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20 marzo, 2017

Radiografía de los primeros años

Con imágenes de bebés y niños, entrevistas a expertos y testimonios de madres y padres de todo el mundo, la brasileña Estela Renner filmó El comienzo de la vida, un documental que busca generar conciencia sobre lo determinantes que son los primeros años de vida.


Por Astrid Hoffmann. Fotos: Maria Farinha Films.

¿Dónde vivías antes de nacer?”. La niña de anteojos rosas responde: “En el pecho de mi mamá”. “¿Qué fue lo primero que sentiste al salir del vientre de tu mamá?”, le preguntan a un niño de unos 6 años. “Sentí que estaba donde quería estar”, contesta con soltura.

Detrás de cámara, la directora brasileña Estela Renner (43) se regocija con las respuestas que recibe de los niños que entrevista para su documental, un minucioso trabajo de investigación en torno a la primera infancia. Meses después, la risa y la emoción se repetirán en los miles de hogares que vieron El comienzo de la vida, documental que se estrenó en junio pasado y que ya fue visto por más de un millón de personas –sin contar los espectadores de Netflix–, incluyendo las proyecciones públicas organizadas por el Banco Mundial y Unicef.

“Es fascinante porque pareciera como si mucha gente hubiera estado esperando la película. Creo que la gente necesitaba un film con este mensaje”, dice Estela en conversación con Sophia, en un alto de su intensa gira laboral. La directora brasileña, formada en cinematografía en Estados Unidos, fue convocada por cuatro organizaciones sociales –Unicef, la fundación Maria Cecilia Souto Vidigal, el Instituto Alana y la Bernard VanLeer Foundation– para realizar un film sobre la primera infancia. “Tras una ardua investigación, supe que teníamos que hablar sobre las relaciones humanas en los primeros años, y la prueba más evidente de esta necesidad es la forma en que se trata la licencia por maternidad y paternidad en la mayoría de los países”, asegura. “Es un tema sensible porque la gente no quiere ver niños sufriendo, pero las problemáticas aparecen a lo largo del film, y me gustaría que sirviera para que tanto las personas como los gobiernos y las empresas tengan herramientas para crear un mejor ambiente para nuestros niños. Quisiera que esta película pueda ser una canción que todos puedan cantar al unísono”, dice Estela.

Con impecable fotografía y una banda sonora que eriza la piel, el documental despliega escenas cotidianas de bebés y niños en hogares de todo el mundo, y las superpone con testimonios de padres, madres, abuelos y cuidadores de países tan disímiles como Brasil, China o Estados Unidos. Cada historia encierra un desafío particular en torno a la maternidad y a la paternidad: hay una madre soltera en Brasil que tiene que arreglárselas para cuidar de su hija en un entorno vulnerable; un padre que decide dejar su trabajo para ser cuidador de tiempo completo de sus dos hijos; una mujer estadounidense que lucha por obtener su licencia por maternidad, y otra madre que se dedica por completo a sus hijos y, sin embargo, siente que la sociedad no aprecia su esfuerzo o considera que “no hace nada”.

Las historias de vida se enriquecen con las opiniones de importantes personalidades, desde James Heckman, Premio Nobel y profesor de Economía de la Universidad de Chicago, hasta Raffi Kavoukian, fundador del Centre for Child Honouring de Canadá, pasando por maestros de la pedagogía Reggio Emilia de Italia e investigadores de Harvard. En el trayecto, el mensaje que resuena tiene que ver con la necesidad de visibilizar la primera infancia como etapa fundacional de todo ser humano.

Por primera vez, algunos gobernantes han comenzado a tomarse en serio este período –aseguran los entrevistados–, y se hace cada vez más visible la necesidad de destinar dinero y energías a políticas que puedan fortalecer los primeros cinco años de vida tanto desde la salud como desde el ámbito educativo. ¿El argumento más fuerte? Que se trata de una inversión a largo plazo. Cuanto mejor se eduque, estimule y alimente a los niños, tantos menos problemas tendrán como adultos.

En palabras del periodista inglés Simon Kuper, estas políticas pueden atraer a gobernantes y estrategas de cualquier corriente ideológica: desde los más progresistas, interesados en acortar la brecha de la desigualdad, hasta los más conservadores o de derecha, preocupados por los altos niveles de criminalidad y desocupación en la población adulta.

La propia directora para el desarrollo en la primera infancia de Unicef, Pia Britto, señaló: “Esta hermosa película describe cómo los entornos sociales son tan importantes como los factores genéticos para el desarrollo de los niños. Esta evidencia debería obligar a los políticos a actuar y a dar prioridad a la inversión en los primeros años de vida”.

Una de las formas más directas de promover el cambio es a través de mejores y más extensas licencias laborales. La voz de Manda Gillespie, autora del blog Green Mama, se oye en el film de Renner, donde explica cómo la falta de licencia por maternidad incide en la cantidad de meses que las madres pueden amamantar: en Estados Unidos, para el sexto mes de vida del bebé solo el 16% de las madres continúan amamantando; en Canadá, la cifra aumenta al 26%. Mientras tanto, en países como Suiza o Finlandia, donde las licencias llegan a durar hasta un año, la lactancia materna se extiende por mucho más tiempo. Y no solo eso: los padres también tienen licencia extendida, lo que posibilita que puedan apoyar más a sus parejas. “Un padre participativo ayuda a la madre a involucrarse mejor con su bebé y a lograr los plazos de amamantamiento que desea”, asegura.

Durante todo el film, la cámara parece invisible a los ojos de los niños, detectando escenas mínimas y pequeños momentos trascendentales. Puede verse desde un bebé que repta hasta llegar a un objeto que observaba desde hacía rato hasta una beba de pocos meses que sonríe intermitentemente mirando un cuadro de Andy Warhol; una mujer joven que le hace cosquillas a su hija mientras ambas ríen a carcajadas; una niña que tira una y otra vez una cacerola al piso, observando la reacción de su madre en cada oportunidad. Al verlos, Alison Gopnik, profesora de Psicología de la Universidad de California, asegura que hoy “en lugar de verlos como tablas rasas, sabemos que los niños son los mejores científicos y alumnos que conocemos en el mundo”.

Según el film, varias investigaciones  recientes prueban que, lejos de ser seres irracionales o egocéntricos, los bebés tienen la empatía a flor de piel, y un sentido de exploración y descubrimiento impresionantes: que no son hojas en blanco donde los adultos depositan sus saberes y aprendizajes, sino seres en continuo proceso de aprendizaje que coconstruyen el saber junto a sus padres, maestros y pares.

“Con el documental quisimos remarcar la importancia de las relaciones humanas en el desarrollo de un bebé, lo fundamental que es el juego libre y creativo, la interacción con la naturaleza y el cuidado de quienes son cuidadores”, continúa Estela. “Decir que ‘se necesita un pueblo entero para criar un niño’ (N. de la R.: como reza el conocido proverbio africano) significa crear un ambiente favorable para quienes están a cargo de ellos: darles herramientas a las madres, padres, abuelos, maestros y cuidadores para que hagan su trabajo de la mejor manera posible”.

“Con el documental quisimos remarcar la importancia de las relaciones humanas en el desarrollo de un bebé, lo fundamental que es el juego libre y creativo, la interacción con la naturaleza y el cuidado de quienes son cuidadores”.

–Estela, ¿qué otros mensajes buscás transmitir con la película?

–Quisiera que quienes vean el documental entiendan que la primera infancia es un período estructural: un bebé recién nacido ya es un ser muy poderoso, mucho más que un objeto frágil que hay que cuidar; es alguien capaz de transformar a quienes lo cuidan. Cualquiera que haya tenido esa posibilidad sabe del poder de transformación que trae aparejado. Es una situación en la que todos ganan.

–En el film hay historias de todo el mundo, pero hay vivencias y sentimientos que se repiten. ¿Por qué?

–Creo que todo padre o madre quiere lo mejor para sus hijos: poder escucharlos, estar presentes y que sean libres de cumplir sus sueños. Pero lo que hace diferente a cada padre son las condiciones en las que se encuentran para darles lo mejor. Hemos visitado ambientes muy vulnerables e inadecuados para los niños, así como ambientes privilegiados, con todas las condiciones para recibir a los hijos de una forma placentera.

–La mayoría de tus films aborda la infancia y los primeros años de vida. ¿De dónde viene ese interés?

–Siempre me interesó la niñez. ¡Amo a los niños! Cuando volví a Brasil de Estados Unidos, hace diez años, mi íntima amiga Ana Lucia Villela, fundadora y presidenta del Instituto Alana (una ONG que trabaja por los niños), me invitó a hacer un documental en torno a la publicidad orientada a  los chicos. Me entusiasmó enseguida y, desde entonces, en conjunto con Alana, hacemos films enfocados en los niños desde Maria Farinha Films, nuestra productora. Solo hacemos películas con un sentido, una causa, que puedan ayudar a cambiar el mundo positivamente desde lo social, lo ambiental y lo político. Nuestro objetivo es contar buenas historias y convertirlas en herramientas de reflexión, discusión, transformación e inspiración.

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