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Hijos

16 octubre, 2015

Una buena para las madres que trabajan

Para aquellas mujeres que se preguntan si hacen bien en dejar a sus hijos para salir a trabajar, la respuesta es sí y el por qué está en esta nota...


Quienes tenemos hijos y salimos todos los días a trabajar, alguna vez sentimos el impacto de la pregunta: ¿estaremos haciendo bien en delegar su cuidado a personas ajenas a la familia, o bien dejándolos en colegios de jornadas extendidas? La respuesta, en tantos casos, nunca ha sido sencilla y la inquietud que despierta el tema tiende a volver cada tanto, cuando los chicos muestran alguna variación en su conducta o tienen algún problema en el colegio; o bien cuando es la propia madre quien siente que los extraña y quiere pasar más tiempo con ellos…

Sin embargo, hay una buena noticia para las mamás que trabajan. Un estudio de la Universidad de Harvard indica que, sin importar la cantidad de tiempo que pase fuera de su casa, el impacto sobre la educación de sus hijos es beneficioso así en el plano personal como en el laboral. Tanto, que las hijas de madres trabajadoras resultaron más propensas a obtener puestos de trabajo por sí mismas, lograron más probabilidades de mantener la responsabilidad de supervisión de tareas propias y ajenas, y ganaron salarios más altos que las mujeres cuyas madres se quedaron en su casa. Además, el informe indicó que los varones criados por madres que trabajaban tuvieron, aparte de sus logros profesionales, más probabilidades de contribuir con las tareas del hogar y pasar más tiempo al cuidado de los niños y ancianos de su familia.

Para la investigación se encuestaron 13.326 mujeres y 18.152 varones de 24 países desarrollados y los investigadores basaron sus análisis en las respuestas recogidas con respecto a actitudes hacia la igualdad de género, tanto en el hogar como en el lugar de trabajo.

“Hay muy pocas cosas que tengan un efecto tan claro a la hora de impactar sobre la desigualdad de género como ser criados por una madre trabajadora”, asegura Kathleen L. McGinn, profesora de Administración de Empresas en Harvard Business School, una de las responsables de llevar adelante el estudio. Tanto ella como sus colegas se preguntaban cómo los modelos de familia colaboraban a crear (o no) escenarios de igualdad de género, tanto en términos de oportunidades profesionales, como de responsabilidades en el hogar.

“El vínculo entre el hogar y el lugar de trabajo es cada vez más crítico, ya que hoy tenemos dos asalariados en cada familia”, explica McGinn y sostiene: “tendemos a hablar más sobre la desigualdad en el lugar de trabajo, y sin embargo, la desigualdad en el hogar es realmente preocupante”.

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La profesora Kathleen L. McGinn, responsable del equipo de investigación de Harvard.

Los datos son contundentes: en los países desarrollados, las mujeres empleadas en los hogares biparentales gastan un promedio de 17,7 horas por semana cuidando a sus familiares, mientras que los varones ocupados dedican aproximadamente 9, según los investigadores. Al mismo tiempo, las mujeres reportaron haber gastado un promedio de 17,8 horas a la semana en las tareas del hogar, mientras que los varones un promedio de 8,8 horas.

Para medir el efecto global de las madres que trabajan, los investigadores se anclaron en los datos arrojados por la encuesta de la International Social Survey Programme,  llamada “Familia y cambio de roles de género”, entre los años 2002 y 2012.

La encuesta incluyó varias páginas de preguntas relacionadas con las actitudes de género, vida en el hogar y ruta de la carrera. Pero los investigadores estaban interesados principalmente en la respuesta a una pregunta clave: “¿Su madre trabajó fuera de su casa después de que usted nació y antes que su cumpleaños número 14?”.

“No nos importaba si ella trabajó durante unos meses a un año, o si trabajaba sesenta horas por semana durante toda su infancia”, dice McGinn y reconoce que el mayor interés estaba en determinar si esa persona tuvo un modelo de madre trabajando tanto dentro como fuera del hogar.

El equipo de investigación se trazó la misión de averiguar el impacto que crecer al cuidado de una madre trabajadora tenía sobre determinados aspecto de la vida de esos chicos, una vez devenidos en adultos.

Para la investigación se encuestaron 13.326 mujeres y 18.152 varones de 24 países desarrollados y los investigadores basaron sus análisis en las respuestas recogidas con respecto a actitudes hacia la igualdad de género, tanto en el hogar como en el lugar de trabajo.

Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia, Francia, Alemania y Eslovenia fueron los países que arrojaron datos más igualitarios. En cambio Israel, Estados Unidos, Gran Bretaña, España, Australia, República Checa, Polonia, Eslovaquia, Suiza, Austria, Japón y Taiwán fueron más moderados, mientras que Chile, Letonia, México, Filipinas y Rusia se mostraron más conservadores.

“Hay mucha culpa los padres por tener ambos padres trabajan fuera del hogar”, dice McGinn. “Pero lo que esta investigación nos dice es que no sólo estás ayudando a su familia económicamente y ayudar profesionalmente y emocionalmente si tienes un trabajo que te gusta, pero usted también está ayudando a sus hijos. Así que creo que tanto para las madres como para los padres, que trabajan tanto dentro como fuera de la casa da a sus hijos una señal de que las contribuciones en el hogar y en el trabajo son igualmente valiosas, tanto para hombres como para mujeres. En resumen, es bueno para sus hijos “.

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Vintage: madres trabajadoras y el eterno desafío de criar hijos con conciencia de género.
Fuente: Harvard Business School. Imagen de portada: cortesía franky242, FreeDigitalPhotos.net

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