Última Edición

Sophia - Despliega el Alma

  • Seguinos

Blog: Esa sutil armonía

1 diciembre, 2016

Protección solar: alguna vez fuimos criaturas salvajes

¿Te acordás lo que hacías cuando la moda de estar bronceada te ponía frente a la disyuntiva de optar por ideas locas e incluso peligrosas a la hora de tomar sol? Un repaso por esas conductas que debimos desterrar, y todo lo que tenés que saber para cuidar tu piel en verano.

 

proteccion-solar
Una imagen del film “Las insoladas”, donde las chicas se juntan a “asarse” al sol.

Las adolescentes de los 80 hacíamos cualquier cosa por lucir bronceadas. Recurríamos a fórmulas caseras y extrañas que nos provocaron más de una insolación.

Algunas chicas, incluso, en vez de bronceadores (esos que aceleraban el bronceado), usaban una bebida cola porque aseguraban que eso las hacía ver más tostadas. ¡Locas inconscientes, sí… pero muy creativas!

No éramos conscientes del daño que  provocaba el sol. En mi caso, por aquella época rondaba los veintitantos años y el mandato era estar “quemadas”… en algunos casos, el resultado era literal.

Cual ninfas entregadas al sacrificio humano, embadurnadas en un aceite que recibía el nombre de Total Exposure, mi amiga Marina  y yo nos tiramos en la terraza de su edificio, pleno mediodía de un sábado de enero, a tomar sol sobre colchonetas plateadas para que el reflejo nos quemara aun más.

Aquella noche salimos rojas como camarones. Prácticamente deshidratas, pero felices. No existían los post solares, así que en caso de arrebato y quemaduras usábamos rodajas de tomate o pepinos (menos mal que las verduras no eran tan caras por aquel entonces) y, las más sofisticadas, té de manzanilla frío. Fue recién a principios de los 90 que empezamos a ser un poco más conscientes y a cuidarnos realmente del sol.

proteccion-solar-1
La querible Magda de la película “Loco por Mary”, bronceada hasta la médula.

En la actualidad, sabemos que la exposición solar es la causa principal del envejecimiento cutáneo y del cáncer de piel, y que por eso debemos usar protector todo el año, mucho más en verano cuando los rayos son más fuertes. Por eso, van aquí estos consejos para que estampemos nuestras épocas de bronceados salvajes en el recuerdo, pero no en nuestra piel:

Las pieles más claras necesitan un FPS mayor, al igual que los niños y las mujeres embarazadas, quienes son más propensas a sufrir manchas en la piel.

Lo más recomendable es aplicar un FPS 30 (o más) minutos antes de la exposición, de este modo tu piel podrá absorberla bien.

Aplicar la crema también en áreas como orejas, párpados y empeine de los pies, ya que usualmente olvidamos estas zonas del cuerpo y acaban insoladas. La nariz (el puente y la punta) requieren habitualmente de protección extra.

Detrás del cuello es otra de las partes olvidadas y tras un día intenso de playa puede resultar muy afectada por los descuidos. Si querés aplicar correctamente el protector solar, no pases por alto dicha zona.

Por más que los protectores sean resistentes al agua, debés volver a untar tu piel cada vez que salís de la pileta o el mar. Si no te mojaste, hacelo cada dos horas aproximadamente, o cuando comiences a sentir que tu piel está tirante.

Hay que tener paciencia: si te gusta estar bronceada, no quieras lograrlo en un solo día. Para evitar pelarnos y que el color dure “moreno”, debemos empezar de a poco y con factores de protección altos.

Y vos, ¿cómo tomabas sol en tu juventud? Compartí con nosotras tus anécdotas (incluso las más disparatadas). Pero eso sí: ya no lo intentes en tu casa.

Los elegidos para protegernos este verano

protectores-solares

Días atrás, la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) realizó la 23º Campaña Nacional de Prevención del Cáncer de Piel. Con el lema “Cuidá tu piel, es la única que tenés”, la idea, año tras año, es reforzar los cuidados frente a la llegada del verano y fomentar los controles también durante los meses de menor exposición solar, para prevenir y/o tratar el cáncer de piel. “En los últimos 30 años hubo más gente con algún tipo de cáncer de piel que con cualquier otro tipo de cáncer. La difusión de esta información ayuda a salvar vidas”, señalan desde la SAD y por esa razón, los especialistas proponen realizar exámenes periódicos con dermatólogos, pero también autoexámenes domésticos para detectar cambios de textura o coloración de la piel y, en ese caso, acudir rápidamente a la consulta médica. Por otro lado, la institución desaconseja el uso de camas solares, debido a que emiten radiación ultravioleta y dañan la salud. Para más información, podés entrar en www.sad.org.ar

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

Comentarios ()