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Sabiduría

7 marzo, 2019

Sí, las mujeres pensamos diferente

Los mitos, las diosas y el matriarcado vuelven a ser parte de una conversación silenciada durante siglos en Occidente. ¿Por qué es necesario recuperar la reflexión filosófica con voces femeninas?


Algunas, de las tantas pensadoras fundamentales que cambiaron nuestra época.

La sabiduría es femenina”, es la primera frase del libro Las mujeres piensan diferente (Sudamericana), un texto donde las escritoras Marit Rullmann y Werner Schlegel partieron de una pregunta: ¿por qué, a la hora de trazar la historia tradicional de la filosofía, las pensadoras mujeres nunca aparecían citadas?  

Es sus páginas buscaron visibilizarlas, compartiendo las voces e investigaciones de muchas de ellas; valiosos aportes que dieron como resultado una nueva forma de reflexión y de acción a la hora poner en valor lo femenino y cuestionar la hegemonía discursiva del patriarcado.

El libro fue editado hace algunos años, cuando la posibilidad de vislumbrar verdaderos cambios estructurales todavía parecía remota. Hoy, de la mano de esas mujeres (y de tantas otras que hicieron historia a través de disciplinas diversas), el mundo comenzó a delinear un escenario totalmente nuevo, un espacio global en el que vamos recuperando, poco a poco, a las diosas amordazadas por el relato machista.

Años atrás, las mujeres luchábamos por votar. Hoy nos hermanamos en nuestras conquistas.

¿Por qué hablar de eso sagrado femenino?

Porque, como describe el psicoanalista junguiano Edward Whitmont en su libro Regreso a la Diosa, se trata de una búsqueda que va más allá de los géneros: “La Diosa es la guardiana de la interioridad del ser humano”, escribe allí el austríaco y, en otro pasaje, remarca: “Lo femenino exige un nuevo reconocimiento al mismo tiempo que surge una violencia que lo amenaza todo”.  

La violencia machista, esa que continúa cobrándose la vida de una mujer cada 32 horas en nuestro país, según el último relevamiento del Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, dirigido por la Asociación Civil La Casa del Encuentro. Y que, entre otras cosas, es el resultado de haber sido silenciadas en pos de un orden establecido a partir de luchas de poder.

La mujer está ocupando cada vez más espacio en el debate cultural, también entre nosotras, las mujeres, que una y otra vez denunciamos el ser tratadas como ‘objetos’ sexuales o como propiedad de los varones, y no como ‘sujetos’ autónomos. Esta reivindicación ha desatado una diabólica violencia de varones machistas contra las mujeres a las que tienen de rehenes, violadas y abusadas en las guerras, sojuzgadas con excusas religiosas, o maltratadas y asesinadas en lo privado, un genocidio planetario. Paradójicamente, cada vez más mujeres consiguen altos cargos de poder, ya sean políticos o corporativos. Lo femenino está buscando un nuevo lugar en la cultura”, compartió tiempo atrás Cristina Miguens, Directora de Sophia, en una columna que podés leer haciendo clic acá.

Si pudiéramos lograr que otra vez un tiempo cíclico femenino tuviera la validez que probablemente alguna vez haya tenido, en los lejanos días interminables de las grandes diosas, quizás el siglo XXI pueda pasar a la historia de los hombres como el siglo de las mujeres”.

Marit Rullmann – Werner Schlegel

En este día tan especial, te compartimos el legado de seis mujeres que, a través de trabajos valientes y luchas muchas veces en soledad, lograron cambiar mentalidades y abrir nuevos rumbos para todas.

Gracias a todas las que asumen a diario el desafío de recordarnos la necesidad de honrar lo femenino, más allá de los géneros.

Si pudiéramos lograr que otra vez un tiempo cíclico femenino tuviera la validez que probablemente alguna vez haya tenido, en los lejanos días interminables de las grandes diosas, quizás el siglo XXI pueda pasar a la historia de los hombres como el siglo de las mujeres”, concluyen su trabajo Rullmann y Schlegel, de quienes tomamos la idea prestada: sí, las mujeres pensamos diferente. Y lo celebramos.

Marie Le Jars de Gournay, Francia (1565-1645)

Filóloga, poeta y filósofa autodidacta, es considerada una de las primeras feministas de la historia. Autora del libro Égalité des hommes et des femmes (Igualdad de hombres y de mujeres), escribió: “Hasta tal punto hombre y mujer son una sola cosa, que cuando el hombre es más que la mujer, la mujer es más que el hombre”. En tiempos en que el varón había sido puesto en el centro de la reflexión filosófica y científica, ella expresó: “No está mal recordar que algunos críticos se han extraviado al llegar a la tonta presunción de que debían despreciar a las mujeres en detrimento de los hombres, basándose en que ellos son la fiel imagen de Dios. Una imagen que según esta lógica debería basarse en la barba”.

Marija Gimbutas, Lituania (1921-1994)

“Hasta tal punto hombre y mujer son una sola cosa, que cuando el hombre es más que la mujer, la mujer es más que el hombre”.

Marie Le Jar de Gournay

Arqueóloga radicada en California, Estados Unidos, se dedicó a echar luz sobre la existencia de una cultura matriarcal previa al patriarcado. A través de sus trabajos demostró que el matriarcado no se basaba en la obtención de poder sobre los varones, sino en el culto de los valores femeninos: la energía, la vida, el amor y la sabiduría. En The Civilization of the Goddess (La civilización de la Diosa) revela las diferencias entre el sistema de la vieja Europa (sociedades igualitarias centradas en un orden social pacífico edificado sobre el culto a lo femenino) y el patriarcado indoeuropeo, que se impuso después a través del dominio jerárquico de los guerreros. Aun así, su mirada era optimista: “Los ciclos nunca dejan de girar, y ahora encontramos a la Diosa que emerge de los bosques y montañas, nos trae esperanza para el futuro y nos devuelve a nuestras raíces humanas más antiguas”, escribió.

Mary Daly, Estados Unidos (1928-2010)

“Las diosas siempre vuelven a ser asesinadas”, dijo esta filósofa y teóloga estadounidense, pionera a la hora de plantear diálogos entre la filosofía clásica, la teología y el feminismo. Dio clase en el Boston College como profesora de cursos sobre teología, ética feminista y patriarcado y llevó a cabo la primera sistematización de teología y filosofía feminista, para la que diseñó un método trasversal. “Casi todo nos ha sido robado por el patriarcado. Nuestra creatividad ha sido robada, nuestras energías y nuestra religión. Lo quiero todo de vuelta”, es una de sus célebres frases.

Carola Meier-Seethaler, Alemania (1951)

Es filósofa y psicóloga con formación psicoanalítica. “Profesionalmente, trabajé como profesora en una escuela social y como psicoterapeuta en la práctica privada. Mis experiencias terapéuticas forman el punto de partida para una extensa investigación sociocultural en los campos de la prehistoria, arqueología y etnología, así como para la exploración de imágenes simbólicas en la mitología, los sueños y el arte”, cuenta esta mujer cuya obra se basa en una crítica profunda a las estructuras patriarcales de nuestra sociedad y de los patrones de pensamiento que conducen a la discriminación contra lo femenino y la explotación de la naturaleza. ¿Su búsqueda? “La construcción de estilos de vida más justos y pacíficos”, explica Carola.

Gerda Hedwing Lerner, Austria (1920-2013)

“Dentro de una cultura poseída por el mito del mal femenino, nombrar, describir y teorizar sobre el bien y el mal ha constituido un laberinto, una neblina del engaño. El viaje de las mujeres se está abriendo paso a través de este laberinto, saltando al espacio libre, que es un proceso de aturdimiento”.

Mary Daly

Historiadora y escritora nacida en Viena, se naturalizó estadounidense luego de escapar junto a su familia del nazismo. Por su militancia feminista pasó meses en la cárcel. Su compromiso radicó en academizar la historia de las mujeres, normalizando su enseñanza y su cultivo. “Trabajé con mujeres. Compartí con ellas la experiencia de haber sido una trabajadora sin cualificación primero y semi-cualificada después, la de dar a luz, ser ama de casa, madre, activista. En todos estos roles y ocupaciones encontré un grupo activo y dinámico de mujeres que trabajaban silenciosamente y sin reconocimiento público, generalmente sin cobrar y con frecuencia sin percatarse de la importancia del trabajo que estaban haciendo. Vi florecer a las organizaciones cívicas porque en la comunidad había un puñado de estas mujeres”, una de sus tantas reflexiones en materia de género.

Gerda Weiler, Alemania (1921-1994)

Aunque era muy buena estudiante, su padre le prohibió ir a la escuela secundaria, destino que logró torcer gracias al apoyo de sus maestros. Se casó y tuvo una hija que murió al año. Viuda (su marido cayó en combate durante la Segunda Guerra Mundial) y varada en un pequeño pueblo, se formó como maestra y se dedicó al cuidado de su segunda hija. Al tiempo se casó nuevamente y tuvo tres hijos más. Ser madre de cuatro no le impidió formarse en psicología. En 1977 fundó la asociación Las mujeres aprenden juntas, una universidad comunitaria. Allí se dedicó a la investigación matriarcal. En un momento en que el movimiento de mujeres luchaba por la igualdad para hombres y mujeres, ella volvió a los orígenes para estudiar las relaciones de vida femeninas que fueron decisivas en culturas que cultivaban el culto a la gran diosa.

Leé también: «Lo femenino despierta el alma»

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