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Educación

14 agosto, 2013

Un profesor, millones de alumnos


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Salman Khan revolucionó el mundo educativo: con videos on-line enseña todos eso que queda flojo en el aula. El secreto: los chicos aprenden a su ritmo. El sistema se llama “educación combinada” y plantea rever a escala planetaria el rol del docente y la enseñanza tradicional. Por: María Eugenia Sidoti. Fotos: gentileza Khan Academy.

El futuro de la educación es hoy. Y no son pocos los emprendimientos que están revolucionando el mundo de la enseñanza mediante sistemas on-line. Aunque tal vez uno de los más representativos sea el de Salman Khan, un exfinancista norteamericano de origen bangladeshí que un día dejó todo para dedicarse a la educación libre y gratuita a escala planetaria. Basta ingresar su nombre en un buscador para que, además de las páginas vinculadas a su academia, aparezca una segunda opción que da cuenta del impacto de su trabajo. “También puedes buscar Bill Gates”, da como resultado la búsqueda y, aunque lleva a preguntarse qué tiene que ver ese nombre –para muchos desconocido– con el hombre más famoso del mundo digital, la comparación no es aleatoria. Gates es el más ferviente seguidor de la Kahn Academy, la iniciativa de Salman, y a través de sus millonarias donaciones impulsa este método que está cambiando la forma de educar. Pero, sobre todo, de aprender. De hecho, fueron los propios hijos del creador de Microsoft quienes abrieron la ventana a su padre, contándole que aprendían mejor con los videos Salman Kahn que en su excelentísimo colegio.

Del mismo modo, millones de alumnos de distintos rincones del planeta se conectan cada día buscando material didáctico que los ayude a comprender o reforzar aquello que, muchas veces, queda flojo en el aula. Pero ¿en qué consiste el método? La Khan Academy es una organización educativa sin fines de lucro iniciada por Salman Khan en 2008, que trabaja con videos educativos que se pueden ver fácilmente por Internet. Su misión es proporcionar una educación gratuita y de calidad a cualquier persona, en cualquier lugar, acelerando a la vez los conocimientos adquiridos. Los materiales en línea abarcan temas que van desde las matemáticas y las finanzas hasta la historia y el arte. Hay miles de videos en distintos idiomas, con explicaciones y tareas paso a paso que componen un plan de estudio. Los alumnos, al participar, pueden ganar puntos, lo cual hace del aprendizaje un espacio interactivo en donde sus conocimientos son puestos a prueba sin la presión de pasar de año. Y lo más importante: aprenden a su ritmo.

Al respecto de cómo y por qué comenzó, “Sal” –así lo llaman sus seguidores– explicó sus motivos en las prestigiosa TED Conferences. “Era analista en fondos de inversión. Una vez, de viaje en Boston, me puse a ayudar remotamente a mi primo, que estaba en Nueva Orleans, con su tarea de Economía. Como quería ser preciso con algunas explicaciones, comencé a subirle videos a YouTube, como un suplemento que lo ayudara a recordar. Entonces, algo interesante sucedió: mi primo me dijo que me prefería mil veces más en esos videos que en persona”, dijo, lo que arrancó las carcajadas de todos los presentes.

El comentario, si bien gracioso, demostraba el costado más profundo del método: “Ellos podían poner pausa y repetir, sin sentir que me estaban haciendo perder el tiempo. Y no tenían que avergonzarse preguntando; podían ver los videos cuantas veces quisieran y a su propio ritmo”, señaló este hombre de 36 años, interesado en un aspecto a su entender menospreciado de la educación: permitir que los chicos puedan aprender acorde con sus tiempos, equivocándose.

Esos videos nunca fueron privados y eso motivó que más y más chicos y jóvenes pudieran verlos, lo que dio lugar a la puesta en marcha de la academia que lleva su apellido y cuyos recursos económicos se generan a través de donaciones de empresas como Microsoft y Google, entre otras. “Los videos eran vistos por miles de estudiantes de todas partes del mundo que me contaban que era la primera vez que entendían un ejercicio o que sonreían haciendo una derivada. El día en que el padre de un chico con autismo me dijo que su hijo solo aprendía matemática a través de los videos, entendí que mi misión debía ser ayudar a la gente. Así que me propuse realizar un emprendimiento de valor social”, dice hoy, convertido en un referente educativo a nivel global que ya cambió la forma de dar clase en varias ciudades de los Estados Unidos, en donde los profesores decidieron educar a la inversa del método tradicional. Es decir, dejando que los chicos aprendan los contenidos on-line y luego hagan tareas y despejen dudas en el aula.

“En un salón tradicional hay un docente que explica y toma examen a treinta alumnos. Y aunque haya quienes aprueben solo en un 60%, se avanza al siguiente tema. ¿Pero qué pasa con ese 40% que no se entendió? Son agujeros que quedan en los cimientos”, considera Khan, quien se anima a soñar en grande: dar lugar a un mundo sin fronteras geográficas, idiomáticas, económicas ni sociales a la hora de aprender. “Queremos transformar la educación en algo maravilloso –cuentan los integrantes de su equipo de trabajo, compuesto por educadores y voluntarios–. Deseamos que en diez años haya mil millones de aulas y, entonces, miremos atrás y digamos: ‘Qué tiempos extraños esos en los que la educación no era libre y gratuita’”. Juntos, dicen, harán que la educación deje de ser un aula cerrada para convertirse en una ventana abierta de par en par. 

Educación combinada en Latinoamérica

En enero de este año el empresario mexicano Carlos Slim anunció una alianza con la Khan Academy. Destinó más de 300 millones de dólares para un programa de colaboración educativa que ya tradujo más de mil de sus cursos al español y busca hacer los mismo con el resto de los contenidos hacia 2015, lo que incluye asimismo materiales de interés local. Además, existen actualmente en Perú once Escuelas Innova (serán 70 en 2016), que ya trabajan con el sistema de educación combinada de la mano de Kahn.

Más cifras

La Khan Academy tiene más de 4300 videos de los cuales el 75% fueron hechos por el propio Salman. Más de 30.000 aulas reales usan su método de educación combinada. Tiene más de 4 millones de alumnos de 216 países. Aunque la mayoría de sus contenidos aparecen en inglés, sus voluntarios tradujeron parte del material a 28 idiomas. La academia tiene 42 empleados full time más 13.000 voluntarios.

La revolución de Salman Kahn

Por Gabriel Sanchez Zinny desde Washington (*)

Los sistemas educativos están enfrentando profundas transformaciones, tanto en los países desarrollados como en los emergentes, con una clara conciencia en ambos de la necesidad de mejorar la calidad de la educación, enseñando a los alumnos habilidades y conocimientos acordes con las demandas sociales, culturales y laborales del siglo XXI. El consenso sobre una mayor calidad es casi unánime; mucho más difícil es encontrar las fórmulas para alcanzarlo. La tecnología podría ser una manera de catalizar estas reformas.

Tal vez una de las mayores disrupciones en la forma de enseñar y aprender que se han visto en los últimos años es la que trajo la Khan Academy al mundo de la educación.

La tecnología permite personalizar la enseñanza, y presentarla a la medida de las capacidades e intereses de los estudiantes. Si estás leyendo este artículo, probablemente asististe durante doce años a la escuela con otros treinta alumnos, donde todos tenían que aprender de la misma manera, los mismos contenidos y al mismo ritmo.

La visión de la Khan Academy es proveer una educación de primera clase a todos, en cualquier lugar del mundo. Actualmente los sistemas educativos no lo logran: los mejores maestros terminan la mayoría de las veces en las mejores escuelas, y los estudiantes más marginados asisten a otras con los peores recursos. La tecnología puede cambiar todo esto; puede homogeneizar la calidad educativa.

La tecnología permite combinar la enseñanza con las nuevas demandas de la Revolución Industrial. Si bien esta tecnología es solo una herramienta, un instrumento que se puede utilizar mejor o peor, tiene la capacidad de transformar la manera de enseñar y aprender, poniendo al alumno en el centro del sistema educativo y aumentando la calidad de la enseñanza para todos.

(*) Fundador de Kuepa.com, la compañía de aprendizaje combinado en Latinoamérica.

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