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Sabiduría

12 octubre, 2018

Dolores de alumbramiento

Nacer a una nueva vida nunca es un proceso sencillo y habrá que atravesar la vulnerabilidad que supone dicho proceso de la mano de un sentido superior. Pero, ¿cómo encontrar a Dios en el desierto? Escribe Cristina Miguens.


Las crisis arrasan con todos los seres humanos por igual: mujeres y varones, casados, solteros y separados, jóvenes y no tan jóvenes. Sin importar su condición social, su color de piel o su credo, todos se ven llamados alguna vez, o incluso muchas veces, a nacer a una nueva dimensión de su alma.

¿Qué significa eso?  

Que frente a la desesperación de un hecho que llega a la vida por “azar” y de cuyo impacto nadie nunca está exento (un divorcio, una enfermedad, un despido), se debe emprender una búsqueda espiritual vigorosa, si lo que se intenta es no quedar atrapado bajo los escombros del derrumbe que ha tenido lugar de pronto y sin previo aviso.

En primera persona

Llegado el momento de máxima desesperanza, cuando se derrumbaron mis certezas y me encontré perdida en un desierto donde ya nada era como había sido hasta entonces, cuando los mecanismos de defensa dejaban de funcionar y el psicoanálisis había agotado todas sus respuestas, necesité dar un salto al vacío y entregarme ciegamente a la oración y a Dios, para que empezara el verdadero proceso de sanación”.

Cristina Miguens 

En un texto íntimo, Cristina Miguens, directora de Sophia Online, comparte su propia experiencia en esa exploración, tan honda, que luego le permitió ser guía para otros en su misma situación.

Para ella, como para tantas otras personas, la salida fue el camino espiritual.

Porque si bien la ayuda psicológica siempre es necesaria para elaborar las circunstancias más difíciles de la vida, como dice la autora de este columna, el anhelo más profundo del alma nunca brinda explicaciones racionalesDesde el tiempo de los patriarcas de Israel, a Dios se lo encuentra en el desierto. No en el éxito y en las vanidades del mundo. Por eso, en general, nadie “elige” irse al desierto: uno “es llevado” al desierto”, escribe en otro pasaje de su texto.

¿Qué es el desierto?

Puede ser la tristeza o el desaliento de una situación adversa como la enfermedad, el desamor o una pérdida… O mejor, como dice Cristina: “El desierto remite al derrumbe de un paradigma “idolatrado” –en el que hemos puesto toda nuestra confianza y hasta nuestra identidad–, lo que nos lleva a una situación de vulnerabilidad e indefensión, y hasta de desesperación, donde sólo podemos recurrir a Dios. Ahí se pone a prueba nuestra humildad”.

Pero no habrá reconstrucción posible sin destrucción.

La historia del Éxodo se repite en el alma de cada ser que ha sido puesto a prueba: un camino de dolor en la búsqueda de la luz, para dejar atrás todas las ataduras y llegar, por fin, al reencuentro con Dios.

La mística nace precisamente en el lugar de nuestra desesperación: allí donde desesperamos de nosotros mismos porque ya nada nos sostiene, porque percibimos la falta de fundamento de nuestra existencia”.

Anselm Grün

Algunas preguntas:

• ¿Qué tienen para enseñarnos las crisis?

• ¿Cómo se puede salir del error?

• ¿Dónde se encuentra la Tierra Prometida?

• ¿Por qué duele tanto llegar a la luz?

• ¿Cómo será el alumbramiento?

Si estás buscando las respuestas a ésos y otros interrogantes, te proponemos leer el texto completo haciendo clic acá.

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