Última Edición

Sophia - Despliega el Alma

  • Seguinos

Reflexiones

15 marzo, 2016

Una sociedad sin abuelas

En su blog para El Huffington Post, el médico español Salvador Casado indaga acerca del valor del "abuelazgo" y confiesa extrañar a las abuelas en la vida cotidiana de esa enorme ciudad que es Madrid. ¿Será cierto que la sociedad moderna las está sacando de nuestra vida?


En su blog para la versión española online del diario The Huffington Post, el doctor Salvador Casado (“Médico de familia tratando de llevar un poco de salud fuera de la consulta”, se presenta en su cuenta de Twitter), se mete con un tema que todos sentimos como propio: las abuelas. ¿Quién no tuvo al menos una, para disfrutarla y sentir que el mundo era un poco más bueno aquellos mediodías de ravioles con tuco, cuando la infancia era un lugar sagrado y nuestra “abue” extendía el mantel floreado con sus manos llenas de dobleces y de pecas?

Pues bien: él doctor Casado asegura que nuestra sociedad ha prescindido de ellas y ahora solo nos quedan el psicólogo o, en el peor de los casos, la medicación para paliar las penas. Leé a continuación el texto publicado por el prestigioso diario norteamericano y danos tu opinión:

abuelita

Nos hemos quedado sin abuelas. Y sin confesores. Las abuelas simbolizan esa parte femenina y sabia que había en todas las familias. Los confesores, la posibilidad que siempre ha habido de poder contarle a alguien aquello que nos pesa por dentro.

“Las abuelas simbolizan esa parte femenina y sabia que había en todas las familias”.

En nuestra sociedad nos hemos quedado sin ambos, otra de las muchas cosas que hemos perdido en el camino. Ahora todos tenemos móvil y conexión a internet, consultamos el whatsapp y las redes sociales. Nos relajamos con nuestras teleseries y hacemos deporte viendo partidos y torneos en nuestra sala de estar.

Cuando el niño se pone malo, vamos al centro de salud o a urgencias del hospital. Cuando nos sentimos mal porque no aguantamos más en el trabajo, con nuestra pareja o con los mil problemas que tenemos, también vamos.

Las abuelas se perdieron. Unas siguen estando en el pueblo, otras en su pisito, del que salen poco. Muchas, en la residencia. Y de los confesores, no les digo nada. Ahora es más moderno: al psicólogo. Pero como sale caro, terminamos en el médico de cabecera que, como no tiene tiempo escuchar nuestras cuitas, nos acaba dando algún medicamento.

Yo echo de menos a las abuelas. Sus manos, sus historias, los guisos suculentos. Sin ellas, esta soledad se hace más difícil de llevar, por mucho prozac que se empeñen en recetarnos”.

Por Salvador Casado, para el El Huffington Post.

Los comentarios de los lectores no se hicieron esperar. Aquí van algunos de los publicados en la página. Y vos ¿qué opinás acerca del lugar que ocupan hoy las abuelas en nuestra vida?

comentarios-abuelas

Leé la entrevista que le hicimos a la Abuela Margarita, una mujer sabia y alegre a la vez: “Es una bella locura la risa”, nos dijo.

abuela-margarita

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

Comentarios ()