Última Edición

Sophia - Despliega el Alma

  • Seguinos

Sustentabilidad

2 diciembre, 2016

Renacer en Nepal

Allí donde la discapacidad física marginaba a las mujeres en una sociedad patriarcal como la nepalí, la australiana Stephanie Woollard vio la oportunidad de brindarles herramientas y las ayudó a fortalecerse con la creación del colectivo Seven Women.


nepal0

Por Tais Gadea Lara. Fotos: Seven Women.

Una frase popular dice que “viajar es la forma más saludable de ejercitar el alma y el espíritu”. Estas palabras bien podrían haber inspirado a la australiana Stephanie Woollard cuando llegó a Nepal por primera vez en 2005. Tenía 20 años, había emprendido un viaje de voluntariado y era una turista llena de entusiasmo cuando, en medio del recorrido, se detuvo a conversar con un grupo de siete mujeres que hacían sopas y velas. Lo que Stephanie no sabía era que ese día su vida iba a cambiar para siempre.

“Me encontré con estas mujeres que vivían en una carpa con casi nada y supe que tenían en común algún tipo de discapacidad. Intentaban vender sus productos pero, por su condición, nadie les compraba nada y les era prácticamente imposible hacerse de un recurso para subsistir”. A Woollard le bastó ese primer encuentro para descubrir una problemática social aún mayor que viven las mujeres en ese país de Asia meridional, el mismo que muchas veces solo conocemos por la belleza de sus paisajes, sus templos antiguos, sus alfombras artesanales y sus habitantes con vestimentas coloridas.

“En los primeros momentos fui viendo cómo vivían y al escuchar sus historias supe que en Nepal la discapacidad física es considerada un estigma que trae mala suerte. No solo no se les permite trabajar y desarrollarse; tampoco pueden ser tenidas en cuenta por un hombre para casarse. Nepal es aún hoy  una sociedad patriarcal donde las mujeres son vistas como ciudadanas de segunda que deben quedarse en sus casas haciendo las tareas domésticas. Es un país donde existe la creencia de que ser discapacitado en esta vida se debe a que estás siendo castigado por tu vida anterior; de ahí que sea muy difícil para ellas poder progresar”, agrega Woollard, que supo sensibilizarse ante la injusticia y, al ver la fuerza que ponían para salir adelante, no tardó en impulsar una cruzada solidaria que inició en el primer viaje con los doscientos dólares australianos que le quedaban, antes de regresar a su país.

nepal-2

Conocer Nepal a través de sus mujeres

Quienes estén pensando en viajar pueden lograr un impacto positivo y aventurarse, como lo hizo Stephanie Woollard en 2005, para conocer Nepal junto a la agencia de turismo que ella dirige en Melbourne. Durante el viaje pueden tomar contacto con las mujeres de Seven Women, participar de los talleres de la organización y acercarse a otras iniciativas similares con impacto social. La agencia turística de Woollard organiza estos tours especiales para buscar el empoderamiento económico de iniciativas como Seven Women y otras organizaciones amigas. Los próximos viajes serán del 27 de diciembre al 6 de enero y del 8 al 18 de enero. Podés conocer más sobre estos proyectos en www.handsondevelopment.com.au  y sevenwomen.org

Finalmente, en 2006, la joven emprendedora fundó la organización que hoy se conoce con el nombre de Seven Women (“Siete mujeres”) y comenzó a brindarles capacitación para que el grupo pudiera desarrollar mejor sus habilidades y potenciar la venta de los productos que hacían. A lo largo de los meses, consiguieron un lugar más digno para vivir y pudieron mejorar su emprendimiento gracias al aporte económico de amigos, de organizaciones del mundo, y a la agencia de turismo con la que Stephanie organiza viajes a Nepal en el marco del turismo responsable, con fines solidarios.

El tiempo pasó y Seven Women creció mucho hasta convertirse en una empresa social modelo que nuclea a decenas de mujeres que transformaron la discapacidad en capacidad: de igualdad, de superación, de lucha para que sus derechos más básicos sean respetados.

Además de recibir capacitación en talleres que van desde la confección y la artesanía de los productos hasta la alfabetización, las mujeres aprenden a contar dinero y manejar mejor la economía en sus hogares, entre otras actividades. “En estos años he podido ver cómo el solo hecho de aprender a escribir y leer sus propios nombres les dio una gran confianza y cómo, después de participar de los talleres, muchas querían saber qué era lo que no funcionaba bien en sus vecindarios, para intentar modificarlo. Poco a poco fueron formando grupos, promovieron cambios y en algunos casos hicieron presentaciones ante los gobiernos locales. Hoy, por ejemplo, ante un hecho de violencia doméstica, las mujeres se reúnen para ir a las casas y escrachar al hombre en cuestión, dejándolo en una situación socialmente humillante”.

nepal-3

Agentes de cambio

Actualmente detrás de cada pashmina, bufanda, gorro, bolso, vestimenta y juguete de tela, hay un diseño de la propia Woollard (Stephanie también se capacitó en diversas áreas, además de graduarse en Cooperación Internacional en la Universidad La Trobe, Sidney), y la mano de obra de las mujeres nepalíes que lograron distribuir los productos en más de ciento veinte tiendas en Australia y de manera on-line en todo el mundo.

Claro que, en el trayecto, no todo fue un camino de rosas y hubo que sortear obstáculos. “Al principio fue difícil porque algunos hombres amenazaban a las mujeres para que no asistieran a las clases o talleres, por lo que hubo que ir encontrando estrategias para protegerlas”, contó Woollard.

Sin embargo, el tiempo demostró que Seven Women podía alcanzar un impacto positivo también en los varones dentro de la comunidad local. “Después del terremoto de abril de 2015, que originó una crisis humanitaria en la región, fueron justamente los hombres los que quisieron ayudar a reconstruir el espacio de Seven Women que había sido afectado por la catástrofe. Las apoyaron para que  pudieran  volver a trabajar, porque entendieron que el proyecto traía beneficios para la comunidad”, detalló Woollard, que no cree que el cambio sea posible solo entre mujeres, sino que propone incluir a los hombres en los proyectos y los cuenta dentro de los alumnos que asisten a los talleres de la organización. “Debemos enfocarnos  tanto en las mujeres como en los hombres. No se trata únicamente de empoderarlas a ellas, sino de garantizar la igualdad”.

Detrás de los productos de Seven Women está el valor agregado de  las historias de las mujeres y el aprendizaje que condujo a potenciar su desarrollo social. En la actualidad, la organización nuclea a cinco mil nepalíes.

Hoy no todas las mujeres tienen una discapacidad, pero a todas las hermana el hecho de sufrir la vulnerabilidad al ser mujeres en una sociedad machista. Están las madres solteras, las viudas, las víctimas de violencia de género y las mujeres separadas que han quedado relegadas económicamente cuando  los hombres decidieron contraer segundas nupcias y se fueron del hogar.

El movimiento les permite a esas cinco mil mujeres tener un sustento económico, además de convertirlas en agentes de cambio. En vísperas de la celebración del décimo aniversario de Seven Women, Woollard espera inspirar a muchos más: “En los países occidentales somos afortunadas de poder tener libertad. En mi caso, fui a Nepal, viví una experiencia, aprendí de un grupo que estaba sufriendo por no tener libertad y quise hacer algo al respecto. En países como Australia, e incluso en la Argentina, si vemos un problema, todas podemos intentar hacer algo. Si piensan que pueden aportar algo por más mínimo que sea, simplemente háganlo”.

→ El amigo argentino

El empresario Emiliano Bello conoció a Woollard cuando vino a Buenos Aires a hacer un máster en Paz y Resolución de conflictos. En un viaje posterior a Nepal, profundizó en el proyecto y se convirtió  en embajador de Seven Women para dar a conocer su labor. ¿Por qué siendo hombre decidió acompañar a estas mujeres? “En principio, no me lo planteé desde una perspectiva de género, sino desde lo humano. Luego, al conocer sus historias y dificultades, pensé en las mujeres de mi familia. Uno se acerca para dar una mano, pero termina recibiendo mucho más de lo que da. Al ver la fuerza que tienen para salir adelante, su alegría y su capacidad de superación, ellas me ayudaron a mí”, contó el empresario a Sophia.

→ Modelo de economía solidaria

Tanto Woollard como los cincuenta voluntarios de la organización no reciben retribución económica por la labor que realizan. Trabajan siguiendo los principios del comercio justo, que posibilita que el dinero por la venta de los productos sea destinado en un 100% a las mujeres de Nepal. De ahí la importancia de participar como consumidores responsables a través de la compra de un producto que, del otro lado del mundo, tiene un valor social significativo.

nepal-770

“En estos años he visto a muchas mujeres descubrir sus capacidades y una pasión que las hizo valorarse a sí mismas y contribuir a sus comunidades”. 

Stephanie Woollard

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

Comentarios ()