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Blog: Desde Miami

11 septiembre, 2014

Ser mamá en Miami

Hoy quiero contarte algunos pensamientos de lo que implica para varias amigas a las que consulté y para mí, el ser mamá en Miami. Sin ánimo de comparar, sólo el de compartir. No creo que haya un lugar o experiencia mejor que otra, sino que cada  una tiene sus luces y sus sombras. Así de simple, igual que la vida… Miami es el lugar donde estoy aprendiendo a ser mamá. Ser mama acá fueron esos primeros días en el hospital donde intentaba explicarle a la enfermera americana, en el inglés cansado que me salía en el momento, que la bebita no se me prendía al pecho (hasta que se apiadaron y me mandaron una enfermera hispana). Ser mamá en esta ciudad es compartir por Skype los primeros momentos del nacimiento de mi hija, con los familiares que no pudieron viajar pero estaban vibrando el acontecimiento como si estuvieran presentes. Es llevarme la sorpresa más linda cuando apareció mi hermana en el hospital, escapándose dos días del trabajo. Es volver a nuestra casa con una personita que empezaba a dar sus primeros pasos en este mundo, y nosotros mirándola, ni teniendo idea de la aventura, los miedos y el regalo que nos esperaba. Ser mamá en Miami es ser una mamá argentina con una hija estadounidense. Debo confesar que extrañé tanto la Argentina, especialmente durante el embarazo, que pensé en  llamarla Jazmín Argentina. Pasado el período hormonal, recapacité (aunque me sigue gustando el nombre Argentina). Ser mamá acá, es ser mamá  con una familia de origen a la distancia. Como todo, depende de la lente con que se lo mire.  Tiene algo muy lindo ,como dice Victoria Kenny, directora de Brickell and KB Moms, un centro muy lindo para madres e hijos: desde que nacen nos dejamos llevar 100% por nuestro instinto de madre y tenemos la posibilidad de reinventarnos, porque no tenemos presente una abuela o una tía que nos diga que él bebe tiene hambre, o que hay que abrigarlo más, o ponerlo a dormir de esta manera. No hay una guía, o un consejo de cómo hacer las cosas; las vas descubriendo paso a paso. También es verdad que muchas veces tenemos la suerte de que cuando la familia nos viene a visitar, se quedan a vivir  con nosotros. Se da todo con una gran intensidad, porque tenemos que aprovechar cada minuto que estamos juntos ya que pronto se vuelven. Como dice una amiga Sol, aprovechamos los abrazos de los abuelos. A los chicos les falta en el día a día, ese amor incondicional y “malcriador” de los abuelos. Sí, es verdad que aprendes a valorar mucho a los que están lejos.   Ser mamá acá es, como dice una amiga Caro, que las amigas y sus hijos se convierten en la familia elegida. Ves crecer a sus hijos. Entonces sus hijos forman parte del día a día de tu corazón. Nos juntamos todas las tardes con las amigas, necesitamos el contacto con el otro. Ser mamá en Miami es, como dice mi amiga Luli, que los chicos están todo el año al aire libre: paseos en bicicleta, tardes de playa, pileta…El clima lo permite. Los chicos se juntan en los parques,  las mamás nos encontramos y ventilamos.  

Las amigas son hermanas de la vida  

El parque de brickell key donde nos juntamos muchas tardes…   Ser mamá en Miami es tener una fuerte presencia del papá. Al no haber otros familiares, los papás ponen mucho de sí. La única vez que mi papá me tuvo que peinar, porque mamá se había ido de viaje, me puso gomina en todo el pelo, así me quedaba bien duro y tirante y no había que peinarlo por varios días. Adoro a mi padre, pero cumplía otros roles. Ser mamá en esta ciudad es aprender a manejar el sentimiento de culpa. Querés seguir con tu carrera profesional, pero sabés que si dejás a tu hijo muchas horas, la única cara que va a ver es la de la señora que te ayuda, si tenés la suerte y la posibilidad de tenerla, o del jardincito donde lo dejás. Y eso que acá tuvimos la bendición de tener a una señora que nos ayuda que es como una abuela postiza. Y hacés malabares, sí, malabares cada día. Ser mamá acá es escuchar Spanglish y derivados latinos todo el día: parque en vez de plaza, "¿quién vamos a jugar con?" El adjetivo siempre adelante: "grande silla", "mis manos pueden “clapear” muy fuerte mamá"… Ser mamá acá es lidiar con lo que ofrece un país de abundancias económicas. El vasito de Hello Kitty, el último disfraz de Frozen, las sábanas de las princesas de Disney… Todo es relativamente barato o está en liquidación. Pero, ¿realmente lo necesita? Ser mamá acá es poner en práctica una frase que usan mucho los americanos en negocios: “Do whatever makes your boat float”. Haz lo que tengas que hacer para mantener tu barco a flote. Que no se hunda. Mejor dicho, como me dijo una enfermera de un grupo de apoyo al que fui cuando nació mi hija: “Se te dio este regalo para que lo disfrutes”. Ser mamá acá es darte cuenta de que tu familia está acá ahora. Que este es el lugar donde estamos construyéndonos como familia. Es que se te estruja el corazón cuando tu hija ve a tu hermano por Skype y le dice su nombre por primera vez. La cara de tu hermano se ilumina y sabés que acabás de vivir uno de esos momentos de felicidad de la vida y que querés estar ahí. Y volvés a ponerte fuerte y te das cuenta de que hoy toca estar acá y son muchas las bendiciones que tenés. Ser mamá acá es mirar todos los días por la ventana, tener el privilegio de ver el mar y agradecer por el día, por las amigas que vimos en el parque, por la abuela postiza,  por la familia y los amigos que está en Ar-gen-tita y decir hasta mañana. Todo aquello que te falta, te duele o extrañás, también es aquello que te invita a fortalecerte. Todo aquello que te falta, te duele o extrañas puede no serlo si elegís mirarlo con otros ojos. Y vos, ¿cómo es ser mama en tu ciudad? Gracias por estar. Hasta la semana próxima…   Para mayor información sobre el centro para Mamas en Miami:  http://www.brickellandkbmoms.com/

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