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Blog: Desde Madrid

3 agosto, 2017

Los libros (y las bicicletas) son para el verano

Desde el verano español (a punto de zambullirse en sus vacaciones), nuestra bloguera nos regala listas de libros fundamentales para compartir con nuestros hijos. "Cuando leemos gran literatura, nos convertimos en mil personas diferentes sin dejar de ser nosotros mismos", nos dice.

Uno de los grandes premios que me doy en vacaciones es leer un libro con calma. Varios, en realidad: los que tengo pendientes en la vida y los que he comprado a lo largo del año y que por distracción, indiferencia o una especie de secreta prudencia (que no tiempo: siempre hay tiempo para un buen libro) no he llegado a abordar. Y estamos en verano, al lado de la pileta, del mar, sin horarios, haciendo listas mentales de obras para leer y disfrutar yo misma y también los demás.

Ahora estoy leyendo a Chesterton, ese exquisito inglés a quien conozco poco y me tiene enamorada. Apenas antes, leí el muy recomendable Patria, de Fernando Aramburu. Pero les confieso lo más delirante que he hecho por amor hace una semana: leer a Harry Potter… ¡entusiasmada! Mi hijo mayor está fascinado con J. K. Rowling y decidí participar de su experiencia, dejando de lado mi flojo esnobismo.

Para eso, ayuda mucho C. S. Lewis (La experiencia de leer, Barcelona, Trayectos, 2000), que no cree que haya buenos y malos libros, sino buenos y malos lectores. Porque lo verdaderamente importante de la experiencia literaria es el lector: ¿cómo lee un libro? ¿tiene sensibilidad literaria? Frente a una obra de narrativa o poesía, lo importante es tener la actitud idónea, que se consigue con experiencia y disciplina, y leer no sólo con los ojos: también poner en juego el oído, valorar el estilo y el ritmo, tomar en serio las palabras. “Si no prestamos plena atención tanto al sonido como al sentido de las palabras, si no estamos sumisamente dispuestos a concebir, imaginar y sentir lo que las palabras nos sugieren, seremos incapaces de tener esa experiencia”.

Bueno, Harry Potter no será gran literatura, pero sí permite la posibilidad de hacer una experiencia literaria, de ampliar nuestro ser y convertirnos en niños que juegan al quidditch en Nimbus 2000 −qué divertido sería…− o en maestros que acompañan a sus alumnos a crecer como personas. Soy también maestra de mis hijos −la misión más trascendente que se me ha confiado− y me empeño en acercarlos a esos libros que te cambian la vida. Cuando se interpone su libertad, intento acompañar también ese camino. Aún así, como decía John Senior, para leer los grandes libros, tenemos que haber leído los buenos libros antes. Por eso, recuerdo y propongo sus listas para los más chicos:

Muy chiquitos (2 a 7 años)

→Esopo, Fábulas.

→Andersen, Hans Christian, Cuentos de hadas.

→Las mil y una noches.  

→Belloc, Hilaire, Libro de las bestias para los Niños inadecuados; Cuentos de advertencias.

→Caldecott, Randolph, Libros de imágenes, 16 pequeños volúmenes.

→Carroll, Lewis, Alicia en el país de las maravillas; A través del espejo.

→Collodi, Carlo, Pinocho.

→de la Mare, Walter, Ven acá, y canciones de la infancia.

→Edgeworth, Maria, Asistente del padre; Cuentos morales.

→Ewing, Juliana, Mequetrefe.

→Gesta Romanorum.

→Grahame, Kenneth, El viento en los sauces.

→Greenaway, Kate, Pastel de manzana; Libro de cumpleaños, Las maravillas del jardín; La mamá ganso; Debajo de la ventana; El lenguaje de las flores.

→Grimm, Historias del hogar.

→Harris, Joel Chandler, Tío Remus.

→Kingsley, Charles, Los bebés del agua.

→Kipling, Rudyard, Precisamente así; El libro de la selva.

→Lamb, Charles, La bella y la bestia; Cuentos de Shakespeare.

→Lang, Andrew, Libro Azul de cuentos de Hadas y otros colores.

→Lear, Edward, Tonterías Ómnibus; El búho y el minino.

→Lofting, Hugh, El Circo del Dr. Doolittle y otros en la serie.

→Milne, AA, Winnie the Pooh y otros de la serie.

→Mother Goose.

→Perrault, Charles, Cuentos de hadas.

→Potter, Beatrix, Peter Rabbit y 23 pequeños volúmenes.

→Stevenson, Robert Louis, Jardín de versos para un niño.

Chicos de primaria (de 7 a 12 años)

→Alcott, Louisa May, Mujercitas; Hombrecitos.

→Aldrich, Thomas Bailey, Historia de un chico malo.

→Burroughs, Edgar Rice, Serie Tarzán.

→Browning, Robert, El flautista de Hamelin.

→Burnett, Francis Hodgson, El jardín secreto; El pequeño Lord.

→Collins, William, El paseo de John Gilpin.

→Cooper, James Fenimore, Deerslayer y muchos otros.

→Dana, Richard Henry, Dos años al pie del mástil.

→Dickens, Charles, Christmas Carol; Grillo del hogar; David Copperfield; Oliver Twist.

→Dodge, Maria Mape, Hans Brinker.

→Defoe, Daniel, Robinson Crusoe.

→Garland, Hamlin, Hijo de la media frontera y otros.

→Hawthorne, Nathaniel, Cuentos de Tanglewood.

→Henty, George William, Cientos de libros para “muchachos”.

→Irving, Washington, Bosquejo del libro.

→James, Will Smoky, Vaquero solitario; libros de cowboys.

→Kingsley, Charles, Westward Ho, y los demás.

→Kipling, Rudyard, Capitanes intrépidos; Stalky y Co.

→Longfellow, Henry Wadsworth, Hiawatha, Evangeline.

→Marryat, Frederick, De grumete a almirante; Masterman Ready, y otros.

→Masefield, John, Jim Davis.

→Porter, Gene Stratton, Pecas y otros.

→Pyle, Howard, Robin Hood y otros.

→Sewell, Anna, Azabache.

→Shakespeare, La comedia de los errores.

→Spyri, Johanna, Heidi.

→Stevenson, Robert Louis, La isla del tesoro y otros.

→Stowe, Harriet Beecher, La cabaña del tío Tom.

→Tarkington, Booth; Penrod y otros de la serie.

→Til Eulenspiegel.

→Twain, Mark, Tom Sawyer; Huckleberry Finn, El príncipe y el mendigo.

→Verne, Julio, La vuelta al mundo en ochenta días;  Viaje al centro de la Tierra y muchos otros.

→Wilder, Laura, Ingalls, la casa de la pradera  y otros.

→Wyss, Johann, La familia Robinson suiza.

Para adolescentes (12 a 16 años)

→Bronte, Emily, Cumbres borrascosas.

→Collins, Wilkie, La piedra lunar y otros.

→Dampier, William, Un viaje alrededor del mundo.

→Daudet, Alphonse, Tartarín, Fromont.

→Dickens, Charles, Rudge Barnaby; Nicholas Nickleby; La tienda de antigüedades.

→Doyle, Arthur Conan,  Sherlock Holmes serie; La Compañia Blanca.

→Du Maurier, George, Trilby.

→Dumas, Alejandro, Los tres Mosqueteros y otros.

→Eggleston, Edward, El maestro de Indiana.

→Eliot, George Romola, Adam Bede; El molino del Floss.

→Fabre, Henri, Selecciones de Recuerdos entomológicos.

→Hughes, Thomas, Días de escuela de Tom BrownTom Brown en Oxford.

→Hugo, Victor, Noventa y tres; Los Miserables; El jorobado de Notre-Dame.

→Ibáñez, Blasco, Vicente, Sangre y arena; Los cuatro jinetes del Apocalipsis.

→Le Sage, Alain, Gil Blas.

→Park, Mungo, Viajes por África.

→Parkman, Francis, Oregon Trail.

→Poe, Edgar Allen, Cuentos y poemas.

→Polo, Marco, Viajes.

→Reade, Charles, El claustro y el hogar.

→Rodas, Eugene, Las mejores novelas y cuentos (editado por Dobie).

→Scott, Walter, Ivanhoe, Rob Roy y muchas otras.

→Shelley, Mary, Frankenstein.

→Shakespeare, Willliam, El sueño de una noche de verano, Romeo y Julieta, El mercader de Venecia.

→Sienkiewicz, Henryk, Quo Vadis; A sangre y fuego.

→Swift, Jonathan, Los viajes de Gulliver.

→Wallace., Edgar, Cuatro hombres justos, Sanders del río.

→Wells, HG, La máquina del tiempo; El hombre invisible.

→Wister, Owen, El virginiano.

Como todas las listas, son arbitrarias, subjetivas; ésta, en especial, puede ser un poco anticuada, ya que se escribió en los años 70, además de no incluir un poco más de literatura hispanoamericana −el fundamental Cuentos de la selva, de Horacio Quiroga o nuestra querida María Elena Walsh− pero me parece una guía estupenda hacia la buena literatura. Además, yo misma no soy capaz de proponer una lista alternativa que esté a la altura de Senior porque, como dice Octavio Paz (La casa de la presencia) : “El gusto y el juicio −las dos armas de la crítica− cambian con los años y aún con las horas: aborrecemos en la noche lo que amamos por la mañana”.

Las invito a hacer listas, compartirlas, discutirlas, fundamentarlas. Escuchaba a Alberto Manguel el otro día en La Nación + rescatar el valor comunitario de la lectura y no puedo estar más de acuerdo.

Cuando leemos gran literatura, nos convertimos en mil personas diferentes sin dejar de ser nosotros mismos. Vemos con una miríada de ojos, pero seguimos siendo el que ve. Esto no pretendía ser una elegía a la experiencia de leer, aunque lo es.

Parafraseando a Fernán Gómez, los libros (como las bicicletas) son para el verano. Y para los chicos.

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