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25 abril, 2018 | Por

Vacunas: todo lo que tenés que saber

En la Semana de Vacunación en las Américas, un recorrido informativo para despejar dudas y reforzar la importancia de la vacunación como un acto de responsabilidad individual, pero también como una decisión de proteger, de forma colectiva, a toda la comunidad.


Cuando en 1998 un estudió vinculó a la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) con el autismo, muchos entraron en pánico por temor a sufrir los efectos adversos de la vacunación. Aunque luego se demostró que el informe era fraudulento y la revista especializada que lo había publicado se retractó públicamente años más tarde, el germen de la duda ya había sido inoculado a nivel mundial. ¿Era realmente seguro vacunarse?

La historia de una mamá que perdió a su hijo por la gripe

Serese Marotta no imaginó el desenlace cuando, en 2009, su hijo Joseph de 5 años fue hospitalizado por un cuadro de fiebre y complicaciones respiratorias. El diagnóstico era influenza, nada que pudiera preocupar: todavía no sabía que una gripe común podía llegar a matar a un chico sano como el suyo. Al recordar aquellos dramáticos días, no puede contener las lágrimas, una vez más. “Una vacuna lo habría salvado, pero en aquel entonces yo no tenía la información necesaria. Por eso me dedico a que la gente tenga esa opción que no tuve: saber”, comparte durante el encuentro convocado por Sanofi Pasteur en Buenos Aires, en el marco de la Semana de la Vacunación en las Américas. Hoy Serese dirige Families Fighting Flu (FFF) (Familias Luchando contra la Gripe), una entidad dedicada a instalar la importancia de la vacunación, a través de un llamado a la acción colectivo. “En honor a nuestros hijos, trabajamos para aumentar la conciencia sobre la gravedad de la enfermedad y para reducir el número de hospitalizaciones y muertes causadas por la gripe cada año. Y no es solo un acto individual, sino la oportunidad de que otros tampoco se enfermen”, enfatiza.

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Serese y Joseph.

Lo cierto es que la vacunación logró erradicar del planeta enfermedades complejas como la viruela y también logró disminuir la incidencia y la mortalidad por otras enfermedades como el sarampión, la tos convulsa y la poliomielietis. Los más jóvenes probablemente no puedan imaginar el impacto que tuvo la epidemia de polio, desatada en nuestro país a mediados de los años 50, aunque los relatos de padres y abuelos son elocuentes: niños con parálisis, en sillas de ruedas, con muletas; miles de muertes. Incluso la gripe, una enfemedad que causa entre 300 y 650 mil muertes al año, hoy cuenta con una vacuna que previene el contagio de las cuatro cepas existentes. En ese marco, del 21 al 28 de abril se impulsa la Semana de Vacunación en las Américas, que impulsa la Organización Panamericana de la Salud (OPS), bajo el lema: “Protegidos colectivamente. LasVacunasFuncionan”.

En su reciente charla para TEDxRíoDeLaPlata, la doctora  Romina Libster, investigadora científica del Conicet, explicó que las vacunas no solo son seguras, sino que además “son uno de los grandes éxitos de la salud pública del siglo XX después del agua potable”. En su exposición, la médica contó cómo vio morir durante una guardia a una bebé de tan solo un mes de tos convulsa: se llamaba Sol y no había llegado a recibir su primer dosis de protección, que se aplica a los dos meses de edad.

Por esa razón, Sanofi Pasteur, la división de vacunas del laboratorio Sanofi, realizó una jornada con periodistas de Latinoamérica con la misión de crear un espacio para la difusión y el intercambio de información sobre inmunización en la región y en el resto del mundo. En ese marco, el doctor Guillermo Capuya, médico y comunicador dedicado a tratar diversos temas científicos, remarcó que “vacunar salva millones de vidas y eso está comprobado: en 16 años, se evitaron más de 20,4 millones de muertes por sarampión; algo así como impedir la caída de 5 aviones Boeing 777 por día, durante un año”. Al referirse al tema, se mostró preocupado por la vuelta del sarampión y, justamente por eso, sugirió que el tema debe ser abordado con seriedad y responsabilidad para reducir el impacto de enfermedades que pueden prevenirse por medio de vacunas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se entiende por vacuna “cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos”. Eso equivale a decir que vacunar es igual a prevenir. Pero no se trata solo de una cuestión individual sino, además, una responsabilidad colectiva. En palabras de la doctora Libster: “Las personas que están vacunadas no solo se están protegiendo a sí mismas sino que al bloquear la diseminación de la enfermedad dentro de la comunidad están, indirectamente, protegiendo a personas de esta comunidad que no están vacunadas. Crean como una especie de escudo protector que al hacer que no entran en contacto con la enfermedad, estas personas queden protegidas”. Es así que se crea lo que en medicina se denomina “inmunidad colectiva”, es decir que a través de cada caso individual se construye una barrera para proteger también a otros.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación.

Vacunas para salvar vidas

Dos casos bajo la lupa

Días atrás, el Ministerio de Salud porteño emitió una alerta epidemiológica por un caso de sarampión en una beba de ocho meses en la ciudad de Buenos Aires, enfermedad que no presentaba casos autóctonos desde hacía dos décadas. Y en Bariloche, el Ministerio de Salud de Río Negro presentó una denuncia contra los padres de un bebé de cuatro meses que ingresó al hospital público de El Bolsón con un cuadro de meningitis, y no había recibido ninguna vacuna reglamentaria para su edad. 

Es cierto que, así como los medicamentos, las vacunas pueden tener posibles efectos adversos, pero los especialistas aseguran que la mayoría son leves y temporales. “Los beneficios son siempre mayores que las posibles complicaciones y es un mito que vacunar puede causar la enfermedad contra la que se está inmunizando”, destaca la doctora Patricia Cervantes, Directora Médica para influenza en Latinoamérica de Sanofi Pasteur, quien explica que, en mundo donde los virus y bacterias recrudecen, “no hay mejor vacuna que la que se utiliza”.

Por su parte, la doctora en Ciencias Biológicas Guadalupe Nogués subraya que mucho daño ha hecho el movimiento antivacunas, debido a que el mismo ha sido refractario a las evidencias, apelando a emociones negativas (como el miedo y el indignación) y manejando una “verdad alternativa” a la que establece la investigación científica.  “Las circunstancias en las que los hechos objetivos influencian menos a la opinión pública que las apelaciones a la emoción o a las creencias personales”, observa la bióloga, quien reconoce que para revertir esa realidad es necesario brindar información certera de manera clara y precisa, para despejar todas las dudas.

Los científicos coinciden: vacunarse es un acto de responsabilidad individual que tiene un enorme impacto colectivo. Tiempo atrás, cuando ni siquiera existía esa posibilidad, miles de personas murieron a causa de enfermedades que hoy, de la mano de las vacunas, pueden prevenirse. “Es nuestra responsabilidad y obligación que nos apliquemos las vacunas que nos corresponden durante todas las etapas de la vida, para evitar enfermarnos y contagiar a nuestra familia y otras personas”, concluyen las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación.

5 datos a tener en cuenta:

  • Los niños y adultos mayores son las personas que presentan mayores riegos de contraer enfermedades graves y morir por las complicaciones que pudieran ocurrir. Hasta los 2 años y a partir de los 60, es necesario seguir las recomendaciones de vacunación,
  • El profesional médico debe ser el encargado de recetar y supervisar la aplicación de vacunas en cada etapa de la vida de sus pacientes.
  • Ante cualquier duda sobre vacunación, se puede consultar con el Ministerio de Salud de la Nación, llamando al  0800-222-1002.
  • El carnet de vacunación se debe guardar en un lugar seguro, ya que es un documento muy importante en el que se van registrando todas las vacunas que recibe una persona.
  • Las vacunas deben ser aplicadas de acuerdo al Calendario Nacional de Vacunación que incluye a lactantes, niñas y niños en edad escolar, adolescentes, embarazadas, adultos y adultos mayores.

¿Son seguras las vacunas?

Las vacunas son seguras. Todas las vacunas aprobadas son sometidas a pruebas rigurosas a lo largo de las diferentes fases de los ensayos clínicos, y siguen siendo evaluadas regularmente una vez comercializadas. Los científicos también siguen constantemente la información procedente de diferentes fuentes en busca de indicios de que una vacuna pueda tener efectos adversos. La mayoría de las reacciones a las vacunas son leves y temporales, tales como el dolor en el lugar de inyección o la febrícula. 

Fuente: Organización Mundial de la Salud.

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