma

  • Seguinos

Campaña

30 noviembre, 2016 | Por

La violencia de género desde adentro

Una periodista de Sophia fue parte de una experiencia tecnológica diseñada para atravesar la dura vivencia de una situación de maltrato doméstico y lo cuenta en primera persona. Una iniciativa para crear conciencia, diseñada por Fundación Avon y La Casa del Encuentro.


violencia1
El actor que interpreta al marido violento, en la casa donde transcurre la experiencia.

Lo novedoso tiene esas cosas: todo el mundo quiere ver de qué se trata. Por eso, la campaña S.O.S ELLA: atrapada en una Realidad Violenta de Fundación AVON, sorprendió por su crudeza y a la vez generó una fuerte convocatoria. La invitación era fuerte:  interactuar con los personajes de una relación violenta. Laura y Pablo, papás de Cami. Y entonces, una vez en su casa, transitar por diferentes habitaciones y experimentar las sensaciones que afectan a la víctima de la violencia de género, a través de un video de realidad virtual, formato 360º.  Eso: vivir en primera persona los padecimientos, ser ella por un rato.

violencia4
El gesto temeroso de Laura en sus manos, que se convierten en mis propias manos.

Al momento de iniciar la experiencia, me dicen que no tenga miedo, que no hay violencia física en la escena que estoy a punto de vivir. Voy tranquila, convencida de que podré soportarlo. Me colocan los adminículos tecnológicos 3D y activo el play con mis propios ojos. “Guau”, pienso. Entonces, de repente, ya no estoy en la vida real, sino en una cocina de paredes verdes y alacenas blancas. Frente a mí hay un horno, un extractor; a mis espaldas un reloj de pared detenido en el tiempo. Y si miro hacia abajo soy dos manos que se mueven sobre una mesa con mantel de estampado escocés. Soy esas manos de Laura y soy yo misma, mientras miro la escena mordiéndome el labio inferior. Por un lado, sorprendida de ver cómo la tecnología permite experiencias tan vívidas. Por el otro, por la naturalidad con que transcurren mis minutos dentro de la violencia.

Entonces, a través de los auriculares, escucho la voz de él. Es extraño cómo una puede ser extranjera y a la vez sentirse tan parte de algo. Lo busco con la mirada, moviendo la cabeza, hasta que los anteojos de realidad virtual me permiten verlo aparecer a mi izquierda. Ese señor que entra a la cocina donde estoy sin estar, es Pablo personificado por un actor que protagoniza el resumen de todas las violencias que yo ya conozco. Las vi antes, las sentí, mientras algunos las reproducían livianamente, como si maltratar a alguien fuera lo más normal del mundo. Nunca presencié un hecho concreto de agresión física, al menos no lo recuerdo. Pero sí fui testigo, en varias oportunidades, de cómo los seres humanos podemos violentarnos y ser agresivos, perdiendo de vista el enorme valor que tiene el hecho de ser humanos.

violencia5
Yo misma con el equipo 3D, viviendo el momento mismo en el que Pablo se pone violento.

Desde 2008, Fundación AVON lleva adelante el programa “Alza la voz Contra la Violencia Doméstica”, con acciones de concientización, educación y asistencia a víctimas de violencia para contribuir a la erradicación de esta problemática. Con esta campaña. “Si lo sentís cerca, actuá”, es el lema de su última campaña. “Sólo cuando involucramos más de un sentido y somos testigos del instinto que nos lleva a querer escapar de una situación así, sentimos el impulso que nos lleva a la acción. Para quienes trabajamos en la Fundación, la realización de esta campaña reafirmó una vez más el fuerte compromiso que asume cada uno desde el lugar de trabajo, como desde el ámbito personal, para continuar trabajando en equipo y contribuir a erradicar todas las formas de violencia de género”, expresó Florencia Yanuzzio, Directora Ejecutiva de Fundación AVON.

Pablo le pregunta a su mujer con quién chatea, le quita el celular de las manos. Yo miro hacia abajo y los dedos de la mujer que encarno se mueven nerviosos. Pero ella no habla. Es él quien levanta la voz y le dice que es fea, que está gorda, que cocina mal, que hace todo mal, y le sostiene la mirada, desencajado. En realidad me mira a mí y es así como mis ojos comienzan a llenarse de lágrimas. Nadie me lo dijo nunca así, tan crudamente ni de una manera tan directa, pero igual lo sentí. Lo vi en las publicidades, en las revistas, en el colegio, en la tele, en mi propia familia tal vez; suspendida en realidades no virtuales violentas que se iban entrelazando una y otra vez a través de mensajes como ésos. Y aunque nunca me paralizó el miedo de no saber si un Pablo podía de pronto golpearme, o abandonarme, o dejar de darme dinero para vivir, sí sentí que muchas de nosotras sentíamos que era “normal” no ser respetadas, ni queridas, ni exitosas en nuestras profesiones, por el solo hecho de ser mujeres. En ese sentimiento, tan profundo como el dolor, yo misma fui víctima de los silencios, como Laura.

Al quitarme las gafas de realidad virtual siento los ojos vidriosos y tengo ganas de llorar. Una de las organizadoras se acerca. “¿Estás bien?”, pregunta y me toma de la mano. Asiento. Se percibe una hermandad muy extraña con todas aquellas mujeres que “entraron” en la casa y claramente reconforta sentirlas cerca al salir. No sé muy bien qué decirle. Lo que acabo de vivir me pareció horrible y, a la vez, necesario. Trago saliva y sonrío. Digo: “Uf, qué tremendo”.

Pero lo que más angustia me provoca es que me pregunto qué le pasará a quien está en esas cocinas pero de verdad, en ese espacio que yo acabo de ocupar virtualmente con unas antiparras digitales conectadas a un teléfono moderno. Qué sentirá esa mujer que sabe lo que es escuchar las agresiones sin los auriculares, en sus propios oídos, todos los días de su vida. Pienso por un segundo en mi realidad-real y agradezco secretamente que mi pareja, el papá de mi hijo, sea bueno y me trate bien; que cocine, lave los platos y lleve al nene al pediatra. Me siento afortunada, pero al mismo tiempo me digo que algo no está bien si tengo que alegrarme porque un tipo no me insulta o no me pega. Estará en mí entonces, en todas nosotras, salir de una vez por todas de ese lugar y no permitir que otras queden encerradas, sin salida, en cocinas como ésas.

violencia7
Desde todos los ángulos se ve la cocina donde un marido maltrata a su mujer.

Una experiencia impactante

Según la estadística oficial, cada 37 horas muere en Argentina una mujer víctima de la violencia sexista, y una de cada tres mujeres son o fueron víctimas de maltrato por el solo hecho de ser mujeres. En su mayor parte, los hechos de violencia suceden puertas adentro, y los agresores suelen ser parejas o ex parejas de las víctimas. De este modo, el hogar, un lugar de seguridad y protección, se vuelve un espacio de riesgo y la privacidad se convierte en un muro que invisibiliza la violencia y el abuso. La violencia de género abarca otros aspectos de una relación que exceden a la agresión física. La violencia psicológica, económica, patrimonial, sexual y simbólica del hombre hacia la mujer también son factores frecuentes y es fundamental detectarlos a tiempo para evitar que la situación se agrave. Pero del maltrato sexista se puede salir: la línea 144, destinada a brindar información, orientación, asesoramiento y contención para las mujeres en situación de violencia de todo el país, recibe llamados los 365 días del año, las 24 horas, de manera gratuita.

La campaña interactiva fue organizada por la ONG La Casa del Encuentro junto a Fundación AVON, de la mano de la productora Kamtchatka, para crear conciencia sobre la violencia de género. “En ocasiones podemos no percibir los signos de una situación violenta propia o cercana. Sólo cuando involucramos más de un sentido y somos testigos del instinto que nos lleva a querer escapar de una situación así, sentimos el impulso que nos lleva a la acción”, señaló Florencia Yanuzzio, Directora Ejecutiva de Fundación AVON, al momento de presentar la iniciativa.

Por eso, S.O.S. ELLA trabaja sobre la premisa de que a veces es necesario percibir las cosas “desde adentro” y por esa razón, durante meses, se diseñó el guión en equipo con La Casa del Encuentro, la asociación civil que desde 2003 trabaja en cuestiones de género, responsable de haber realizado el primer registro de femicidios del país. El foco estuvo puesto en hacer de la experiencia una situación tolerable y a la vez creíble, donde quienes llevaran adelante la vivencia pudieran experimentar sensaciones y emociones a través de los ojos de una víctima.

A la hora de evaluar la repercursión de la campaña, Yanuzzio dice: “La devolución de los participantes fue muy positiva. La experiencia permitió a quienes la vivieron atravesar en primera persona el maltrato que sufren muchas mujeres. Tanto mujeres como hombres han salido impactados por lo movilizante de la inmersión. Hubo participantes conmocionados hasta las lágrimas. Muchas mujeres compartieron su experiencia de haber vivido situaciones similares o haber sido testigos del sufrimiento de otras mujeres. Más de un hombre confesó que se replanteó sus actos y su trato con sus parejas en el pasado. Algunos participantes contaban que creían que en algún momento ‘él le iba a pegar’, pero, justamente, desde Fundación AVON, La Casa del Encuentro y el Consejo Nacional de las Mujeres les explicábamos que el objetivo de esta iniciativa es mostrar las primeras instancias de una situación cotidiana de violencia de género, donde el maltrato aparece en el detalle más mínimo y se vuelve parte de la realidad de la víctima”.

violencia2
Imágenes de tiempos felices: las primeras agresiones suelen pasar desapercibidas.

Un dato importante es que video, que se compone de escenas tomadas de casos reales, refleja el tipo de violencia que muchas veces es naturalizada e invisibilizada, sobre la que hace falta aún mucho trabajo de concientización, debido a que no es tan sencilla de detectar como lo es la violencia física.

“Para tomar conciencia de los problemas, muchas veces es necesario que las cosas le pasen a uno mismo. Por eso la campaña buscó interpelar tanto a hombres como a mujeres para invitar a todos a formar parte de la solución, ya que se trata de una problemática cuya respuesta requiere un cambio cultural que nos convoca a tod@s”, concluye Yanuzzio.

Vos también podés ser parte de la experiencia haciendo clic acá

 

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

Comentarios ()